La Secretaría de la Defensa Nacional activó el Plan DN-III-E
La Secretaría de la Defensa Nacional activó el Plan DN-III-E en Guerrero, Jalisco y Colima como medida preventiva ante las lluvias, inundaciones, deslaves y fuertes oleajes asociados al poderoso ciclón que permanece frente a las costas mexicanas. Karla Benítez / EHM/tomada de rawpixel/IA

El fortalecimiento del huracán Polo frente a las costas del Pacífico mexicano llevó a las autoridades federales a elevar las medidas de preparación. La Secretaría de la Defensa Nacional activó el Plan DN-III-E en Guerrero, Colima y Jalisco, donde elementos del Ejército Mexicano y de la Guardia Nacional fueron desplegados para mantener vigilancia y estar en condiciones de responder ante posibles emergencias.

La decisión se produjo mientras Polo experimentaba una rápida intensificación hasta convertirse en un huracán de categoría 5, el nivel máximo de la escala Saffir-Simpson. El fenómeno permanece sobre el océano, pero su cercanía a la costa mantiene bajo vigilancia a varios estados del occidente y sur de México.

El operativo militar tiene carácter preventivo y contempla la preparación de personal, vehículos y equipo para intervenir ante situaciones como inundaciones, deslaves, interrupciones de carreteras, evacuaciones y labores de búsqueda y rescate.

En Colima, por ejemplo, el despliegue incluye recorridos de reconocimiento en zonas identificadas históricamente como vulnerables a inundaciones y deslaves, además de patrullajes preventivos en áreas urbanas y costeras como Colima, Manzanillo y Tecomán. El Ejército mantiene comunicación con la Guardia Nacional y autoridades de Protección Civil para coordinar una eventual respuesta.

Polo alcanza la máxima categoría frente al Pacífico

Polo se convirtió en categoría 5 durante las primeras horas del martes 22 de septiembre, después de experimentar una intensificación particularmente rápida.

El Centro Nacional de Huracanes reportó previamente que el sistema había alcanzado categoría 4, con vientos sostenidos de aproximadamente 215 kilómetros por hora, mientras se encontraba a unos 530 kilómetros al sur-sureste de Manzanillo y alrededor de 340 kilómetros al sur de Zihuatanejo. Para entonces ya se encontraba vigente una vigilancia por tormenta tropical desde Tecpan de Galeana, Guerrero, hasta Manzanillo, Colima.

Con la evolución posterior del sistema, las autoridades meteorológicas mantuvieron la vigilancia sobre el litoral mexicano debido a que, aunque el centro del huracán se mantiene sobre el mar, sus bandas nubosas pueden generar lluvias intensas, oleaje elevado y condiciones peligrosas en tierra.

El pronóstico del Centro Nacional de Huracanes señala acumulados de entre 4 y 8 pulgadas de lluvia, con máximos aislados de hasta 12 pulgadas, principalmente en zonas costeras de Guerrero y Michoacán hasta el jueves. Para Oaxaca, Colima y Jalisco se estiman acumulados de entre 3 y 6 pulgadas durante el mismo periodo.

Riesgo de inundaciones y deslaves

Uno de los principales riesgos asociados a Polo no se limita a la fuerza de sus vientos. Las autoridades mantienen especial atención sobre la cantidad de lluvia que puede acumularse en poco tiempo, particularmente en regiones montañosas y zonas cercanas a ríos, arroyos y cauces.

La combinación de precipitaciones intensas y terrenos con pendientes puede favorecer inundaciones repentinas y deslaves, mientras que el oleaje generado por el ciclón puede producir condiciones peligrosas en las costas.

Por ello, el despliegue del Ejército busca que las instituciones tengan capacidad de respuesta antes de que una eventual emergencia alcance su punto crítico. El Plan DN-III-E contempla precisamente acciones de prevención, auxilio y recuperación ante fenómenos naturales.

En Guerrero, la IX Región Militar inició desde el lunes la fase preventiva del plan, con personal, vehículos, maquinaria y equipo preparados para apoyar a la población ante las posibles afectaciones del ciclón.

Preparación en Guerrero, Colima y Jalisco

La movilización militar forma parte de una estrategia de coordinación entre distintas instituciones. Además del Ejército y la Guardia Nacional, las autoridades estatales y municipales mantienen vigilancia sobre las zonas que podrían registrar mayores afectaciones.

En Colima, el Ejército dispone inicialmente de alrededor de 120 elementos y una veintena de vehículos, entre unidades para transporte de personal, camionetas y una ambulancia. El equipo preparado incluye herramientas destinadas a labores de búsqueda, rescate y evacuación.

La Guardia Nacional, por su parte, mantiene aproximadamente 390 elementos distribuidos en diferentes puntos del estado, con presencia en zonas como Manzanillo, Colima, Cuyutlán, Tecomán y Cerro de Ortega. Entre sus tareas se encuentran el apoyo a la población, control de vialidades, evacuaciones, vigilancia y coordinación logística.

En Jalisco también se mantienen medidas preventivas ante la trayectoria del ciclón y la posibilidad de lluvias, viento y oleaje elevado. El fenómeno ha llevado a las autoridades de los estados del Pacífico a reforzar sus mecanismos de preparación mientras se actualizan los pronósticos.

La trayectoria mantiene la atención sobre el litoral

Aunque Polo permanece mar adentro, su trayectoria paralela a la costa mantiene en alerta a Guerrero, Michoacán, Colima y Jalisco, además de Oaxaca. El Centro Nacional de Huracanes prevé que el núcleo permanezca frente al suroeste de México durante los próximos días, aunque sin un impacto directo previsto en forma de entrada a tierra en ese momento del pronóstico.

La evolución del huracán continúa bajo vigilancia debido a la rapidez con la que ha cambiado su intensidad. El escenario puede modificarse conforme el sistema avance, por lo que las autoridades mantienen activos sus protocolos de emergencia.

Para la población de las zonas costeras y de regiones susceptibles a inundaciones o deslaves, las autoridades han pedido mantenerse atenta a los avisos oficiales y evitar acercarse a zonas de riesgo durante las condiciones adversas.

Mientras Polo mantiene su desplazamiento frente al Pacífico mexicano, el despliegue del Plan DN-III-E permite al Ejército contar con personal y recursos preparados para intervenir si las lluvias, inundaciones, deslaves u otros efectos del ciclón provocan emergencias en Guerrero, Colima o Jalisco.