Mónica Gámez ha cuestionado el proceso judicial que enfrenta su
Mónica Gámez ha cuestionado el proceso judicial que enfrenta su esposo, Fernando Farías Laguna, y ha pedido que se investigue a otras personas mencionadas en la investigación por el denominado huachicol fiscal. Yazmin Betancourt

El caso del llamado huachicol fiscal en México vuelve a poner el foco sobre el proceso contra el excontralmirante Fernando Farías Laguna, mientras su esposa, Mónica Gámez, reclama que la investigación avance más allá de los acusados que ya enfrentan un proceso y permita establecer quiénes participaron realmente en la red de contrabando de combustible.

Gámez sostiene que su esposo no encabezó la operación investigada y afirma que, por el contrario, habría advertido sobre la existencia del esquema de contrabando. De acuerdo con su versión, Farías informó de esa situación a su entonces superior, Rafael Ojeda Durán, quien posteriormente fue secretario de Marina.

La afirmación forma parte de la estrategia pública con la que la familia del excontralmirante busca defender su posición dentro del proceso. Gámez ha señalado que cuenta con conversaciones y otros elementos que, según sostiene, respaldarían la versión de que Farías conocía la existencia de la red pero no formaba parte de ella.

Farías Laguna fue detenido en Argentina y posteriormente trasladado a México. Actualmente permanece en el Centro Federal de Readaptación Social Número 1, conocido como Altiplano, después de que un juez lo vinculara a proceso por su presunta participación en una organización dedicada al contrabando y distribución ilegal de combustible.

La situación judicial del excontralmirante contrasta con la versión que mantiene su esposa. Gámez asegura que no existen elementos suficientes para atribuirle el liderazgo de la estructura investigada y cuestiona la forma en que se han incorporado determinadas pruebas al expediente.

Entre los aspectos que ha puesto bajo cuestionamiento se encuentran materiales audiovisuales que, según su versión, habrían sido manipulados mediante herramientas de inteligencia artificial. Esa afirmación corresponde a la defensa de su esposo y deberá ser valorada dentro del proceso mediante los mecanismos periciales y judiciales correspondientes.

Gámez también ha reclamado que se escuche a Rafael Ojeda Durán. Su argumento es que, si Farías efectivamente le comunicó la existencia de la red, su testimonio podría aportar información para reconstruir cuándo se conocieron los hechos, qué información fue recibida y cuáles fueron las acciones posteriores.

La esposa del excontralmirante sostiene además que existen otras personas mencionadas alrededor de la investigación que deberían explicar su posible relación con los hechos. Entre los nombres que ha cuestionado públicamente se encuentran figuras políticas y personas vinculadas al entorno de la operación investigada. Sin embargo, los señalamientos formulados por Gámez no constituyen una determinación de responsabilidad penal contra esas personas.

Uno de los puntos centrales de su postura es que la investigación debe seguir la ruta del dinero y establecer quiénes obtuvieron beneficios económicos de las operaciones de contrabando. Gámez asegura que las cuentas de su esposo se encuentran bajo investigación y que la familia cuenta con un peritaje financiero que, según afirma, permite rastrear sus movimientos económicos.

La mujer también ha denunciado haber recibido amenazas después de comenzar a hablar públicamente sobre el caso. En agosto, autoridades de Sonora le proporcionaron medidas de protección luego de que denunciara situaciones que consideró intimidatorias.

En sus declaraciones más recientes, Gámez mantiene su petición de que el caso sea investigado hasta determinar quiénes participaron en la estructura de contrabando de combustible. Considera que la cooperación con autoridades de Estados Unidos podría aportar elementos adicionales para establecer el alcance de la operación y determinar responsabilidades.

La expectativa que expresa la esposa de Farías está relacionada con la dimensión internacional del comercio ilegal de combustibles. La investigación sobre este tipo de operaciones involucra movimientos de mercancías, empresas, rutas comerciales y transacciones financieras que pueden atravesar distintas jurisdicciones.

Para Gámez, una investigación completa debería permitir establecer si las personas actualmente procesadas tuvieron un papel central en la operación o si existen otros participantes cuya actuación todavía no ha sido esclarecida.

El proceso contra Fernando Farías Laguna continúa, mientras las autoridades deberán valorar las pruebas presentadas por la Fiscalía y los argumentos de la defensa. La situación jurídica del excontralmirante dependerá de las decisiones que adopten los tribunales a partir de los elementos incorporados al expediente.

Por ahora, la principal disputa se encuentra entre la acusación que enfrenta Farías y la versión de su defensa: mientras la Fiscalía sostiene que existen elementos para procesarlo por su presunta participación en la red de contrabando de combustible, su esposa afirma que fue señalado injustamente y reclama que la investigación alcance a todos los posibles responsables.

El desarrollo del proceso permitirá establecer qué afirmaciones cuentan con respaldo probatorio y cuáles corresponden a hipótesis o señalamientos todavía pendientes de ser acreditados ante las autoridades judiciales.