Alzheimer en México: alertan por diagnósticos tardíos
Especialistas alertan que detectar a tiempo los primeros signos del Alzheimer puede marcar una diferencia en la atención y calidad de vida de pacientes y familias. Chatgtp/IBTimes México

Olvidos frecuentes, desorientación o dificultades para realizar actividades cotidianas no deben asumirse simplemente como parte de la edad. Especialistas mexicanos llaman a detectar las señales a tiempo, mientras el país enfrenta el desafío de atender a 1.3 millones de personas que viven con algún tipo de demencia y de brindar mayor respaldo a las familias que asumen sus cuidados.

El Alzheimer se ha convertido en un desafío creciente para las familias y los servicios sanitarios de México. En el marco del Día Mundial del Alzheimer 2026, especialistas del Hospital Civil de Guadalajara (HCG) advirtieron que muchos pacientes llegan a consulta después de años de presentar cambios cognitivos, una demora que puede limitar las posibilidades de intervenir oportunamente, planificar los cuidados y preservar durante más tiempo su autonomía.

La preocupación no se limita a Jalisco. Datos difundidos en julio de 2026 por la Secretaría de Salud, a través del Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía "Manuel Velasco Suárez", estiman que en México 1.3 millones de personas viven con algún tipo de demencia. El organismo ha reforzado además la capacitación de médicos de primer contacto, pacientes y cuidadores mediante programas como NeuroECHO, precisamente para favorecer una identificación más oportuna de las enfermedades neurológicas.

Cuando un olvido deja de ser algo cotidiano

Perder ocasionalmente las llaves o tardar más en recordar un nombre no significa automáticamente que exista Alzheimer. La señal de alerta aparece cuando los cambios se vuelven persistentes y progresivos y empiezan a afectar la orientación, el lenguaje, la conducta o actividades que antes podían realizarse de manera independiente.

El IMSS reforzó este mensaje el 21 de septiembre de 2026 al advertir que el olvido frecuente no debe considerarse una consecuencia normal del envejecimiento. Ante cambios sostenidos en la memoria o en otras capacidades cognitivas, recomienda acudir a una Unidad de Medicina Familiar para determinar su causa y, cuando corresponda, iniciar intervenciones y orientar a la familia.

En Guadalajara, la neuropsicóloga Miriam Elizabeth Jiménez Maldonado explicó que uno de los primeros cambios puede presentarse en la memoria episódica, es decir, en la capacidad de recordar acontecimientos y organizarlos temporalmente. Uno de los problemas detectados en consulta es que algunas personas buscan atención cuando esas alteraciones llevan varios años presentes.

La experiencia clínica del HCG permite observar además que no todo deterioro cognitivo corresponde a Alzheimer. En la Clínica de Movimientos Anormales y Enfermedades Neurodegenerativas, alrededor del 40 % de los casos atendidos corresponden a Alzheimer y otras demencias; también se registran demencias asociadas con cuerpos de Lewy, frontotemporales, deterioro cognitivo leve y otros trastornos menos frecuentes.

Una enfermedad sin cura, pero con posibilidades de reducir el riesgo

Uno de los cambios más importantes en el conocimiento reciente sobre las demencias está relacionado con la prevención. En julio de 2026, la Organización Mundial de la Salud publicó la segunda edición de sus directrices para reducir el riesgo de deterioro cognitivo y demencia.

La actualización señala que hasta 45 % del riesgo de demencia podría prevenirse o retrasarse mediante acciones sobre factores modificables a lo largo de la vida. Entre ellos figuran el tabaquismo, consumo nocivo de alcohol, inactividad física, aislamiento social, contaminación atmosférica, hipertensión, diabetes e hipercolesterolemia.

La OMS también recomienda mantenerse física, social y cognitivamente activo, seguir una alimentación equilibrada, controlar la presión arterial, colesterol y glucosa y utilizar auxiliares auditivos cuando sean necesarios. La organización aclara, sin embargo, que actualmente no existe una cura para la demencia, por lo que hablar de reducción del riesgo resulta más preciso que afirmar que todos los casos de Alzheimer pueden prevenirse.

Más de 57 millones de personas viven con demencia en el mundo

El problema trasciende las fronteras mexicanas. La información actualizada por la OMS en julio de 2026 señala que 57 millones de personas vivían con demencia en el mundo en 2021 y cada año se registran cerca de 10 millones de casos nuevos. Más del 60 % de quienes padecen estas enfermedades reside en países de ingresos bajos y medianos.

El Alzheimer continúa siendo la forma más frecuente y representa aproximadamente entre 60 % y 70 % de los casos de demencia. La OMS también identifica a la demencia como una de las principales causas de discapacidad y dependencia entre las personas mayores y como la séptima causa de muerte a nivel mundial.

La otra cara del Alzheimer: quienes dejan parte de su vida para cuidar

La enfermedad no transforma únicamente la vida de quien recibe el diagnóstico. A medida que aumenta la dependencia pueden crecer también las responsabilidades de hijos, parejas y otros familiares que terminan convirtiéndose en cuidadores durante periodos prolongados.

El jefe de Geriatría del Hospital Civil de Guadalajara, Julio Alberto Díaz Ramos, llamó precisamente a reconocer las consecuencias físicas, económicas, sociales y emocionales que puede enfrentar quien asume esa responsabilidad. Para el especialista, la atención debe construirse mediante redes en las que participen la familia, profesionales sanitarios y otros sectores, en lugar de dejar toda la carga sobre una sola persona.

La dimensión económica muestra la magnitud de ese trabajo invisible. La OMS calcula que la demencia representó un costo mundial de alrededor de 1.3 billones de dólares en 2019, y aproximadamente la mitad estuvo relacionada con cuidados informales proporcionados por familiares y amigos. En promedio, estos cuidadores destinan alrededor de cinco horas diarias a tareas de atención y supervisión.

México ha comenzado a buscar una respuesta más estructurada. En 2025, instituciones nacionales de salud y organizaciones civiles firmaron una carta de intención para avanzar en la implementación del Plan Nacional de Demencias, coordinado por el Instituto Nacional de Geriatría y la Federación Mexicana de Alzheimer. El objetivo es articular estrategias dirigidas tanto a quienes viven con estas enfermedades como a sus familias.

El desafío para México: llegar antes

La detección temprana no significa que exista actualmente una cura para el Alzheimer. Sí permite investigar la causa de los síntomas, descartar otras condiciones, iniciar tratamientos cuando estén indicados, preservar la funcionalidad durante el mayor tiempo posible y preparar junto con la familia las decisiones relacionadas con el cuidado.

El IMSS señala que el abordaje puede combinar tratamientos para síntomas cognitivos o neuropsiquiátricos con actividad física, estimulación cognitiva, rehabilitación, actividades significativas y orientación para el cuidador, dentro de una atención multidisciplinaria que puede involucrar Medicina Familiar, Geriatría, Neurología, Psiquiatría, Psicología, Enfermería, Rehabilitación y Trabajo Social.

El mensaje que surge este 2026 desde distintas instituciones mexicanas converge en un mismo punto: no esperar a que la pérdida de memoria sea incapacitante para pedir ayuda. Frente a una población que envejece y una enfermedad que también repercute profundamente en quienes cuidan, detectar antes, reducir los factores de riesgo y construir redes de apoyo serán piezas centrales para enfrentar el Alzheimer en los próximos años.