Ocho muertes ponen bajo la lupa los ”sueros vitaminados” en Sonora
Un médico señalado por las autoridades se presentó ante la Fiscalía; los peritajes deberán establecer qué sustancias se aplicaron y si existieron errores médicos.

Lo que se ofrecía como una alternativa para obtener más energía, recuperarse del cansancio o mejorar el bienestar terminó convertido en una investigación penal en Sonora. Ocho personas murieron después de recibir soluciones intravenosas conocidas popularmente como "sueros vitaminados", un caso que mantiene bajo investigación la preparación, combinación y administración de las sustancias utilizadas.
El médico Jesús Maximino "N", de 65 años, señalado por las autoridades como la persona que habría preparado y administrado las soluciones, se presentó voluntariamente ante la Fiscalía General de Justicia del Estado de Sonora después de haber sido buscado dentro y fuera del país. Enfrenta una investigación por homicidio culposo relacionado con presuntas prácticas médicas inadecuadas. Su responsabilidad deberá ser determinada por las autoridades judiciales y prevalece la presunción de inocencia.
Los fallecimientos se registraron en abril de 2026 y encendieron las alertas debido a la rapidez con la que se deterioró la salud de los pacientes. De acuerdo con los antecedentes difundidos sobre el caso, algunas personas comenzaron a presentar síntomas poco después de recibir las sustancias, mientras otras sufrieron complicaciones graves en cuestión de horas.
Entre los efectos investigados se encuentran daños severos en órganos como hígado y riñones. Precisamente por la similitud entre varios casos, las autoridades comenzaron a revisar qué productos habían sido utilizados, cómo fueron preparados, las cantidades administradas y las condiciones bajo las cuales se aplicaron.
Uno de los elementos relevantes de la investigación es que los insumos analizados inicialmente contaban con registros o permisos sanitarios y tenían distribución legal. Esto desplazó parte de las pesquisas hacia la manera en que pudieron haberse mezclado y administrado. Que un producto médico sea legal no significa que cualquier combinación, dosis o aplicación intravenosa sea segura.
El término "suero vitaminado" tampoco corresponde a una única fórmula médica. En el lenguaje comercial puede utilizarse para describir diferentes mezclas intravenosas que contienen vitaminas, minerales, electrolitos u otras sustancias. Por ello, no es correcto atribuir las ocho muertes a una vitamina específica mientras los peritajes no establezcan con precisión qué contenía cada preparación y qué provocó las complicaciones.
En medicina existen distintas soluciones parenterales, es decir, preparaciones que ingresan al organismo sin pasar por el aparato digestivo. Algunas se administran directamente en una vena y pueden contener líquidos, electrolitos, glucosa, medicamentos o nutrientes, dependiendo de las necesidades clínicas del paciente.
Entre ellas se encuentran los cristaloides, utilizados para aportar líquidos y determinados electrolitos; soluciones con glucosa y cloruro de sodio; algunos coloides, y la nutrición parenteral destinada a pacientes que no pueden cubrir adecuadamente sus requerimientos nutricionales por la vía digestiva. Cada una tiene indicaciones, concentraciones y riesgos diferentes.
Eso tampoco significa que las soluciones intravenosas estén reservadas exclusivamente para pacientes en estado grave. Se utilizan en diversos contextos médicos, desde hidratación y administración de medicamentos hasta procedimientos hospitalarios más complejos. La diferencia fundamental es que deben emplearse cuando existe una indicación clínica adecuada, con dosis controladas, condiciones de higiene y supervisión profesional.
La administración intravenosa requiere especial precaución porque las sustancias llegan directamente al torrente sanguíneo. Una dosis incorrecta, una mezcla incompatible, contaminación durante la preparación o determinadas condiciones médicas del paciente pueden provocar complicaciones graves. Por ello, ofrecer estos tratamientos como una solución rápida para cansancio, resaca o falta de energía merece una evaluación médica previa y no debe considerarse automáticamente inocuo.
Según la información difundida sobre el caso, las aplicaciones investigadas tenían un costo aproximado de 500 a mil pesos por sesión y podían realizarse tanto en un establecimiento ubicado en la colonia Jesús García, al norte de Hermosillo, como en domicilios.
Ahora la investigación deberá determinar la relación específica entre las sustancias administradas y cada fallecimiento, además de establecer si existieron errores en dosis, preparación, combinación, conservación o aplicación. Esos resultados serán fundamentales para definir responsabilidades.
El caso deja además una advertencia que trasciende la investigación penal: "vitaminado" no significa automáticamente seguro. Antes de recibir cualquier sustancia intravenosa es indispensable conocer qué contiene, por qué está indicada, quién la prescribe y administra, y si existen condiciones médicas que puedan elevar el riesgo.

