El polvo del Sahara vuelve a México: cielos rojizos, bruma
El polvo del Sahara vuelve a México: cielos rojizos, bruma y alerta para grupos vulnerables hasta el 15 de septiembre Tomada de Presto

Mérida, Yucatán, 14 de septiembre de 2026. Una nueva incursión de polvo proveniente del desierto del Sahara avanza sobre el sureste mexicano desde el domingo 13 de septiembre y se mantendrá, con concentraciones de leves a moderadas, hasta el martes 15, de acuerdo con la Dirección de Protección Civil de Yucatán (Procivy) y con reportes de la Comisión Nacional del Agua (Conagua). Se trata de la segunda intrusión de fuerte intensidad que registra la temporada en la Península de Yucatán.

La masa de polvo, conocida técnicamente como Capa de Aire Sahariano (SAL, por sus siglas en inglés), recorre más de ocho mil kilómetros desde el norte de África hasta el Caribe y el Golfo de México, arrastrada por los vientos alisios en la época del año en que este fenómeno alcanza su punto máximo de actividad.

Un fenómeno que se ve antes de sentirse

El rasgo más visible de esta intrusión es el cambio en el aspecto del cielo. Según explica el Servicio Meteorológico Nacional, la nube de partículas —compuestas por minúsculos fragmentos minerales llamados iberulitos— se desplaza a una altura de entre cinco y nueve kilómetros, lo que provoca que el cielo luzca opaco y grisáceo durante el día, mientras que al amanecer y al atardecer adquiere tonalidades que van del naranja al rojo intenso, producto de la dispersión de la luz solar sobre las partículas suspendidas.

Procivy detalló en un comunicado oficial que el fenómeno favorecerá un "ambiente brumoso, tardes rojizas" y una menor visibilidad en el estado durante los tres días que dura el episodio, con posibles molestias para las personas más sensibles.

Yucatán, Quintana Roo y Campeche, en el frente del impacto inicial

El impacto más directo se concentra en la Península de Yucatán —Yucatán, Quintana Roo y Campeche—, aunque el fenómeno también alcanza, con menor intensidad, zonas del Golfo de México y el sureste, entre ellas Veracruz, Tabasco, Tamaulipas y Chiapas. Otras entidades del Pacífico, como Jalisco, Colima, Michoacán, Guerrero —particularmente la Costa Grande— y Oaxaca, podrían registrar efectos secundarios más leves, según los pronósticos meteorológicos disponibles.

Las autoridades han sido claras en un punto: el modelo de pronóstico actual no confirma un episodio generalizado de mala calidad del aire, por lo que se mantiene una vigilancia preventiva y no una alerta de emergencia sanitaria. El propio Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred) descarta que esta intrusión alcance la magnitud de la registrada en 2020, uno de los episodios más intensos documentados en la región, pero advierte que sí puede irritar a los grupos de población más vulnerables.

Lo que el polvo puede hacerle al cuerpo

Más allá del espectáculo visual, la exposición a estas partículas —principalmente las clasificadas como PM10 y PM2.5— representa un riesgo real para la salud respiratoria. De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), estas partículas pueden ingresar por la nariz y la boca hasta alcanzar la tráquea, los bronquios y, en el caso de las más pequeñas, los alvéolos pulmonares, e incluso pasar al torrente sanguíneo.

Entre los síntomas más comunes se encuentran la tos, la congestión nasal, el dolor de garganta y la dificultad para respirar. En personas con asma, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) o alergias respiratorias, la exposición prolongada puede agravar los síntomas existentes o desencadenar crisis. Los efectos no se limitan al sistema respiratorio: también se han documentado alteraciones cardiovasculares —como presión en el pecho o cambios en el ritmo cardiaco— en personas con padecimientos previos del corazón, así como irritación ocular (ardor, enrojecimiento y lagrimeo, en ocasiones compatibles con conjuntivitis alérgica) y reacciones cutáneas en pieles sensibles.

Recomendaciones oficiales durante el episodio

Ante estos riesgos, tanto Procivy como los organismos de salud consultados recomiendan evitar la exposición prolongada al aire libre en zonas con concentración visible de polvo, mantener puertas y ventanas cerradas cuando las condiciones exteriores sean desfavorables, y usar un respirador N95 bien ajustado para quienes deban permanecer a la intemperie, ya que los cubrebocas quirúrgicos, paliacates o bufandas ofrecen una protección considerablemente menor frente a partículas tan finas.

También se sugiere lavar el rostro y los ojos con agua limpia al regresar a casa, evitar tallarse los ojos, limpiar superficies con un trapo húmedo en lugar de barrer en seco —para no volver a levantar el polvo depositado— y, en el caso de personas con asma o EPOC, mantener a la mano sus medicamentos habituales sin modificar el tratamiento sin consulta médica. Niñas, niños y adultos mayores figuran entre los grupos a los que las autoridades piden prestar mayor atención durante estos días.

Un fenómeno recurrente, no un evento aislado

El polvo del Sahara no es un fenómeno nuevo ni exclusivo de esta temporada: cada año, entre finales de la primavera y el otoño, distintas oleadas de esta masa de aire seco cruzan el Atlántico y llegan al Caribe y a México, con una intensidad que varía según las condiciones atmosféricas de cada episodio. Las autoridades locales prevén que, conforme evolucione la Capa de Aire Sahariano en los próximos días.