El hijo de Cindy Crawford murió el 20 de septiembre
El hijo de Cindy Crawford murió el 20 de septiembre en un centro de rehabilitación de California. Stefanie Keenan/Getty

La experiencia de Presley Gerber en Cancún adquirió relevancia pública por su propia decisión de compartir imágenes y reflexiones sobre el tratamiento. En marzo de 2026, el modelo publicó un video relacionado con una sesión preparatoria para una dosis de ibogaína, una sustancia psicodélica que se ha investigado por su posible utilidad para tratar trastornos por consumo de sustancias.

El material divulgado por Gerber permite conocer su perspectiva personal frente al procedimiento. En la publicación describió miedo ante la experiencia y explicó que esperaba afrontar los problemas que lo habían llevado a buscar tratamiento. Sus palabras reflejan una decisión personal de someterse a una intervención experimental, pero no constituyen evidencia clínica de que la ibogaína haya sido eficaz en su caso.

Gerber murió el 20 de septiembre de 2026 en un centro de rehabilitación de California, según registros del médico forense del condado de Los Ángeles y reportes de agencias internacionales. En las primeras informaciones, la causa oficial del fallecimiento no había sido determinada.

Hasta ahora, no existen datos públicos consultados donde se de una confirmación que vincule directamente el tratamiento con ibogaína realizado en marzo con su muerte.

¿Qué es la ibogaína y por qué se utiliza en clínicas de México?

La ibogaína es un compuesto psicoactivo que se obtiene de la planta Tabernanthe iboga, originaria de África occidental y central. Su uso tradicional está vinculado a prácticas espirituales, mientras que en el ámbito médico se ha investigado por sus posibles efectos sobre la dependencia de opioides, alcohol y otras sustancias.

El interés científico se centra en la posibilidad de que la ibogaína y sus metabolitos modifiquen procesos neurológicos relacionados con la adicción. Sin embargo, la investigación continúa en desarrollo y los resultados disponibles no permiten establecer que el compuesto sea un tratamiento aprobado y seguro para todas las personas con trastornos por consumo de sustancias.

La sustancia ha sido utilizada en clínicas privadas de diferentes países, entre ellos México, donde se ofrecen tratamientos con ibogaína a personas que buscan alternativas a los programas convencionales de rehabilitación.

El caso de Cancún vuelve a poner en discusión la diferencia entre la disponibilidad de un tratamiento en un país y la evidencia científica necesaria para establecer su eficacia y seguridad.

Por qué la ibogaína no está aprobada como tratamiento en Estados Unidos

En Estados Unidos, la ibogaína se encuentra clasificada como sustancia controlada de la Lista I a nivel federal. La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) no la ha aprobado como medicamento para tratar las adicciones.

La clasificación federal y la ausencia de aprobación médica no impiden que existan investigaciones sobre compuestos relacionados con la ibogaína. En 2026 se han desarrollado proyectos de investigación orientados a estudiar derivados de la sustancia y a identificar alternativas que conserven posibles efectos terapéuticos y reduzcan sus riesgos cardiovasculares.

La diferencia entre un medicamento aprobado y una sustancia en investigación es fundamental. Los medicamentos autorizados deben superar evaluaciones regulatorias sobre calidad, seguridad y eficacia para los usos aprobados. En el caso de la ibogaína, la investigación continúa buscando determinar sus posibles beneficios y los riesgos asociados con su administración.

La disponibilidad de un tratamiento fuera de Estados Unidos tampoco constituye una garantía de que se haya demostrado su eficacia clínica. Las condiciones legales, regulatorias y sanitarias varían entre países.

El riesgo cardiovascular es una de las principales preocupaciones médicas

Uno de los aspectos que ha generado mayor atención en la investigación sobre ibogaína es su efecto sobre el sistema eléctrico del corazón. La sustancia puede prolongar el intervalo QT, una alteración que puede favorecer arritmias cardíacas potencialmente graves en determinadas circunstancias.

