Río Calabozo vuelve a cortar el paso
El río vuelve a cerrar el camino en Huautla: por tercera ocasión, la creciente del Calabozo destruyó el paso provisional de Tamoyón I y dejó a 18 comunidades con dificultades de comunicación. La fuerza del agua vuelve a exhibir la fragilidad de esta vía durante la temporada de lluvias. Especial/IBTimes México

El río Calabozo se convirtió en un obstáculo para millas de habitantes de la Huasteca hidalguense. Las lluvias registradas durante el fin de semana provocaron un nuevo incremento en el nivel del afluente y ocasionaron el tercer colapso del puente-vado provisional ubicado en Tamoyón I, municipio de Huautla, dejando sin paso terrestre a 18 comunidades.

El nuevo daño se registró el lunes 14 de septiembre, luego de que la fuerza de la corriente afectará nuevamente la estructura que había sido habilitada como una solución temporal tras la destrucción del puente vehicular que comunicaba a Tamoyón I con Banderas. De acuerdo con información publicada por El Universal Hidalgo, las condiciones actuales del río impiden el tránsito y representan un riesgo para quienes intentan cruzar.

La situación no es nueva para los habitantes de la zona. El puente original quedó destruido en octubre de 2025 durante las lluvias asociadas con la vagada monzónica que afectó distintas regiones de Hidalgo. Desde entonces, las comunidades han dependido de pasos provisionales que han resultado vulnerables cada vez que aumenta el caudal del río.

18 comunidades vuelven a quedar afectadas

El cierre del paso impacta directamente la comunicación de localidades como Banderas, Tzocohuijapa, Huitzotlaco, Pepeyoca de Cabrera, Aquetzpalco, La Mesa, Chalacuaco, Ahuatitla, Axtitla, Cuapantla, Piltepeco, Zacatipa, Acatepec, Huemaco, El Lindero, La Loma, Tamoyón II y Tamoyón I.

Para sus habitantes, el cruce sobre el río no representa únicamente una vía de comunicación. Es una ruta utilizada diariamente para acudir a escuelas, centros de trabajo, realizar actividades comerciales, trasladar productos agrícolas y acceder a servicios básicos, incluidos los de salud.

La interrupción afecta especialmente a estudiantes, trabajadores, comerciantes y productores que necesitan trasladarse hacia otras comunidades o llegar a la cabecera municipal. La falta de un paso seguro también complica el movimiento de mercancías y el abastecimiento de productos para las familias de la región.

El problema se repite con las lluvias.

La vulnerabilidad de esta zona quedó nuevamente expuesta durante 2026. En junio, otro creciente del río Calabozo ya había arrasado el puente-vado provisional ubicado entre Tamoyón Primero y Banderas, dejando numerosas localidades sin comunicación terrestre. En aquella ocasión, las lluvias del fin de semana provocaron que el cauce aumentara rápidamente y la corriente dañara la estructura.

Meses después, la situación vuelve a repetirse. El nuevo colapso demuestra las dificultades de mantener un paso provisional en una zona donde las lluvias pueden provocar fuertes incrementos en el nivel del río.

La problemática también tiene antecedentes más graves. En diciembre de 2025, habitantes de las comunidades afectadas llegaron a utilizar medios improvisados ​​para cruzar el río debido a la falta de un paso vehicular. Autoridades incluso reactivaron un servicio de lancha para facilitar el traslado de habitantes, estudiantes y víveres mientras se buscaban alternativas para restablecer la comunicación.

Pobladores enfrentan riesgos para cruzar

Con el paso nuevamente cerrado, los habitantes se encuentran ante la necesidad de utilizar rutas alternas o esperar a que disminuya el nivel del agua. Sin embargo, las condiciones del cauce hacen que cualquier intento de cruzarlo implique un riesgo, especialmente para menores de edad, adultos mayores y personas que transportan mercancías.

En ocasiones anteriores, pobladores han tenido que cruzar el río a pie para poder llegar a la cabecera municipal, pese a la fuerza de la corriente. También se han utilizado lanzas y mecanismos provisionales para facilitar el traslado. La situación ha generado preocupación entre las familias que dependen de este cruce para realizar sus actividades cotidianas.

Incluso se han registrado incidentes relacionados con los intentos de cruzar el afluente. En diciembre de 2025, cuatro personas fueron arrastradas por la corriente cuando viajaban en una lancha en la zona de Tamoyón, aunque posteriormente fueron rescatadas con vida.

Autoridades esperan que baje el nivel del río

Ante las condiciones actuales, la recomendación es evitar intentar atravesar el río mientras se mantenga elevada la corriente. El riesgo aumenta debido a la fuerza del agua ya los daños que presenta la infraestructura provisional.

Las autoridades mantienen atención sobre el comportamiento del afluente y deberán esperar a que disminuya el nivel del agua para evaluar los daños y determinar las acciones necesarias para recuperar el paso.

El problema también pone nuevamente en el centro la necesidad de una solución permanente. La construcción de una infraestructura capaz de resistir los crecientes permitirá reducir la dependencia de pasos provisionales y evitar que las mismas comunidades queden incomunicadas cada temporada de lluvias.

El caso de Tamoyón I y Banderas muestra cómo un problema de infraestructura puede convertirse rápidamente en un problema de movilidad para toda una región. Cada nuevo crecimiento no solo daña un puente-vado, sino que también afecta el traslado de personas, productos y servicios de 18 comunidades que dependen de esta vía.

Mientras las condiciones del río permitan no restablecer el tránsito, los habitantes deberán permanecer atentos a los avisos de las autoridades y evitar exponerse a la corriente. La preocupación principal de las comunidades es que, una vez más, una solución temporal resulta insuficiente frente a las próximas lluvias.