Michoacán prepara una Noche de Muertos monumental: 700 actividades y más de un millón de visitantes
La programación se realizará del 23 de octubre al 2 de noviembre e incluirá ceremonias comunitarias, desfiles, festivales, talleres artesanales y experiencias gastronómicas.

Michoacán se prepara para convertir la Noche de Muertos de 2026 en una de sus mayores celebraciones culturales y turísticas de los últimos años. Del 23 de octubre al 2 de noviembre, las siete regiones turísticas del estado concentrarán más de 700 actividades, mientras las autoridades proyectan la llegada de más de un millón de visitantes durante la temporada.
El programa, confirmado por el Gobierno de Michoacán y la Secretaría de Turismo federal, busca extender la experiencia más allá de las tradicionales noches del 1 y 2 de noviembre. La estrategia permitirá que viajeros nacionales y extranjeros conozcan también los preparativos comunitarios, la elaboración de altares, la gastronomía, las artesanías y otros procesos que preceden a las velaciones.
Uno de los puntos centrales volverá a ser la región del lago de Pátzcuaro, donde comunidades mantienen vivas ceremonias vinculadas con la memoria de sus difuntos. En los manantiales de Urandén regresará "El Camino de las Ánimas", recorrido de canoas que tendrá actividades los días 23, 24, 25, 30 y 31 de octubre, además del 1 y 2 de noviembre.
La celebración también llegará con fuerza a Morelia. El Centro Histórico tendrá balcones decorados desde el 9 de octubre hasta el 3 de noviembre, mientras que el tradicional Desfile de Catrinas y Catrines recorrerá la avenida Madero el 1 de noviembre. En el Aeropuerto Internacional de Morelia se instalarán además un altar y una catrina monumental entre el 22 de octubre y el 3 de noviembre.
Capula será otro de los grandes atractivos. La comunidad realizará la XVI Feria Nacional, Artesanal y Cultural de la Catrina, programada del 18 de octubre al 3 de noviembre. La localidad es reconocida por sus figuras de barro y por el trabajo de artesanos que han convertido a la catrina en uno de sus principales símbolos culturales y económicos.
En Uruapan, el Festival de las Velas 2026 transformará el Centro Histórico del 24 de octubre al 1 de noviembre. Santa Fe de la Laguna, por su parte, abrirá una ventana hacia una celebración más comunitaria con la instalación de altares adornados con cempasúchil en viviendas el 30 de octubre.
La gastronomía ocupará también un lugar destacado. Tacámbaro celebrará su Festival de Pan de Muerto y Atoles Tradicionales del 30 de octubre al 1 de noviembre; Zitácuaro inaugurará el 29 de octubre una ofrenda monumental dentro de su Festival de las Ánimas, mientras Tangancícuaro incorporará actividades relacionadas con su tradicional pan de muerto.
Una de las novedades más importantes será la realización de 17 talleres artesanales y experiencias comunitarias. Los visitantes podrán acercarse directamente a técnicas como bordado, elaboración de arcos tradicionales, papel picado, cerería, barro, cocina tradicional, tejido con fibras naturales, máscaras de madera, catrinas y calaveritas de azúcar.
Las experiencias involucrarán localidades como Pátzcuaro, Tzintzuntzan, Tzurumútaro, Ihuatzio, Santa Fe de la Laguna, Oponguio, Tócuaro, Capula, Santa Cruz Tanaco y Arócutin. La intención es que una mayor parte del gasto turístico llegue directamente a artesanos, cocineras tradicionales y comunidades participantes.
La promoción tampoco se limitará a Michoacán. La riqueza cultural de la temporada será difundida en pantallas de 17 aeropuertos del país administrados por Grupo Mundo Maya, una estrategia con la que se busca ampliar la presencia nacional de la celebración y atraer viajeros durante más días.
La expectativa de superar el millón de visitantes convierte a la temporada en un periodo especialmente relevante para hoteles, restaurantes, transportistas, comerciantes y productores artesanales. Al extender el calendario, las autoridades pretenden evitar que la derrama económica se concentre exclusivamente durante dos jornadas.
Sin embargo, detrás de las cifras turísticas permanece el elemento que distingue a Michoacán: muchas de estas actividades tienen su origen en prácticas comunitarias y familiares que no fueron concebidas como espectáculos. Por ello, el reto será combinar la llegada masiva de viajeros con el respeto a cementerios, ceremonias y espacios donde las familias recuerdan a sus seres queridos.
Con más de 700 actividades, Michoacán apuesta así por mostrar diferentes rostros de una misma tradición: desde las grandes catrinas y los desfiles urbanos hasta una vela encendida frente a una tumba, una canoa cruzando los manantiales o una familia preparando una ofrenda para recibir simbólicamente a quienes ya partieron.

