México reactiva exportación de ganado a EU: cruzan primeras 750 reses bajo fuerte vigilancia sanitaria
La operación hacia Santa Teresa, Nuevo México, comenzará con un flujo gradual y podría llegar a 1,500 cabezas diarias si se mantienen las condiciones sanitarias.

La frontera ganadera entre Chihuahua y Estados Unidos dio este jueves 24 de septiembre un paso importante hacia la normalización. La estación cuarentenaria de San Jerónimo, conectada con Santa Teresa, Nuevo México, reanudó las exportaciones de ganado bovino en pie y concretó el cruce de sus primeras 750 cabezas, de acuerdo con información del Gobierno de Chihuahua.
La reapertura representa un alivio para productores que han enfrentado las consecuencias comerciales de la emergencia provocada por el gusano barrenador del ganado (GBG). Sin embargo, el regreso de los embarques no significa que la amenaza sanitaria haya desaparecido.
El Consejo Nacional Agropecuario (CNA) celebró la reactivación, pero pidió mantener y reforzar las medidas de prevención, vigilancia y contención. La organización considera que proteger la sanidad animal será determinante para evitar nuevos retrocesos en el intercambio comercial.
De 750 reses a una meta de 1,500 por día
La recuperación será gradual. Aunque las autoridades habían proyectado un promedio aproximado de 800 cabezas durante la primera semana, el primer día de operaciones cerró con 750 animales exportados.
El plan contempla incrementar paulatinamente el volumen hasta alcanzar 1,500 cabezas de ganado diarias a partir de la cuarta semana, siempre que las operaciones y las condiciones sanitarias permitan mantener el programa.
La diferencia entre ambas cifras es importante: el objetivo no es abrir de golpe la frontera al volumen previo de operaciones, sino comprobar progresivamente que los protocolos implementados funcionan antes de aumentar el flujo de animales.
La reapertura de San Jerónimo–Santa Teresa también forma parte de un proceso más amplio. El siguiente punto previsto por las autoridades mexicanas es Puerto Palomas, Chihuahua, que permitiría ampliar gradualmente las opciones para movilizar ganado hacia el mercado estadounidense.
Más controles antes de cruzar hacia Estados Unidos
La reactivación requirió modificaciones en la infraestructura y en los procedimientos de inspección de San Jerónimo.
El Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) informó que se incorporaron binomios caninos especializados en la detección del gusano barrenador, además de adecuaciones en las líneas de preinspección y espacios destinados al resguardo y descanso de los perros.
También fueron instalados ventiladores en puntos estratégicos para facilitar la identificación de olores durante las revisiones.
Otro de los cambios relevantes fue la incorporación de lectores de radiofrecuencia, destinados a reconocer electrónicamente los identificadores del ganado y reforzar así la trazabilidad de cada animal que pretende ingresar a Estados Unidos.
Además, se modificó el producto empleado en los baños garrapaticidas para cumplir con los niveles de eficacia requeridos por el Departamento de Agricultura estadounidense.
El objetivo es establecer diferentes barreras sanitarias antes de que una res pueda cruzar la frontera.
Estados Unidos mantiene la lupa sobre el ganado mexicano
La reapertura ocurre bajo un esquema de vigilancia reforzada entre ambos países. El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) anunció desde julio que el restablecimiento de los cruces del sur sería progresivo y estaría condicionado al cumplimiento mexicano del plan sanitario conjunto frente al gusano barrenador.
El protocolo establece que los animales destinados a ingresar a territorio estadounidense deben someterse a inspecciones para descartar señales de la plaga.
La vigilancia tampoco termina con la apertura de un puerto. Las autoridades estadounidenses han señalado que el calendario puede modificarse si las evaluaciones posteriores detectan un incremento del riesgo sanitario en las regiones mexicanas exportadoras.
Ese elemento explica la cautela del sector mexicano: recuperar un cruce fronterizo es solamente una parte del proceso; conservarlo abierto dependerá del control epidemiológico y del cumplimiento permanente de las medidas acordadas.
El CNA pide más recursos para Senasica
Frente a este escenario, el Consejo Nacional Agropecuario pidió fortalecer las capacidades de Senasica, particularmente en recursos humanos, presupuesto, tecnología e infraestructura.
Para el organismo empresarial, la sanidad animal no representa únicamente una cuestión veterinaria. De ella dependen la producción pecuaria, el patrimonio de miles de ganaderos, las exportaciones y la competitividad del sector agroalimentario mexicano.
El CNA también sostuvo que las decisiones relacionadas con el comercio pecuario deben mantenerse respaldadas por evidencia científica y criterios técnicos, además de conservar la coordinación entre las autoridades sanitarias de México y Estados Unidos.
La cooperación entre Senasica y el Servicio de Inspección de Sanidad Animal y Vegetal de Estados Unidos (APHIS) ha sido una de las piezas centrales para establecer protocolos de inspección, tratamiento y certificación del ganado. APHIS mantiene requisitos específicos relacionados con el gusano barrenador para bovinos procedentes de México.
La amenaza del gusano barrenador sigue activa
La reapertura tampoco debe interpretarse como el final de la emergencia.
El gusano barrenador es una plaga causada por larvas de la mosca Cochliomyia hominivorax, que depositan sus huevos en heridas de animales de sangre caliente. Las larvas se alimentan de tejido vivo y, sin tratamiento, las infestaciones pueden provocar lesiones graves.
Por ello, México y Estados Unidos mantienen vigilancia epidemiológica, inspecciones, controles de movimiento y otras medidas destinadas a reducir su propagación.
El USDA informó que desde el 24 de agosto de 2026 reabrió el puerto de Douglas, Arizona, para importaciones de ganado mexicano bajo nuevas salvaguardas sanitarias. Esa reapertura fue planteada como la primera fase de un proceso gradual que posteriormente permitiría evaluar otros cruces fronterizos.
Estados Unidos también mantiene una extensa red de vigilancia en su frontera sur. De acuerdo con APHIS, se han desplegado más de 100 trampas específicas para gusano barrenador en áreas estadounidenses consideradas de mayor riesgo, además de utilizar miles de trampas para insectos ya existentes.
La misma fuente señala que más de 6,600 animales silvestres de 28 especies habían sido examinados en condados de alto riesgo de Texas dentro de las acciones de vigilancia.
Una reapertura que pone a prueba el control sanitario
Para Chihuahua, el cruce de las primeras 750 reses tiene un valor que va más allá de un solo embarque. Marca el regreso de una vía comercial importante para los productores después de las restricciones impuestas por la emergencia sanitaria.
Ahora comienza una segunda etapa: demostrar que es posible incrementar el movimiento sin elevar el riesgo de propagación.
El salto previsto desde aproximadamente 800 cabezas durante la primera semana hasta 1,500 animales diarios desde la cuarta será una prueba directa para los nuevos sistemas de inspección, trazabilidad y vigilancia instalados en San Jerónimo.
Para los ganaderos mexicanos, recuperar gradualmente el acceso al mercado estadounidense representa una oportunidad económica importante. Para las autoridades sanitarias de ambos países, en cambio, el desafío será mantener ese comercio abierto sin bajar la guardia frente al gusano barrenador.
La frontera volvió a abrir para el ganado mexicano, pero cada nueva res que cruce dependerá de que los controles sanitarios funcionen.

