El ascenso fugaz de ”El R-5”: cómo llegó al mando del Cártel de Los Reyes antes de ser abatido
La muerte de 'El R-5' y la captura de 'El Poncho' dejan un vacío en el liderazgo del Cártel de Los Reyes.

La muerte de Luis Enrique Barragán Chávez, alias "El R-5", "Wicho" o "El Güicho", ya había marcado uno de los golpes más recientes contra la estructura del Cártel de Los Reyes. Sin embargo, detrás de su caída existe una historia más reciente: la de un hombre que pasó a ocupar el mando de la organización después de la captura de quien había sido su superior directo.
Barragán Chávez asumió el control del grupo criminal después de que Alfonso Fernández Magallón, "El Poncho" o "La Quiringua", fuera detenido el 1 de agosto de 2026 en Michoacán. La captura provocó una reacción violenta en distintos puntos del estado y dejó un vacío dentro de la estructura del Cártel de Los Reyes.
Ese espacio fue ocupado por "El R-5".
La transición no fue casual. Barragán Chávez ya tenía una posición relevante dentro de la organización y era identificado como uno de los hombres encargados de las operaciones armadas. Su función estaba vinculada con la protección territorial, los enfrentamientos contra grupos rivales y las acciones de presión contra productores agrícolas de la región.
El Departamento de Justicia de Estados Unidos lo había colocado previamente entre los principales dirigentes de Cárteles Unidos, organización que agrupa a distintas estructuras criminales de Michoacán. En los expedientes estadounidenses, Barragán Chávez aparecía junto a otros dirigentes de alto nivel, entre ellos Juan José Farías Álvarez, "El Abuelo", y Alfonso Fernández Magallón.
Su nombre también adquirió relevancia por las acusaciones relacionadas con el tráfico de drogas y la utilización de recursos obtenidos de esas actividades para fortalecer la capacidad armada de la organización.
Estados Unidos llegó a ofrecer hasta tres millones de dólares por información que permitiera localizarlo y llevarlo ante la justicia. Las autoridades estadounidenses lo señalaban por delitos relacionados con narcotráfico y armas, mientras que en México existía una orden de detención provisional con fines de extradición.
Pero el papel de "El R-5" dentro del Cártel de Los Reyes iba más allá del tráfico de drogas.
Las autoridades mexicanas lo relacionaron con el uso de drones, explosivos y minas durante enfrentamientos contra fuerzas de seguridad y grupos rivales. También fue señalado como uno de los principales operadores de la estructura encargada de ejercer presión y cobrar extorsiones a productores de aguacate en Michoacán.
Su relación con "El Poncho" fue determinante para entender su ascenso.
Fernández Magallón había sido identificado como uno de los principales dirigentes del Cártel de Los Reyes. Mientras "El Poncho" ocupaba una posición central en la conducción de la organización, Barragán Chávez desarrollaba tareas relacionadas con su aparato armado. Tras la captura del primero, el segundo quedó en posición de tomar el control.
El cambio de mando, sin embargo, fue extremadamente breve.
Entre la captura de "El Poncho", el 1 de agosto, y la muerte de "El R-5", la noche del 30 de agosto, transcurrieron menos de 30 días. En ese corto periodo, Barragán Chávez pasó a ser identificado oficialmente como líder del Cártel de Los Reyes y posteriormente se convirtió en uno de los principales objetivos de un operativo federal.
La operación que terminó con su vida se desarrolló en la ranchería Rodeo del Pinal, en Tocumbo, después de trabajos de inteligencia de la XII Región Militar. En el despliegue participaron Ejército Mexicano, Guardia Nacional, Armada, Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana y Guardia Civil de Michoacán.
De acuerdo con la versión oficial, cuando las fuerzas de seguridad llegaron para detenerlo fueron atacadas con armas de fuego. Los elementos repelieron la agresión y en el enfrentamiento murieron Barragán Chávez y uno de sus acompañantes.
La caída de "El R-5" tiene así un elemento particularmente significativo para entender la situación actual del Cártel de Los Reyes: la organización perdió a dos de sus principales figuras de mando en apenas cuatro semanas.
Primero fue la captura de "El Poncho". Después, la muerte de "El R-5".
La secuencia muestra también cómo la detención de un dirigente puede modificar rápidamente las posiciones dentro de una estructura criminal. Barragán Chávez no apareció de manera repentina en la cúpula: ya formaba parte del núcleo armado de la organización y tenía vínculos con otros dirigentes de Cárteles Unidos.
Su ascenso terminó tan rápido como comenzó.
Para las autoridades mexicanas, el golpe contra "El R-5" representa la eliminación de uno de los principales objetivos relacionados con la estructura criminal que opera en el occidente de Michoacán. Para Estados Unidos, su muerte puso fin a la búsqueda de uno de los hombres por los que se había ofrecido una recompensa millonaria.
Ahora, el punto de atención queda sobre la estructura que permanece después de la captura de "El Poncho" y la muerte de "El R-5": quién asumirá el control, cómo reaccionará el grupo y qué ocurrirá con la disputa territorial que mantienen las organizaciones criminales en esta región de Michoacán.





