El riesgo es especialmente relevante porque las personas que buscan tratamiento por adicciones pueden presentar condiciones médicas preexistentes, deshidratación, alteraciones electrolíticas o consumo simultáneo de medicamentos que afectan el ritmo cardíaco. La evaluación clínica previa y la supervisión médica son elementos centrales en cualquier investigación o protocolo que examine la administración de ibogaína.

La literatura médica también ha documentado casos de complicaciones cardíacas y fallecimientos relacionados con la sustancia. Con esto se explica por qué los investigadores y especialistas han señalado la seguridad cardiovascular como una preocupación prioritaria.

En el caso de Presley Gerber, y de acuerdo a la información disponible sobre su tratamiento en México y su fallecimiento no han establecido ninguna relación aún. Las circunstancias de su muerte no han sido conocidas.

La experiencia que Presley Gerber compartió en redes sociales

El tratamiento realizado en Cancún fue divulgado por el propio Gerber a través de una publicación en redes sociales. El modelo describió el momento previo a una dosis de ibogaína y compartió reflexiones relacionadas con el miedo, la recuperación y su intención de enfrentar problemas personales.

La publicación adquirió relevancia porque mostraba una parte de su proceso de recuperación que había decidido hacer pública. Gerber había hablado previamente sobre sus dificultades de salud mental y consumo de sustancias, y en 2025 compartió contenido relacionado con su experiencia personal y la búsqueda de ayuda.

En diciembre de 2025, el modelo publicó un video en el que habló sobre su salud mental, el uso de medicamentos y las dificultades que enfrentaba en su tratamiento. En esa intervención describió su experiencia con distintos profesionales y la necesidad que sentía de contar con mayor orientación médica.

Estos antecedentes permiten contextualizar la búsqueda de tratamiento, pero no permiten realizar un diagnóstico retrospectivo ni determinar qué condiciones médicas específicas influyeron en sus decisiones terapéuticas.

Las clínicas privadas y el desafío de la supervisión médica

El crecimiento del interés por los tratamientos psicodélicos ha generado un mercado de centros que ofrecen intervenciones con sustancias como la ibogaína. En México, algunas clínicas privadas promueven programas para personas con problemas de adicción, aunque la calidad de sus servicios, las credenciales de sus profesionales y los protocolos médicos pueden variar.

La evaluación de un centro de tratamiento debe considerar si cuenta con personal sanitario cualificado, protocolos de emergencia, evaluación cardiovascular y seguimiento médico. En el caso de sustancias con posibles efectos sobre el ritmo cardíaco, las condiciones de supervisión son especialmente importantes.

La existencia de una clínica en un país donde la sustancia puede ser administrada no equivale a la aprobación del procedimiento. También es necesario diferenciar la autorización legal de operar un establecimiento, la autorización sanitaria de un medicamento y la evidencia científica que respalda un tratamiento específico.

La investigación científica continúa, pero los resultados no son definitivos

La ibogaína ha sido estudiada por su posible efecto en la reducción de síntomas de abstinencia y en el consumo de opioides. Algunos estudios observacionales y series de casos han descrito resultados que han impulsado nuevas investigaciones, aunque la evidencia clínica todavía presenta limitaciones y problemas relacionados con la seguridad.

Una de las líneas de investigación consiste en desarrollar derivados de la ibogaína que puedan conservar ciertos efectos sobre los procesos de adicción y reducir el riesgo de alteraciones cardíacas. Estos proyectos se encuentran en etapas de investigación y no deben confundirse con un tratamiento aprobado para uso general.

La evaluación científica requiere estudios controlados, seguimiento de los participantes y análisis de los efectos adversos. Los testimonios personales de recuperación pueden aportar información sobre las experiencias de los pacientes, pero no sustituyen la evidencia necesaria para establecer que una sustancia es eficaz y segura.

La muerte de Presley Gerber y la necesidad de distinguir los hechos

La muerte de Presley Gerber fue confirmada el 21 de septiembre de 2026 mediante información del médico forense del condado de Los Ángeles y reportes de agencias internacionales. El modelo tenía 27 años y se encontraba en un centro de rehabilitación en California.

Los primeros informes señalaron que la causa de muerte permanecía pendiente de determinación. La familia solicitó privacidad.