PISA: México profundiza su rezago educativo
Los resultados de PISA 2025 vuelven a encender las alertas sobre el aprendizaje en México: las matemáticas concentran el mayor rezago, mientras las brechas socioeconómicas y la caída en el acompañamiento familiar evidencian los desafíos que enfrenta el sistema educativo. El Economista/IBTimes México

México profundizó su rezago educativo frente al promedio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), de acuerdo con los resultados de la prueba PISA 2025. El país se ubicó en el puesto 64 de 91 países evaluados, con resultados por debajo de los estándares internacionales en matemáticas, lectura y ciencias, aunque buscar los estudiantes mexicanos mostraron niveles destacados de curiosidad, esfuerzo y disposición para apoyo de sus profesores.

En matemáticas, el desempeño representa uno de los principales focos de preocupación. México obtuvo 388 puntos , siete menos que en 2022, mientras que en lectura alcanzó 408 puntos y en ciencias 414 puntos . Las cifras evidencian una brecha de aprendizaje de entre 2,5 y 3,7 años respecto del promedio de la OCDE, con las matemáticas como el área donde el rezago resulta más pronunciado.

El nivel de competencia confirma la magnitud del desafío. Solo el 30% de los estudiantes mexicanos alcanzaron el nivel básico de desempeño, conocido como Nivel 2, en matemáticas, frente al 65% en la OCDE . Esto significa que siete de cada 10 estudiantes no alcanzaron el umbral considerado necesario para desenvolverse de manera adecuada ante problemas matemáticos básicos.

La situación también presenta dificultades en lectura y ciencias. En ambas materias, el 50% de los estudiantes lograron alcanzar al menos el nivel básico de competencia. Sin embargo, prácticamente ningún alumno mexicano logró ubicarse en los niveles de excelencia, correspondientes a los niveles 5 o 6 , lo que revela una presencia limitada de estudiantes con capacidades sobresalientes en estas áreas.

Otro de los datos que genera preocupación es que el 41.8% de los estudiantes mexicanos quedaron clasificados con bajo rendimiento simultáneamente en matemáticas, lectura y ciencias. El indicador muestra que el problema no se concentra exclusivamente en una materia, sino que existe un grupo importante de estudiantes que enfrenta dificultades de aprendizaje en las principales áreas evaluadas.

La nueva evaluación de resolución de problemas computacionales también mostró un desempeño inferior al promedio internacional. México obtuvo 453 puntos , frente a los 500 puntos del promedio internacional , en una prueba que busca medir las capacidades de los estudiantes para utilizar herramientas digitales y resolver problemas mediante procesos de pensamiento y pensamiento computacional.

Los resultados también revelan que el contexto económico continúa siendo un factor determinante en el desempeño académico. En ciencias, los estudiantes provenientes de entornos socioeconómicos más favorecidos superaron por 68 puntos a aquellos pertenecientes a contextos menos favorecidos. La diferencia evidencia que las oportunidades de aprendizaje no se distribuyen de manera uniforme entre los estudiantes mexicanos.

En el contexto latinoamericano, México se ubicó en un rango medio-alto. Sin embargo, quedó por debajo de países como Chile, Uruguay y Costa Rica , mientras que registró resultados similares a los de Colombia y Brasil . A su vez, superó a países como Perú, Ecuador y Argentina , de acuerdo con los resultados de la evaluación.

Aunque los indicadores académicos muestran importantes desafíos, la prueba también encontró fortalezas en la actitud de los estudiantes mexicanos hacia su formación. 80% afirmó sentir curiosidad por las cosas , mientras que 76% señaló que se esfuerza más cuando enfrenta tareas difíciles . Además, el 82% indicó que busca apoyo en sus profesores , porcentajes que superan los promedios registrados entre los estudiantes de la OCDE.

Estos datos muestran una diferencia relevante entre el desempeño académico y la disposición de los alumnos. Aunque los resultados de aprendizaje se mantienen por debajo de los estándares internacionales, una amplia mayoría de estudiantes manifiesta interés por aprender, perseverancia ante las dificultades y confianza para recurrir a sus docentes cuando necesita ayuda.

El acompañamiento familiar, sin embargo, presenta señales de retroceso. La proporción de estudiantes cuyos padres muestran interés semanal por sus actividades escolares pasó del 71% en 2022 al 63% en 2025 . La disminución de ocho puntos porcentuales representa otro elemento a considerar en el análisis de las condiciones que rodean el aprendizaje.

La brecha socioeconómica también plantea un desafío para las políticas educativas. La diferencia de 68 puntos en ciencias entre estudiantes de contextos favorecidos y desfavorecidos muestra que el origen social continúa influyendo de manera significativa en las oportunidades académicas. Reducir estas diferencias será fundamental para evitar que las condiciones económicas determinen el potencial educativo de los estudiantes.

Los resultados de PISA 2025 se colocan nuevamente en México ante la necesidad de fortalecer los aprendizajes fundamentales, particularmente en matemáticas. El descenso de siete puntos en esta materia respecto de 2022 y el hecho de que solo 30% alcance el nivel básico muestra la dimensión del reto que enfrenta el sistema educativo.

Al mismo tiempo, los indicadores sobre curiosidad, esfuerzo y búsqueda de apoyo docente muestran que existe un potencial importante entre los estudiantes. El desafío consiste en convertir esa disposición en mejores resultados académicos mediante estrategias que atiendan las desigualdades, fortalezcan a los docentes y recuperen el acompañamiento de las familias.

Más que una fotografía aislada del sistema educativo, los resultados de PISA 2025 plantean una señal de alerta sobre la capacidad de México para garantizar aprendizajes suficientes y reducir las brechas entre los estudiantes. Con 41.8% de alumnos en bajo rendimiento en las tres áreas principales y una diferencia de 68 puntos asociados al nivel socioeconómico en ciencias, el reto no solo es mejorar los promedios nacionales, sino lograr que más estudiantes alcancen los conocimientos y habilidades necesarios para continuar su formación y enfrentar un entorno laboral cada vez más exigente.