México refuerza su apuesta por Centroamérica y el Caribe
México reforzará su presencia en Centroamérica y el Caribe, donde programas de cooperación ya han alcanzado a más de 61 mil personas con proyectos de empleo, agricultura y desarrollo comunitario. Chatgtp/IBTimes México

México colocará a Centroamérica y el Caribe entre las principales prioridades de su política de cooperación internacional, con una estrategia que buscará combinar desarrollo económico, seguridad alimentaria, empleo juvenil y adaptación climática para atender problemas que también repercuten directamente en territorio mexicano.

El planteamiento fue presentado en el marco del 15 aniversario de la Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Amexcid). La directora ejecutiva del organismo, Alejandra del Moral, sostuvo que el bienestar de México está estrechamente relacionado con las oportunidades existentes en los países vecinos, especialmente ante fenómenos como pobreza, desigualdad, cambio climático y movilidad humana.

Uno de los ejes centrales continuará siendo la atención de las causas estructurales de la migración. La estrategia parte de que generar ingresos, capacitación y mejores condiciones productivas puede fortalecer el arraigo de las personas en sus comunidades y disminuir la presión que obliga a muchas familias a desplazarse en busca de oportunidades.

México ya cuenta con una estructura de cooperación en la región. Desde 2020, programas como Sembrando Vida, Jóvenes Construyendo el Futuro y Escuelas México han beneficiado a más de 61 mil personas, de acuerdo con información oficial de la Secretaría de Relaciones Exteriores. Las acciones se han concentrado principalmente en Belice, Cuba, El Salvador, Guatemala y Honduras.

Sembrando Vida ha tenido presencia en El Salvador, Honduras, Guatemala, Belice y Cuba, mientras Jóvenes Construyendo el Futuro se ha desarrollado en El Salvador y Honduras. El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo también participa en el acompañamiento de estas iniciativas, con trabajos relacionados con evaluación, fortalecimiento de equipos y seguimiento de resultados.

Durante 2026 la cooperación entró en nuevas etapas. En El Salvador, México puso en marcha una segunda fase de Sembrando Vida orientada a comunidades rurales y al fortalecimiento de la seguridad alimentaria, los sistemas productivos y la capacidad de las familias para generar ingresos.

Belice constituye otro de los ejemplos recientes. La segunda fase comenzó en abril en el distrito de Corozal y tiene como objetivo alcanzar a 2 mil personas en situación de retorno. La primera etapa contempla aproximadamente 1,300 residentes de Corozal, Orange Walk y Cayo, zonas particularmente vinculadas con la frontera sur mexicana.

El programa no consiste únicamente en entregar apoyos. Su diseño contempla acompañamiento técnico y sistemas productivos que permitan cubrir parte del autoconsumo de las familias y, cuando existan excedentes, generar oportunidades de comercialización. Mujeres, jóvenes y poblaciones rurales vulnerables se encuentran entre los sectores considerados prioritarios.

La estrategia tiene además una dimensión directamente relacionada con México. La frontera sur y las rutas migratorias han colocado durante años a Centroamérica en el centro de las discusiones sobre movilidad. La política que impulsa la Amexcid busca complementar las respuestas migratorias con proyectos desarrollados en las comunidades de origen, aunque su impacto deberá medirse mediante resultados de largo plazo y no solamente por el número de beneficiarios.

La cooperación tampoco quedará limitada a agricultura y empleo. Para los próximos años se prevé ampliar esfuerzos en transición energética, adaptación a la crisis climática, juventud, igualdad sustantiva y atención a pueblos indígenas y afrodescendientes, áreas donde los países de la región enfrentan desafíos compartidos.

La Amexcid desempeñará un papel central en esa expansión. Creada en 2011, la agencia coordina la cooperación mexicana tanto cuando el país aporta conocimientos, recursos y programas en el extranjero como cuando recibe colaboración internacional. Durante 2025 gestionó más de 150 proyectos relacionados con movilidad humana, agricultura, ciencia, educación, innovación social y cambio climático.

El giro hacia Centroamérica y el Caribe muestra que México pretende utilizar la cooperación como una herramienta más amplia de política exterior. La lógica es que problemas como migración, inseguridad alimentaria o vulnerabilidad climática difícilmente pueden resolverse exclusivamente dentro de las fronteras nacionales.

El reto estará ahora en demostrar que la continuidad de programas como Sembrando Vida y Jóvenes Construyendo el Futuro produce mejoras sostenibles después de que concluyen los apoyos. Más que ampliar únicamente el número de participantes, el siguiente paso será medir cuántas familias mejoran permanentemente sus ingresos, cuántos jóvenes encuentran oportunidades laborales y qué comunidades logran fortalecer su capacidad productiva.