Última actualización: confirman asesinato del padre Román, sacerdote de Huejutla
Román de la Cruz Hernández fue localizado sin vida en Lolotla con heridas de bala; la Diócesis de Huejutla y la CEM exigieron esclarecer el crimen.

La noticia se estremeció a la comunidad católica de la Huasteca hidalguense. El sacerdote Román de la Cruz Hernández, de 48 años y párroco de la iglesia de Santa Cruz, en Huejutla, fue localizado sin vida la mañana del martes 15 de septiembre a un costado de una carretera en el municipio de Lolotla. La Procuraduría General de Justicia del Estado de Hidalgo (PGJEH) confirmó posteriormente que se trataba del religioso y abrió una investigación para esclarecer el homicidio.
El hallazgo ocurrió sobre el tramo carretero Tolago-Tetlapaya, en una zona ubicada entre Lolotla y Tlanchinol. De acuerdo con los primeros informes, el cuerpo presentaba lesiones producidas por proyectiles de arma de fuego. Personal ministerial y pericial acudió al sitio para procesar la escena y reunir los elementos que permitan reconstruir las últimas horas del sacerdote y determinar qué ocurrió antes de su muerte.
Uno de los elementos que ha llamado la atención de la investigación es la presencia de un mensaje localizado junto al cuerpo. La PGJEH confirmó que este indicio está siendo analizado, pero hasta el momento las autoridades no han hecho público su contenido ni han establecido oficialmente una relación entre el mensaje y el móvil del crimen. Por ello, las circunstancias del homicidio permanecen abiertas a investigación.
Román de la Cruz Hernández era originario de Mazahuacán, comunidad perteneciente al municipio de Lolotla, y desarrolló su labor pastoral en la región Huasteca. Se encontraba al frente de la parroquia de Santa Cruz, en Huejutla, donde era reconocido como el primer párroco diocesano de esa comunidad después de su incorporación a la Diócesis de Huejutla en septiembre de 2024.
Su muerte ocurrió precisamente durante las celebraciones por la Independencia de México, lo que añadió un elemento de conmoción al caso. Mientras en distintas localidades del país se desarrollaban los festejos patrios, en la Huasteca hidalguense comenzaban las diligencias para identificar al sacerdote y conocer las circunstancias en las que perdió la vida. Reportes posteriores confirmaron que el homicidio ocurrió el 15 de septiembre.
La noticia provocó una rápida reacción de la Iglesia católica. La Diócesis de Huejutla expresó su consternación y pidió a las autoridades realizar una investigación exhaustiva que permita esclarecer el asesinato y evitar que quede impune. El obispo José Hiraís Acosta Beltrán también pidió a los integrantes de la comunidad no adelantar conclusiones ni difundir especulaciones mientras las autoridades desarrollan las investigaciones.
La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) también condenó el homicidio y expresó su solidaridad con la Diócesis de Huejutla, los familiares, amigos y feligreses del sacerdote. El organismo pidió a las autoridades esclarecer los hechos y procurar justicia por la muerte del presbítero.
Una investigación que apenas comienza
Hasta las últimas actualizaciones disponibles, la PGJEH no había informado públicamente sobre personas detenidas por el asesinato ni había establecido un móvil oficial. La autoridad mantiene abierta la carpeta de investigación y continúa con el análisis de los indicios encontrados en el lugar, mientras personal especializado trabaja para determinar cómo ocurrió el ataque.
La presencia del mensaje junto al cuerpo ha generado distintas versiones en medios y redes sociales; Sin embargo, su contenido no ha sido revelado oficialmente y la propia Diócesis de Huejutla pidió evitar especulaciones. Este punto resulta relevante mientras avanza la investigación, ya que cualquier interpretación sobre el móvil podría ser respaldada por las autoridades ministeriales.
El caso también ha vuelto a colocar la violencia contra integrantes de la Iglesia en el centro de la conversación pública. La CEM ha expresado en distintas ocasiones su preocupación por hechos violentos que afectan a sacerdotes y comunidades religiosas, mientras que en este caso particular ha solicitado que la investigación permita conocer con precisión qué sucedió con el padre Román.
Por ahora, la historia permanece abierta. El sacerdote fue encontrado sin vida en una carretera de la sierra hidalguense, la autoridad confirmó su identidad y la Iglesia exigió esclarecer el crimen. El siguiente paso corresponde a las investigaciones ministeriales, que deberán determinar el móvil, identificar a los responsables y establecer las circunstancias que rodearon la muerte de Román de la Cruz Hernández.
Mientras tanto, la Diócesis de Huejutla llamó a la comunidad a mantener la calma, rechazar la violencia y acompañar en oración a familiares y feligreses del sacerdote. El homicidio permanece bajo investigación y cualquier nueva información oficial podría modificar o ampliar lo que hasta ahora se conoce del caso.





















