Puebla prepara megacentro animal de 290 millones: podrá atender a más de 1,500 seres sintientes
La obra registra un avance de hasta 88% y contempla una inversión de 290 millones de pesos para brindar atención veterinaria, rehabilitación, resguardo y adopción responsable.

Puebla está a pocas semanas de poner en marcha uno de sus proyectos más grandes para atender animales víctimas de maltrato, abandono y crueldad. La Célula de Bienestar Animal y Protección de Seres Sintientes entró en su fase final de construcción y contempla capacidad para atender a más de 1,500 animales, desde perros y gatos hasta caballos, bovinos y aves.
El gobernador Alejandro Armenta supervisó el complejo este 1 de octubre y reportó un avance global de hasta 88 por ciento, aunque algunas áreas de la construcción presentan progresos de entre 90 y 95 por ciento. La expectativa oficial es concluir los trabajos restantes durante octubre y avanzar posteriormente hacia el inicio de operaciones.
La magnitud del proyecto destaca por sus números: representa una inversión de 290 millones de pesos, ocupa un terreno de aproximadamente 49 mil 340 metros cuadrados y suma poco más de 50 mil 195 metros cuadrados de construcción. La infraestructura busca concentrar en un mismo lugar atención veterinaria, recuperación, resguardo temporal y procesos para encontrar hogares responsables.
A diferencia de un refugio convencional destinado únicamente a perros y gatos, el complejo fue diseñado para recibir diferentes especies. Tendrá espacios para equinos, bovinos, aves de corral y animales pequeños, además de caballerizas, corrales, aviario y zonas específicas para caninos y felinos.
La atención médica será uno de sus componentes centrales. El proyecto incorpora clínica veterinaria, áreas de cuarentena, laboratorios, quirófanos, rehabilitación y servicios periciales, además de un crematorio ecológico. También se contemplan picaderos para actividades de equinoterapia y espacios vinculados con vigilancia forestal.
La capacidad prevista permite dimensionar el proyecto. Información difundida durante el desarrollo de la obra señala que habrá espacio para alrededor de 400 perros y 300 gatos, además de infraestructura destinada a otras especies domésticas y de granja. El diseño incluye 32 caballerizas y zonas para animales como conejos, gallinas, burros y becerros.
Una parte de los primeros animales que podrían llegar al complejo ya se encuentra bajo protección estatal. Actualmente, alrededor de 130 ejemplares permanecen resguardados en San Pablo Xochimehuacan, y las autoridades prevén trasladar algunos cuando las nuevas instalaciones estén completamente habilitadas.
El objetivo no será mantener permanentemente a todos los animales dentro del centro. En los casos donde sea posible, aquellos que hayan sido rescatados del maltrato pasarán por atención médica y rehabilitación para posteriormente incorporarse a procesos de adopción responsable.
Armenta también hizo una advertencia sobre el funcionamiento del espacio: el complejo no pretende convertirse en un sitio donde cualquier propietario pueda abandonar una mascota porque ya no desea cuidarla. El gobierno busca que la infraestructura atienda prioritariamente situaciones de vulnerabilidad y, al mismo tiempo, fomente una mayor responsabilidad entre los propietarios.
La operación representará otro desafío. Por sus dimensiones y variedad de servicios, el Gobierno estatal ha convocado a médicos veterinarios, especialistas, asociaciones protectoras y voluntarios para colaborar con el proyecto y fortalecer especialmente las tareas de rehabilitación y adopción.
El complejo llega además mientras Puebla trabaja en cambios a su marco jurídico de protección animal. El Instituto de Bienestar Animal informó que mantiene coordinación con el Congreso estatal para armonizar la legislación y fortalecer el reconocimiento y protección jurídica de los seres sintientes.
La obra ha avanzado rápidamente durante 2026: en febrero registraba 38 por ciento, en julio alcanzó 77 por ciento y ahora se encuentra en su etapa final. Una vez que termine la construcción, el verdadero reto será convertir esos 290 millones de pesos de infraestructura en atención efectiva, investigaciones de maltrato, recuperación de animales y adopciones que eviten que los espacios de resguardo se saturen.

