El lobo gris mexicano es una especie que habita tanto
El lobo gris mexicano es una especie que habita tanto en México como en Estados Unidos y enfrenta nuevas presiones sobre su protección en territorio estadounidense. Gobierno de México

El futuro del lobo mexicano quedó nuevamente en el centro de una disputa entre conservación y actividad ganadera después de que el gobierno de Donald Trump ordenara revisar las protecciones federales que actualmente amparan a esta especie en Estados Unidos.

La medida fue firmada el 4 de septiembre mediante una orden ejecutiva dirigida a respaldar a los productores ganaderos estadounidenses. Dentro de sus disposiciones, el gobierno de Trump estableció que el Departamento del Interior deberá determinar, en un plazo de 90 días, si el lobo gris y el lobo gris mexicano han alcanzado los criterios de recuperación establecidos por la Ley de Especies en Peligro de Extinción.

Si la autoridad concluye que se cumplen esos requisitos, deberá iniciar el procedimiento para reducir o retirar la protección federal de ambas especies.

La decisión no significa que la caza del lobo mexicano haya quedado autorizada de manera inmediata en Estados Unidos. El proceso todavía requiere una determinación de las autoridades ambientales y, posteriormente, los procedimientos correspondientes para modificar su estatus de protección.

Sin embargo, la propia orden ejecutiva plantea un escenario que ha generado preocupación entre quienes trabajan en la conservación de la especie. El documento instruye también a las autoridades estadounidenses a considerar modificaciones a las reglas que regulan la eliminación letal de lobos cuando existan amenazas para personas o para el ganado, además de promover cambios en las disposiciones estatales relacionadas con estas especies si se determina que los criterios federales de recuperación han sido alcanzados.

La administración Trump justificó la revisión dentro de una política destinada a respaldar a los rancheros estadounidenses que han denunciado pérdidas de ganado relacionadas con ataques de lobos. La orden forma parte de un paquete de medidas orientadas al sector ganadero y plantea revisar distintas regulaciones que, desde la perspectiva de la Casa Blanca, afectan la actividad de los productores.

Frente a este escenario, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, planteó la necesidad de mantener la coordinación con Estados Unidos para proteger al lobo mexicano.

Durante su conferencia de este lunes, la mandataria señaló que se trata de una especie que debe conservarse y que, al encontrarse en territorio de ambos países, requiere una estrategia conjunta. Su postura coloca la conservación del animal dentro de los temas ambientales que necesitan cooperación bilateral, más allá de las diferencias que existen entre los dos gobiernos en otros asuntos.

El lobo mexicano, conocido científicamente como Canis lupus baileyi, es una de las subespecies de lobo más pequeñas de Norteamérica y durante décadas enfrentó una reducción severa de su población. Los esfuerzos para recuperarlo han incluido programas de reproducción, reintroducción y manejo coordinados entre autoridades de México y Estados Unidos.

En México, la recuperación de la especie también ha registrado avances recientes. Su presencia en territorio mexicano forma parte de un esfuerzo de conservación que busca recuperar poblaciones silvestres y mantener la diversidad genética necesaria para garantizar su supervivencia a largo plazo.

El nuevo escenario en Estados Unidos representa, por ello, un punto de atención para los programas binacionales de conservación. Aún no se ha determinado si el lobo mexicano perderá su protección federal, ya que la administración estadounidense primero deberá concluir la revisión ordenada por Trump.

Mientras ese proceso avanza, México mantiene su postura de conservar la especie y buscar coordinación con las autoridades estadounidenses. La discusión ahora se concentrará en la evaluación científica y administrativa que determinará si el lobo mexicano continúa bajo el mismo nivel de protección o entra en una nueva etapa regulatoria en Estados Unidos.

La decisión final podría tener consecuencias que trasciendan las fronteras estadounidenses, debido a que la conservación del lobo mexicano depende de poblaciones que forman parte de un mismo ecosistema transfronterizo. El reto para ambos países será determinar cómo conciliar las necesidades de los productores ganaderos con la recuperación de una especie cuya supervivencia ha requerido décadas de esfuerzos de conservación.