Día Nacional del Maíz: México celebra el grano que da vida a su gastronomía e identidad
El país reconoce el valor de sus 64 razas documentadas, las tradiciones de cultivo y a las comunidades que preservan las semillas nativas.

Desde una tortilla recién salida del comal hasta un pozole preparado para una celebración familiar, el maíz está presente en prácticamente todos los rincones de México. Este 29 de septiembre, Día Nacional del Maíz, el país reconoce a uno de sus principales patrimonios alimentarios, un cultivo que ha acompañado su historia durante miles de años y que continúa siendo fundamental para la economía rural, la gastronomía y la identidad cultural de millones de personas.
La conmemoración fue establecida oficialmente en 2019, después de que el Congreso de la Unión aprobara dedicar esta fecha al reconocimiento del grano y de las comunidades que han contribuido a conservarlo. La celebración también busca visibilizar el trabajo de campesinos, productores y pueblos originarios que mantienen vivas las prácticas tradicionales de cultivo.
México ocupa un lugar especial en la historia de este alimento: es reconocido como centro de origen y diversificación del maíz. Su domesticación comenzó hace aproximadamente 9,000 años, a partir de plantas silvestres relacionadas con el teocintle, mediante un largo proceso de selección realizado por las poblaciones mesoamericanas.
Actualmente, la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio) reconoce 64 razas de maíz documentadas en México, de las cuales 59 son consideradas nativas. Esta riqueza genética se refleja en una extraordinaria variedad de colores, tamaños, formas y características que permiten adaptar los cultivos a distintas regiones y condiciones ambientales.
Esta diversidad también explica por qué no existe una sola manera de consumirlo. La Conabio y la Secretaría de Agricultura han documentado al menos 600 preparaciones gastronómicas elaboradas con maíz, entre ellas tamales, atoles, enchiladas, tlacoyos, esquites, tlayudas y una extensa variedad de tortillas regionales.
Uno de los conocimientos ancestrales que permitió ampliar su aprovechamiento fue la nixtamalización, técnica que consiste en cocer el grano con agua y cal. Este procedimiento facilita su transformación en masa, mejora el aprovechamiento de determinados nutrientes y continúa siendo indispensable en numerosas cocinas tradicionales.
Su importancia tampoco se limita a la alimentación. Para diversas comunidades indígenas, el maíz forma parte de su cosmovisión, sus ceremonias y su relación con la naturaleza. En el Popol Vuh, texto fundamental de la tradición maya k'iche', aparece incluso como el material con el que fueron creados los seres humanos.
En el campo mexicano, el cultivo conserva una estrecha relación con la milpa, sistema agrícola tradicional que combina maíz, frijol, calabaza y otras especies. Esta asociación permite aprovechar los recursos del terreno y preservar los conocimientos transmitidos entre generaciones.
Sin embargo, conservar esta riqueza implica enfrentar los desafíos actuales. Las sequías, las variaciones de temperatura, la presión sobre los recursos hídricos y las dificultades económicas de los pequeños productores representan riesgos para la continuidad de numerosas variedades locales.
Por ello, la conmemoración también pone atención en quienes seleccionan, intercambian y guardan semillas nativas. Su trabajo contribuye a mantener la diversidad genética que permite adaptar los cultivos a diferentes condiciones ambientales, una característica especialmente importante frente al cambio climático.
El Día Nacional del Maíz recuerda que detrás de cada tortilla existe una historia mucho más amplia que la de un ingrediente cotidiano: miles de años de agricultura, comunidades que conservan sus semillas y una tradición gastronómica que continúa transformándose sin perder sus raíces.

