México y Canadá refuerzan comercio y seguridad tras un año de su nuevo plan bilateral
La hoja de ruta contempla cooperación en comercio, seguridad, movilidad laboral, agricultura, salud, innovación y sostenibilidad bajo cuatro pilares estratégicos.

A un año del lanzamiento del Plan de Acción México-Canadá 2025-2028, el gobierno canadiense destacó los avances registrados en la relación bilateral y señaló como principales áreas de trabajo el comercio, la seguridad, la innovación, la agricultura, la salud, la preparación ante emergencias y la sostenibilidad.
El plan fue presentado en septiembre de 2025 por la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, y el primer ministro de Canadá, Mark Carney, como una hoja de ruta para profundizar la relación entre ambos países. El acuerdo está organizado en cuatro pilares: prosperidad; movilidad, inclusión y bienestar; seguridad; y medio ambiente y sostenibilidad.
En el balance difundido este 18 de septiembre de 2026, el gobierno canadiense señaló que durante el primer año se impulsaron acciones para fortalecer la integración económica y ampliar la cooperación en distintas áreas de interés común.
Uno de los principales componentes ha sido el comercio. El plan contempla facilitar el intercambio de mercancías, promover nuevas oportunidades de inversión y fortalecer la participación de pequeñas y medianas empresas en ambos mercados. También plantea una mayor coordinación en materia regulatoria y en las cadenas de suministro de América del Norte.
La cooperación económica se ha traducido en actividades empresariales y misiones comerciales. En mayo de 2026, una delegación mexicana encabezada por el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, visitó Toronto y Montreal para mantener reuniones con empresas e inversionistas canadienses.
Durante esa misión se concretaron más de diez memorandos de entendimiento y acuerdos en sectores como ciencias de la vida, agroalimentación, educación e industrias creativas. Entre los proyectos anunciados estuvo una inversión de 200 millones de dólares canadienses de Grupo Bimbo para modernizar instalaciones en Canadá, además de un memorando relacionado con una inversión de 2 mil millones de dólares de Solar International Core Canada en Hidalgo.
La agenda comercial también se ha vinculado con la revisión de las condiciones de competitividad de América del Norte. México y Canadá han planteado mantener una coordinación estrecha en el marco del T-MEC y fortalecer las cadenas de suministro regionales ante los cambios en el comercio internacional.
La seguridad constituye otro de los ejes centrales del acuerdo. El Plan de Acción contempla un diálogo bilateral para profundizar la cooperación contra el crimen organizado transnacional y mejorar el intercambio de información entre instituciones de seguridad y autoridades fronterizas.
Entre los asuntos incluidos están el tráfico de fentanilo y otros estupefacientes, precursores químicos, armas de fuego, trata de personas, mercancías ilícitas y lavado de dinero. También se contempla ampliar la cooperación en materia de ciberseguridad, inteligencia financiera, investigación criminal y persecución de objetivos prioritarios conforme a las leyes de cada país.
En julio, la ministra de Asuntos Exteriores de Canadá, Anita Anand, y el secretario mexicano de Relaciones Exteriores, Roberto Velasco, revisaron los avances de la agenda bilateral durante una reunión en Ottawa.
En ese encuentro, Canadá anunció 12.1 millones de dólares canadienses para proyectos en México y otros países de América Latina relacionados con las prioridades del Plan de Acción. Una parte de esos recursos fue destinada a iniciativas de identificación humana mediante herramientas técnicas y científicas, mientras que otros fondos se dirigieron a combatir redes transnacionales dedicadas a la trata de personas y el tráfico ilícito de migrantes.
La cooperación también se ha extendido al ámbito marítimo. Canadá anunció que trabajará con México para aprovechar tecnología satelital canadiense destinada a detectar embarcaciones relacionadas con la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada, con el objetivo de contribuir a la protección de los ecosistemas marinos y las actividades pesqueras sostenibles.
El medio ambiente y la transición energética forman otro de los componentes de la relación bilateral. El plan establece acciones conjuntas para impulsar energías renovables, movilidad eléctrica, transporte público eléctrico, tecnologías limpias y reducción de emisiones, además de cooperación en conservación de áreas naturales y protección de especies migratorias.
México y Canadá también plantearon fortalecer el intercambio de conocimientos para enfrentar problemas relacionados con el agua, la adaptación al cambio climático y la gestión sostenible de los recursos naturales.
En agricultura, ambos países buscan ampliar el comercio agroalimentario mediante una mayor coordinación regulatoria y sanitaria. El acuerdo contempla avanzar en certificaciones digitales para productos vegetales, animales, acuícolas y pesqueros, además de mejorar la trazabilidad y promover prácticas agrícolas que permitan un uso más eficiente del agua y una mayor protección de la biodiversidad.
La relación bilateral también mantiene una dimensión social. El Plan de Acción incluye cooperación en movilidad laboral, derechos de los trabajadores, salud pública, pueblos indígenas y programas de intercambio de conocimientos.
Entre estos mecanismos destaca el Programa de Trabajadores Agrícolas Temporales, que mantiene una relación de más de cinco décadas entre México y Canadá y que ambos gobiernos consideran uno de los principales instrumentos de movilidad laboral bilateral.
A un año de su lanzamiento, el Plan de Acción México-Canadá continúa así como el marco para coordinar una agenda que abarca desde el comercio y las inversiones hasta la seguridad, la migración laboral, la salud y la transición energética.
El siguiente periodo estará marcado por la continuidad de los proyectos establecidos en los cuatro pilares y por la búsqueda de nuevas oportunidades de cooperación económica y estratégica entre México y Canadá, en un contexto de cambios en el comercio y en las relaciones económicas de América del Norte.





















