Senado alista dos reformas que cambiarían horarios laborales y salarios
México analiza dos cambios que tocarían directamente la vida laboral: derecho a desconectarse después del trabajo y obligación de mostrar salarios y prestaciones en las vacantes. Cuartoscuro/IBTimes México

Responder mensajes del jefe después de terminar la jornada y encontrar ofertas de empleo que prometen un ambiguo "sueldo competitivo" podrían convertirse en prácticas mucho más reguladas en México. El Senado se prepara para discutir esta semana dos reformas laborales con impacto directo en millones de trabajadores y empresas: desconexión digital y transparencia salarial.

La Comisión de Trabajo y Previsión Social tiene previsto analizar los proyectos este miércoles 7 de octubre. Ambos llegan después de haber sido aprobados por la Cámara de Diputados, aunque todavía no son leyes vigentes. El proceso deberá continuar en otras instancias del Senado antes de una eventual discusión y votación en el pleno.

La reforma de desconexión digital busca reconocer expresamente en la Ley Federal del Trabajo el derecho de una persona a no participar en comunicaciones relacionadas con su empleo después de concluir su jornada, así como durante horarios no laborables, vacaciones, permisos y licencias. La propuesta también obliga a los empleadores a contar con una política interna que establezca cómo se garantizará ese derecho.

El cambio podría modificar una práctica cada vez más común: mensajes de WhatsApp, llamadas, correos electrónicos o instrucciones laborales enviados cuando el trabajador ya terminó sus actividades. La intención no es impedir la comunicación digital dentro de la jornada, sino establecer con mayor claridad cuándo una persona puede dejar de estar disponible para su centro de trabajo.

La propuesta aprobada previamente por los diputados obtuvo 447 votos a favor y fue enviada al Senado en marzo. Ahora los legisladores analizan ajustes, entre ellos ampliar la protección a las pausas previamente pactadas entre empresas y trabajadores cuando existen esquemas de teletrabajo con horarios flexibles.

Otro cambio importante sería el tiempo de adaptación. El proyecto que llegó desde San Lázaro establece que la Secretaría del Trabajo y Previsión Social tendría 90 días para emitir las disposiciones necesarias para su aplicación. En el Senado se plantea además incorporar un periodo de transición de 180 días, con el objetivo de que los centros laborales puedan adecuar sus políticas internas.

La segunda reforma puede tener un efecto especialmente visible desde el momento en que una persona comienza a buscar empleo. La propuesta de transparencia salarial pretende impedir que las empresas publiquen vacantes sin informar claramente el salario y las prestaciones correspondientes al puesto.

El cambio va más allá de los anuncios laborales. La minuta contempla reconocer la transparencia salarial como un derecho y establecer que los contratos indiquen las escalas o rangos de remuneración aplicables, junto con los factores que pueden provocar modificaciones en el ingreso. También plantea que los criterios para establecer los salarios sean objetivos y transparentes.

Los trabajadores podrían, además, solicitar información relacionada con los rangos salariales correspondientes a un mismo puesto o categorías similares. Las empresas no podrían impedir el acceso a esa información mediante cláusulas contractuales y tendrían que incorporar reglas de transparencia salarial dentro de sus propios reglamentos de trabajo.

Otro de los puntos busca cerrar la distancia que en ocasiones existe entre una oferta de empleo y el contrato definitivo. La reforma propone que una empresa no pueda ofrecer determinadas condiciones salariales y posteriormente reducir unilateralmente el sueldo o las prestaciones después de contratar a la persona.

De avanzar en los términos actualmente planteados, las compañías contarían con 180 días desde la entrada en vigor para adaptar sus normas internas. Ese periodo será especialmente relevante para áreas de recursos humanos, reclutamiento y administración de nómina, que tendrían que revisar vacantes, contratos, tabuladores y procedimientos para proporcionar información salarial.

La discusión de esta semana no significa que los cambios comenzarán a aplicarse inmediatamente. Si los dictámenes reciben el respaldo de la Comisión de Trabajo, todavía deberán continuar su recorrido legislativo y obtener las aprobaciones correspondientes antes de poder llegar al pleno del Senado.

En la misma agenda aparece otra modificación laboral: reconocer como día de descanso obligatorio las jornadas correspondientes a elecciones extraordinarias, consultas populares y procesos de revocación de mandato, bajo las condiciones que finalmente establezca la legislación.

La votación del miércoles será, por tanto, apenas una nueva etapa. Pero los dos principales proyectos anticipan modificaciones que podrían sentirse en situaciones cotidianas: desde poder terminar la jornada sin permanecer pendiente del teléfono hasta conocer cuánto paga realmente una vacante antes de postularse. Si completan el proceso legislativo, empresas y trabajadores tendrán que prepararse para nuevas reglas sobre disponibilidad fuera del horario laboral y claridad en las remuneraciones.