Educación básica pierde 2.6 millones de alumnos entre 2018 y 2025: Carlos Mancera
La caída de la matrícula escolar en México no se explica solo por cambios demográficos, revelando desafíos en el sistema educativo.

Entre los ciclos escolares 2018-2019 y 2025-2026, México registró una reducción de 2.6 millones de alumnos en preescolar, primaria y secundaria, equivalente a una contracción de 10.3%. Para Carlos Mancera Corcuera, presidente del Consejo Nacional de Participación Social en la Educación, esta disminución representa una señal de alerta, especialmente porque el país todavía se encontraba lejos de alcanzar la cobertura universal y el fenómeno no puede atribuirse únicamente a los cambios demográficos.
En entrevista, Mancera explicó que las cifras del Consejo Nacional de Población (Conapo) muestran que entre 2018 y 2025 la población de entre 3 y 14 años, correspondiente a las edades habituales de educación básica, disminuyó en 991 mil 64 personas.
Sin embargo, la reducción demográfica no alcanza para explicar por completo la pérdida de estudiantes registrada en las escuelas. De acuerdo con los cálculos del especialista, 1 millón 612 mil 301 alumnos, equivalente al 61.9% de la caída total de la matrícula, no estaría relacionado directamente con la disminución de la población en edad escolar.
El comportamiento más reciente también refuerza esta preocupación. Tan solo entre los ciclos 2024-2025 y 2025-2026, la matrícula de educación básica disminuyó en 505 mil 199 estudiantes, mientras que la población en edad escolar se redujo en 263 mil 975 personas.
La diferencia entre ambos indicadores alcanza 241 mil 224 estudiantes, una cifra que representa 47.7% de la caída registrada en la matrícula durante ese periodo y que, de acuerdo con el análisis de Mancera, no puede explicarse únicamente por la reducción en el número de niños y adolescentes en edad de asistir a la escuela.
El dato abre una pregunta de fondo para el sistema educativo mexicano: ¿qué está provocando que cada vez haya menos estudiantes dentro de las aulas, más allá de la disminución de la población infantil? Para el especialista, responderla requiere analizar no solo la evolución demográfica, sino también las condiciones que enfrentan las familias, la oferta educativa y los factores que pueden estar alejando a niños y jóvenes de las escuelas.
La reducción de la matrícula, por tanto, no representa solamente un cambio estadístico. En un país que aún tiene pendiente alcanzar la universalización de la educación básica, significa también un desafío para garantizar que todos los niños y adolescentes tengan la posibilidad real de ingresar, permanecer y avanzar dentro del sistema educativo.
Disminución de la matrícula en los niveles preescolar, primaria y secundaria y disminución de la población en edad de asistir a esos grados de instrucción entre 2018–2025

Cabe recordar que el 24 de abril de 2026, la presidenta Claudia Sheinbaum explicó que la disminución de la matrícula en preescolar está relacionada con la reducción de la población infantil. Sin embargo, también reconoció que existe la posibilidad de que en algunas regiones los menores simplemente no estén asistiendo a la escuela.
Meses antes, en septiembre de 2025, el secretario de Educación, Mario Delgado, señaló que no es correcto atribuir toda la reducción de estudiantes a la deserción escolar. De acuerdo con el funcionario, los datos deben analizarse tomando en cuenta cómo ha evolucionado la población correspondiente a cada grupo de edad.
La cobertura educativa retrocede
Para el especialista, más allá de las explicaciones demográficas, los indicadores muestran un dato que difícilmente puede ignorarse: la cobertura educativa ha perdido terreno en los últimos años.
Al comparar la cobertura neta de los ciclos escolares 2018-2019 y 2024-2025, se observa una reducción en los tres niveles de educación básica. En preescolar pasó de 72.3% a 63.9%, una disminución de 8.4 puntos porcentuales; en primaria cayó de 96.7% a 94.5%, mientras que en secundaria pasó de 82.8% a 82.2%.
En otras palabras, ninguno de estos niveles presenta actualmente una cobertura superior a la registrada seis años atrás.
Mancera consideró que este comportamiento representa una señal preocupante para el sistema educativo mexicano, especialmente porque el país todavía está lejos de alcanzar la cobertura universal.
"Estancarse es una manera de retroceder", enfatizó.
El especialista recordó que durante décadas México había conseguido avances constantes en materia de cobertura educativa. Por ello, consideró relevante analizar qué factores están detrás del actual estancamiento y de la pérdida de estudiantes en las aulas.
