ONG’s presionan a diputados para que cumplan con el aumento al IEPS para bebidas alcohólicas
La propuesta, discutida durante el Paquete Económico 2027, busca actualizar el esquema fiscal y podría generar hasta 30 mil millones de pesos adicionales, según RASA.

Organizaciones sociales y de salud pidieron a la Cámara de Diputados aprovechar la discusión del Paquete Económico 2027 para modificar el esquema fiscal aplicado a las bebidas alcohólicas y establecer un impuesto que tome como referencia la cantidad de alcohol puro que contiene cada producto.
Integrantes de la Red de Acción Sobre Alcohol (RASA), junto con organizaciones como la Fundación para el Fortalecimiento de la Salud en México (FUNSAMEX), la Red de Mujeres por la Salud (REMUSA), Servicios a la Juventud (SERAJ) y el Centro de Atención a las Adicciones Renacimiento (CTISA), realizaron una protesta frente al Palacio Legislativo de San Lázaro para insistir en la necesidad de actualizar el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS).
Como parte de la manifestación, colocaron frente a la Cámara de Diputados dos grandes inflables: una caguama y un pan de caja. Con esta acción buscaron llamar la atención sobre la diferencia de precios entre algunos productos de consumo cotidiano y determinadas bebidas alcohólicas. La protesta ocurrió después de que la Secretaría de Hacienda entregó el Paquete Económico 2027, que no contempla modificaciones al IEPS de bebidas alcohólicas.
Buscan cobrar el impuesto según el alcohol
La propuesta de las organizaciones consiste en modificar el actual esquema del IEPS para que el gravamen considere la cantidad de alcohol puro y no únicamente el precio de venta o la categoría de la bebida.
Actualmente, las bebidas alcohólicas y la cerveza pagan tasas de 26.5%, 30% y 53%, dependiendo de su graduación alcohólica. Estas tasas se aplican sobre el valor del producto y permanecen prácticamente sin cambios desde la reforma implementada en 2014.
Para RASA, cambiar la forma de calcular el impuesto no significaría crear un nuevo gravamen, sino actualizar un esquema que consideran rezagado frente a la evolución del mercado y al objetivo de reducir el consumo nocivo de alcohol.
La discusión no es nueva. Durante septiembre, legisladores también han planteado modificar el mecanismo de cobro y pasar de un modelo basado en el valor del producto, conocido como ad valorem, a uno que considere el volumen y contenido alcohólico, denominado ad quantum. Una propuesta presentada ante la Comisión de Hacienda plantea precisamente establecer una cuota específica vinculada con la cantidad de alcohol.
La diferencia entre ambos sistemas podría modificar el impacto fiscal sobre distintos tipos de bebidas. De acuerdo con análisis publicados durante la discusión legislativa, el cambio podría redistribuir la carga tributaria entre cerveza, aguardientes, tequila y mezcal, dependiendo de su contenido alcohólico y volumen.
ONG estiman más ingresos para el gobierno
Además del argumento de salud pública, las organizaciones consideran que una actualización del IEPS permitiría obtener mayores recursos para atender las consecuencias asociadas al consumo excesivo de alcohol.
RASA estima que un nuevo esquema podría generar alrededor de 30,000 millones de pesos adicionales. La propuesta plantea que esos recursos tengan un destino específico y sean utilizados en programas de prevención, tratamiento de adicciones y atención de los problemas de salud relacionados con el consumo de alcohol. Una propuesta legislativa previa también ha estimado una recaudación adicional cercana a esa cantidad.
El planteamiento adquiere relevancia porque el Paquete Económico 2027 busca aumentar la recaudación tributaria sin recurrir a una reforma fiscal integral. De acuerdo con información sobre la propuesta económica, el gobierno federal apuesta por elevar los ingresos mediante modificaciones y medidas de fiscalización, mientras mantiene el compromiso de no crear nuevos impuestos.
En este contexto, las organizaciones sostienen que actualizar el IEPS al alcohol no debería considerarse la creación de un impuesto nuevo, sino una modificación a un gravamen que ya existe.
El debate ahora quedará en manos de los legisladores durante la discusión de la Ley de Ingresos y del Paquete Económico 2027. La eventual modificación del impuesto podría tener efectos tanto en los precios de las bebidas como en la recaudación federal y en la estrategia de prevención del consumo nocivo de alcohol.





















