Peso mexicano pierde fuerza: dólar, Fed y tasas cambian el escenario para México
La moneda mexicana resintió el estrechamiento del diferencial de tasas y la incertidumbre por los precios del petróleo y la política monetaria global.

El peso mexicano cerró este viernes en 17.2333 unidades por dólar y acumuló una depreciación semanal de 1.55%, al pasar de 16.9705 pesos al cierre de la semana anterior. Se trata de su peor desempeño semanal desde marzo. La presión sobre la moneda llegó después de una serie de acontecimientos internacionales que modificaron las expectativas de los inversionistas: la Reserva Federal elevó su tasa de interés, el Banco de Japón también ajustó su política monetaria y las tensiones en Medio Oriente mantienen al mercado atento al comportamiento del petróleo.
La Fed vuelve a mover el mercado
El principal cambio ocurrió en Estados Unidos. El 16 de septiembre, la Reserva Federal elevó en 25 puntos base su tasa de referencia, hasta un rango de 3.75 a 4%, en el primer aumento desde 2023. El ajuste respondió a las presiones inflacionarias y estuvo acompañado por proyecciones que contemplan la posibilidad de otro incremento durante 2026. Para el peso mexicano, esto reduce parte del atractivo que habían tenido los activos locales dentro de las estrategias de carry trade, debido a que el diferencial de tasas con Estados Unidos se estrecha.
Japón y Medio Oriente agregan presión
El movimiento no provino únicamente de Estados Unidos. Este viernes, el Banco de Japón elevó su tasa hasta 1.25%, un nivel no visto en 31 años, lo que también afecta las estrategias de carry trade que utilizan financiamiento barato para invertir en mercados con tasas más elevadas, como México. Al mismo tiempo, nuevos ataques en Medio Oriente provocaron interrupciones en los envíos de petróleo de Arabia Saudita hacia algunas refinerías europeas, manteniendo al mercado pendiente de los riesgos sobre energía e inflación.
¿Qué significa para México?
El escenario coloca a Banco de México nuevamente bajo los reflectores. Su tasa de referencia permanece en 6.50%, por encima del rango de la Fed, pero la diferencia entre ambas tasas es un elemento que los inversionistas consideran para mantener posiciones en activos mexicanos. Ahora el mercado espera la próxima decisión de Banxico y evaluará si las autoridades mantienen su tasa sin cambios ante un entorno externo más complicado.
Para empresas y consumidores mexicanos, el comportamiento del dólar también tiene consecuencias. Una depreciación del peso puede encarecer productos, insumos y servicios con componentes importados, mientras que un petróleo elevado puede añadir presión a los costos y a las expectativas de inflación. Aunque el crudo retrocedió este viernes por señales de una posible mejora en el suministro saudita, el mercado continúa sensible a cualquier escalada del conflicto en Medio Oriente.
El peso todavía se encuentra por debajo de los 18.0012 pesos por dólar con los que terminó 2025, pero el escenario internacional cambió respecto de las semanas anteriores. La atención ahora estará puesta en las próximas señales de la Fed, la decisión de Banco de México y la evolución de los precios de la energía, tres variables que podrían determinar si la presión sobre la moneda mexicana es temporal o se prolonga durante las siguientes semanas.





















