Denuncian malos tratos y falta de atención médica
Una mujer denunció presuntos malos tratos y deficiencias en los cuidados de su esposo en el IMSS de Matamoros. También se reportan problemas por falta de camillas y demoras en la recepción de pacientes. Archivo/IBTimes México

Una derechohabiente del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Matamoros, Tamaulipas, denunció presuntas deficiencias en la atención médica que recibió su esposo durante una hospitalización. La mujer aseguró que tuvo que buscar personalmente a los médicos para solicitar una revisión de su familiar y que, en determinadas ocasiones, incluso debió espantar las moscas que se acercaban a una herida quirúrgica.

El testimonio se suma a reportes sobre la falta de camillas y las dificultades para recibir pacientes en los servicios de urgencias, una situación que también estaría afectando el funcionamiento de las ambulancias que trasladan enfermos al hospital.

La denunciante, identificada como doña Berta, acudió ante un equipo de reporteros para hacer pública su experiencia y solicitar que las autoridades sanitarias revisen las condiciones en las que se brinda atención a los derechohabientes.

De acuerdo con su relato, su esposo permanecía internado después de haber sido sometido a la amputación de un dedo del pie. Durante el periodo de recuperación, afirmó haber observado deficiencias en los cuidados de la herida, lo que le generó preocupación por la posibilidad de que desarrollara una infección.

La mujer aseguró que el personal colocaba una venda en la zona intervenida, pero que ella debía permanecer pendiente de las moscas que se acercaban a su familiar.

"Yo le espantaba las moscas. Yo ahí estuve con él, adentro estuve con él, ellos me vieron", relató al describir las condiciones que, según su testimonio, enfrentó durante la hospitalización.

Su preocupación aumentó cuando observó que el pie de su esposo presentaba una inflamación considerable y una temperatura elevada. Ante la falta de respuesta que percibía, comenzó a buscar al personal médico para solicitar que lo revisaran.

"Yo andaba atrás de los doctores y hasta que yo no fui con la coordinadora", expresó al recordar las gestiones que realizó para conseguir atención.

La denunciante también señaló que, cuando acudió con una responsable del área, recibió una respuesta que consideró ofensiva. Según su versión, la funcionaria utilizó expresiones inapropiadas y le indicó que podía llevarse a su esposo si no estaba conforme con la situación.

Doña Berta sostuvo que algunos pacientes enfrentan presiones para abandonar el hospital debido a la cantidad de personas que esperan recibir atención y a la limitada disponibilidad de camas.

Estas afirmaciones corresponden al testimonio de la familiar. Hasta el momento, la información disponible no permite determinar si existió una negligencia médica ni establecer responsabilidades individuales, por lo que resulta necesaria una revisión de los hechos por parte de las autoridades competentes.

La mujer pidió que se supervise el desempeño del personal y que las decisiones relacionadas con el alta hospitalaria respondan a la evolución clínica de cada paciente, sin comprometer su recuperación.

A esta denuncia se añaden reportes sobre dificultades operativas en el servicio de urgencias del IMSS en Matamoros, particularmente por la falta de camillas disponibles para recibir a las personas trasladadas en ambulancia.

De acuerdo con la información difundida, algunas unidades de emergencia deben dejar temporalmente sus propias camillas dentro del hospital para que los pacientes permanezcan en ellas mientras esperan ser atendidos o asignados a un espacio.

En determinados casos, la espera se habría prolongado por más de tres horas, lo que genera dificultades adicionales para los equipos de atención prehospitalaria.

La situación tiene consecuencias que van más allá del interior del hospital. Cuando una ambulancia permanece sin su camilla, su capacidad para responder a nuevos llamados puede verse limitada, especialmente si debe trasladar a otra persona que necesita permanecer acostada o inmovilizada.

Esta problemática pone de manifiesto la importancia de contar con equipos suficientes y mecanismos de recepción hospitalaria que permitan mantener la continuidad de los servicios de emergencia.

También plantea interrogantes sobre la capacidad de respuesta ante una demanda elevada de pacientes, la organización de las áreas de urgencias y los tiempos de espera para recibir atención médica.

La disponibilidad de camas y camillas constituye un componente fundamental de la atención hospitalaria, pero también lo son la vigilancia de las heridas quirúrgicas, las medidas de higiene, la comunicación con los familiares y el trato respetuoso hacia los derechohabientes.

En el caso denunciado por doña Berta, será necesario conocer la valoración médica del paciente, las condiciones de su hospitalización y la actuación del personal señalado para esclarecer si se cumplieron los protocolos correspondientes.

Hasta la información proporcionada para esta nota, no se cuenta con una respuesta oficial del IMSS respecto a la denuncia ni con resultados de alguna investigación sobre los hechos relatados.

La petición de la familiar es que las autoridades revisen las condiciones de atención y eviten que otros pacientes atraviesen situaciones semejantes.

Mientras tanto, los señalamientos sobre presuntos malos tratos y los reportes de falta de camillas colocan nuevamente sobre la mesa la necesidad de garantizar una atención médica oportuna, segura y digna, tanto para quienes permanecen hospitalizados como para quienes llegan a urgencias en busca de asistencia.