Una de las posibles causas, explicó, podría estar relacionada con un debilitamiento de la oferta educativa. Esto significa que el problema no necesariamente está únicamente en la decisión de las familias de enviar o no a sus hijos a la escuela, sino también en las condiciones y los incentivos que ofrece el propio sistema.
Cuando las escuelas carecen de los recursos necesarios, los docentes no cuentan con suficiente respaldo, los estudiantes pierden motivación o las condiciones para estudiar no son adecuadas, puede generarse un distanciamiento progresivo entre las familias y las instituciones educativas.
Desde esta perspectiva, Mancera sostuvo que la cobertura no puede analizarse únicamente como una decisión de padres, madres, niños y jóvenes. También debe considerarse qué tan atractiva, accesible y funcional resulta la oferta educativa.
El especialista señaló que en preescolar se registró una importante pérdida de vinculación con las escuelas durante la pandemia de Covid-19, y consideró que el sistema educativo todavía no ha conseguido recuperar una oferta suficientemente atractiva para las familias.
En primaria, agregó, también se redujeron algunos mecanismos de apoyo que anteriormente ayudaban a disminuir los costos asociados con la asistencia escolar de los hogares más vulnerables, entre ellos los vinculados con programas como Prospera.
En secundaria, los problemas adquieren otras dimensiones. Los rezagos académicos acumulados y las dificultades socioemocionales pueden hacer que los estudiantes perciban menos beneficios en continuar con sus estudios. A esto se suma que, conforme avanzan de nivel, aumentan los costos de oportunidad y las dificultades relacionadas con la transición entre distintas etapas educativas.
Mancera también llamó la atención sobre aquellos gastos que no siempre son considerados en las estadísticas. Por ejemplo, mencionó los casos de madres que enfrentan dificultades para trabajar debido a que deben llevar y recoger a sus hijos de la escuela, además de factores como la inseguridad y otros obstáculos que afectan la asistencia aunque no representen necesariamente un gasto directo de dinero.
El especialista destacó que la primaria tampoco ha alcanzado la universalización y que la tasa neta de escolarización registra una caída cercana a dos puntos porcentuales respecto de 2018.
En este contexto, recordó que Prospera, programa eliminado durante el sexenio anterior, tenía un esquema diferente al de las actuales becas Benito Juárez. Según explicó, el programa ofrecía un respaldo integral a las familias al incorporar componentes relacionados con salud y nutrición, además del apoyo económico.
De acuerdo con sus estimaciones, actualizados a precios actuales, los apoyos de Prospera destinados a mujeres estudiantes de bachillerato representarían alrededor de 1,500 pesos mensuales, mientras que la Beca Universal de Educación Media Superior Benito Juárez entrega actualmente 1,900 pesos cada dos meses.
Otro cambio señalado por Mancera fue la desaparición del Programa de Escuelas de Tiempo Completo, que llegó a beneficiar a aproximadamente 3.6 millones de estudiantes en 25 mil escuelas, de las cuales unas 20 mil correspondían a primarias. El programa estaba dirigido especialmente a comunidades con mayores niveles de vulnerabilidad.
Para el especialista, la desaparición de este esquema pudo representar una dificultad adicional para familias que dependían de jornadas escolares más amplias para poder mantener a sus hijos dentro del sistema educativo.
A esto se suma un desafío que, advirtió, no puede resolverse únicamente mediante la entrega de becas: los rezagos de aprendizaje.
Mancera señaló que existen evidencias de pérdidas educativas provocadas por la pandemia y consideró que esta situación se ha combinado con decisiones de política educativa que, desde su perspectiva, han restado prioridad a conocimientos fundamentales como lectura, escritura, matemáticas y ciencias.
El problema puede hacerse todavía más evidente al llegar a secundaria. Los alumnos pasan de trabajar principalmente bajo la guía de un docente a relacionarse con varios profesores y materias, un cambio que, de acuerdo con Mancera, puede representar una dificultad adicional para estudiantes que arrastran rezagos desde la primaria.
Así, detrás de la caída de la matrícula existe un problema que va más allá de contar cuántos estudiantes dejaron las aulas. El reto, plantea el especialista, es entender por qué algunos niños y jóvenes están quedando fuera y qué debe cambiar dentro del sistema educativo para lograr que regresar y permanecer en la escuela vuelva a ser una opción atractiva y posible para todas las familias.





















