Greenpeace protesta contra megaplanta de amoniaco en Topolobampo; Sheinbaum reacciona
Greenpeace demanda la cancelación de la planta de amoniaco en Topolobampo por su impacto ambiental; el gobierno federal consulta a comunidades locales.

Activistas escalaron el asta del Zócalo y exigieron cancelar el megaproyecto; el gobierno federal inició consultas con comunidades de Sinaloa.
La mañana de este lunes, Greenpeace llevó hasta el corazón de la Ciudad de México su rechazo a la megaplanta de amoniaco que se construye en Topolobampo, Sinaloa. Dos activistas escalaron el asta bandera del Zócalo y desplegaron una lona con un mensaje directo a la presidenta Claudia Sheinbaum: "Presidenta: Proteja Topolobampo".
La protesta, realizada de manera pacífica, reunió a cerca de 20 integrantes de la organización ambiental, quienes denunciaron los posibles impactos que el proyecto podría generar en la Bahía de Ohuira. Entre sus principales preocupaciones se encuentran la contaminación, el impacto sobre la biodiversidad y los riesgos asociados con la producción y manejo de grandes cantidades de amoniaco.
Greenpeace cuestiona particularmente la ubicación de la planta, en una zona de gran importancia ambiental que alberga numerosas especies de aves, tortugas, delfines, peces y crustáceos. Ambientalistas, pescadores y comunidades Mayo-Yoreme han expresado su preocupación por los efectos que la construcción y operación de la planta podrían tener sobre el ecosistema y las actividades pesqueras.
Sheinbaum responde: "Hasta que no concluyan las consultas no se tomará una decisión"
Ante la protesta, la presidenta Claudia Sheinbaum aseguró durante su conferencia matutina que el gobierno federal ya trabaja en la zona para conocer la posición de las comunidades. Explicó que dependencias como Semarnat, Conagua y otras áreas realizan asambleas y consultas para identificar las preocupaciones y solicitudes de la población.
Sheinbaum recordó que el proyecto comenzó durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador y señaló que en aquel momento existió aceptación por parte de sectores de la población. Sin embargo, ante las nuevas protestas, afirmó que el gobierno busca escuchar directamente a las comunidades antes de definir su postura.
La mandataria también señaló que la empresa responsable asumió compromisos para realizar distintas acciones en la zona y que las autoridades verificarán su cumplimiento. Uno de los principales objetivos, dijo, es garantizar que la laguna no resulte contaminada.
Un megaproyecto bajo la lupa ambiental
La planta, ubicada en las inmediaciones de Topolobampo, en el municipio de Ahome, contempla una producción cercana a 2,200 toneladas de amoniaco al día. Su construcción se desarrolla en las inmediaciones de la Bahía de Ohuira, un ecosistema de relevancia ambiental.
Otro punto de preocupación es el consumo de agua de mar que requerirá la operación. De acuerdo con los cuestionamientos de los ambientalistas, el proceso utilizaría alrededor de 2 millones de litros de agua de mar por hora para la refrigeración del amoniaco, antes de devolverla a la bahía con una temperatura superior.
Los ambientalistas advierten que los cambios en las condiciones del agua, el ruido, las obras y los riesgos asociados con el manejo del amoniaco podrían alterar el ecosistema y afectar la actividad pesquera. La empresa, por su parte, sostiene que el proyecto contará con protocolos de seguridad, sistemas de filtración y monitoreo ambiental.
Por ahora, el futuro de la megaplanta permanece bajo escrutinio. Sheinbaum aseguró que no habrá una decisión definitiva hasta que concluyan las consultas y se conozcan las opiniones de las comunidades, mientras Greenpeace mantiene su exigencia de cancelar el proyecto.





















