México enfrenta riesgo en el abasto de diésel si EU limita exportaciones
El país recibe alrededor de 220 mil barriles diarios de destilados estadounidenses, pese al aumento de la producción de Pemex y la capacidad de refinación nacional.

México enfrenta un escenario de presión sobre el suministro de diésel ante la posibilidad de que Estados Unidos limite sus exportaciones, una medida que el gobierno de Donald Trump mantiene bajo análisis para contener el incremento de los precios del combustible en su mercado interno.
La dimensión del riesgo está relacionada con el volumen de combustible que México recibe desde Estados Unidos. Los registros de la Administración de Información Energética estadounidense muestran que las exportaciones de destilados hacia México alcanzaron un promedio cercano a 220 mil barriles diarios durante el primer semestre de 2026. Los envíos mensuales fueron de 186 mil barriles diarios en enero, 220 mil en febrero, 166 mil en marzo, 192 mil en abril, 268 mil en mayo y 288 mil en junio.
La magnitud de esos flujos debe analizarse junto con la producción nacional. Petróleos Mexicanos reportó que durante el primer trimestre de 2026 produjo un promedio de 286 mil barriles diarios de diésel, un aumento de 69.9% respecto del mismo periodo de 2025. El incremento estuvo relacionado con un mayor procesamiento de crudo y con el desempeño del Sistema Nacional de Refinación.
La producción nacional, sin embargo, no elimina las operaciones de importación. En febrero, Pemex informó una producción de 298.7 mil barriles diarios de diésel y, al mismo tiempo, importaciones por 34.5 mil barriles diarios. La empresa señaló entonces una reducción de las compras externas respecto de febrero de 2025.
El escenario se vuelve más complejo porque los volúmenes registrados por la EIA corresponden a exportaciones estadounidenses de destilados hacia México. Aun así, la serie permite dimensionar la importancia que mantiene Estados Unidos como proveedor del mercado mexicano.
La propia presidenta Claudia Sheinbaum abordó el riesgo el 21 de septiembre y sostuvo que el incremento de la producción nacional, particularmente a partir de la refinería Olmeca de Dos Bocas y la modernización de otras instalaciones, ha fortalecido el abasto. También explicó que Deer Park, aunque pertenece a Pemex, se encuentra en territorio estadounidense y su producción está sujeta a las condiciones regulatorias de ese país.
La situación de Deer Park adquiere relevancia porque la instalación ubicada en Texas forma parte de la capacidad de refinación de Pemex, pero su localización implica que cualquier medida federal estadounidense sobre las exportaciones tendría que ser considerada dentro de las reglas aplicables en Estados Unidos.
El origen de la presión se encuentra en el propio mercado estadounidense. Durante septiembre, el precio del diésel en Estados Unidos alcanzó niveles superiores a seis dólares por galón, en un contexto de menor disponibilidad internacional de productos refinados y de interrupciones relacionadas con los conflictos que han afectado el comercio energético. Trump respaldó públicamente la posibilidad de limitar las exportaciones, mientras que el secretario de Energía, Chris Wright, cuestionó la eficacia de una prohibición general y señaló que podría reducir la actividad de las refinerías si se acumularan inventarios dentro de Estados Unidos.
La administración estadounidense ha explorado distintas alternativas. Entre ellas se encuentra la posibilidad de establecer restricciones temporales y también acuerdos voluntarios con empresas refinadoras para reducir determinados envíos al exterior.
Para México, una reducción significativa de esos flujos obligaría a incrementar la producción interna disponible o buscar proveedores alternativos en un mercado internacional que también enfrenta una oferta ajustada. El costo de esas alternativas dependería de los precios internacionales, de la disponibilidad de cargamentos, de la infraestructura portuaria y de la capacidad logística para trasladar el combustible hasta las regiones de mayor consumo.
La distribución geográfica de los inventarios y la infraestructura para transportar el combustible son factores determinantes. Una reserva ubicada en una región distinta a la que enfrenta una mayor demanda no puede sustituir de manera inmediata un suministro interrumpido.
El consumo nacional constituye otro elemento central. Datos oficiales citados en información reciente sobre el mercado mexicano ubican el consumo de diésel alrededor de 434 mil barriles diarios durante el segundo trimestre de 2026. La cifra muestra que la producción de Pemex y las importaciones forman parte simultáneamente de la estructura de abastecimiento.
La diferencia entre producción y consumo explica por qué una reducción de las importaciones puede tener efectos distintos según su magnitud y duración. Un recorte temporal puede ser absorbido mediante inventarios, producción nacional y compras adicionales en otros mercados; una interrupción prolongada requeriría una reorganización mayor del suministro.
También existe un componente fiscal. México mantiene medidas para contener el precio de los combustibles, mientras el mercado internacional enfrenta mayores costos. Una eventual sustitución de importaciones estadounidenses por combustible adquirido en otros mercados podría elevar el costo de suministro y aumentar la presión sobre las finanzas públicas si el gobierno decide ampliar los apoyos para evitar que el incremento llegue directamente al consumidor.
México, por su parte, cuenta con una producción nacional considerable y ha incrementado su capacidad de refinación, pero continúa participando en un mercado internacional de combustibles del que recibe volúmenes importantes.
La evolución de la política energética estadounidense será determinante para conocer el alcance real del riesgo. Si Washington opta por una restricción parcial, temporal o voluntaria, el efecto sobre México dependerá de los volúmenes afectados y de la capacidad para sustituirlos. Si se estableciera una prohibición amplia y prolongada, el mercado mexicano tendría que recurrir en mayor medida a producción nacional, inventarios y proveedores alternativos.

