Suspensión de jueza federal en Zacatecas desata denuncias por presiones al Poder Judicial
La JUFED advierte que la medida contra María Citlallic Vizcaya Zamudio podría afectar la autonomía judicial, mientras no se conocen públicamente todos sus fundamentos.

La suspensión de la jueza federal María Citlallic Vizcaya Zamudio, titular del Juzgado Segundo de Distrito en Zacatecas, abrió una nueva controversia sobre la independencia judicial en México. La Asociación Nacional de Magistrados de Circuito y Jueces de Distrito (JUFED) cuestionó la medida atribuida al Tribunal de Disciplina Judicial (TDJ) y denunció que podría estar relacionada con resoluciones emitidas por la juzgadora en asuntos de relevancia política y social.
De acuerdo con el pronunciamiento difundido por la asociación, la suspensión constituye una medida que considera arbitraria y que, desde su perspectiva, podría afectar la autonomía de quienes imparten justicia. El señalamiento coloca nuevamente bajo discusión los límites de las facultades disciplinarias y las garantías necesarias para evitar que los procedimientos administrativos interfieran con las decisiones jurisdiccionales.
La controversia adquiere especial relevancia por los asuntos que han pasado por el juzgado a cargo de Vizcaya Zamudio. Entre ellos figuran litigios relacionados con corridas de toros, proyectos de infraestructura y pensiones del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado de Zacatecas (ISSSTEZAC).
La propia jueza vinculó públicamente su situación con decisiones que, según afirmó, generaron inconformidad en sectores del poder estatal. En sus declaraciones mencionó al gobernador David Monreal Ávila y sostuvo que había intervenido en expedientes que resultaron incómodos para su administración.
Sin embargo, la existencia de resoluciones judiciales contrarias a intereses gubernamentales no demuestra, por sí sola, que una suspensión disciplinaria constituya una represalia política. Para establecer esa relación es necesario conocer el expediente correspondiente, las razones jurídicas de la medida y los elementos utilizados por el Tribunal de Disciplina Judicial para justificarla.
La JUFED sostiene que la actuación contra la juzgadora representa un riesgo para la independencia del Poder Judicial de la Federación. Desde la perspectiva del gremio, los mecanismos disciplinarios deben utilizarse para investigar posibles faltas administrativas y no para cuestionar el sentido de las sentencias emitidas dentro de las atribuciones de cada juez.
Esta distinción resulta fundamental porque las resoluciones judiciales pueden ser revisadas, modificadas o revocadas mediante los recursos establecidos en la legislación. Los procedimientos disciplinarios, en cambio, tienen una finalidad distinta y deben sustentarse en conductas concretas que puedan constituir una falta.
El caso también ha sido relacionado por la asociación con el de Martha Magaña López, exjueza federal que enfrentó un procedimiento disciplinario después de haber concedido una suspensión provisional relacionada con la reforma judicial de 2024.
Los señalamientos sobre ambos procedimientos han alimentado el debate acerca de las garantías institucionales para los juzgadores, especialmente tras los cambios introducidos al sistema judicial mexicano.
No obstante, las circunstancias de cada expediente deben examinarse de manera independiente. La coincidencia de controversias entre jueces y autoridades políticas no permite concluir automáticamente que exista una estrategia coordinada de persecución.
El Tribunal de Disciplina Judicial, creado en el marco de la reforma judicial, tiene entre sus responsabilidades conocer posibles irregularidades cometidas por integrantes del Poder Judicial. El ejercicio de esas facultades exige procedimientos debidamente fundamentados, respeto al derecho de defensa y decisiones que puedan ser examinadas conforme a la ley.
En ese contexto, la suspensión de Vizcaya Zamudio plantea interrogantes sobre la naturaleza de la medida, su duración, los motivos que la originaron y las vías legales disponibles para impugnarla.
La inconformidad también llegó a las calles. El 7 de octubre, trabajadores del Poder Judicial de la Federación se manifestaron en Zacatecas para exigir que se reconsiderara la suspensión. Los participantes defendieron la trayectoria profesional de la jueza y expresaron su preocupación por las consecuencias que este tipo de decisiones podría tener sobre otros integrantes de la carrera judicial.
Las protestas fueron encabezadas por representantes sindicales, entre ellos José Guadalupe Méndez de Lira, secretario general de la sección 6, quien cuestionó la medida y pidió revisar sus fundamentos.
De acuerdo con los reportes difundidos hasta el 9 de octubre, la suspensión fue notificada el día 7 y la juzgadora señaló que se le atribuyeron irregularidades relacionadas con la admisión de una demanda y la concesión de una suspensión judicial. No obstante, afirmó que no podía identificar públicamente el expediente debido a las condiciones de confidencialidad del procedimiento.
Hasta ese momento, no se había difundido una explicación pública detallada del Tribunal de Disciplina Judicial que permitiera contrastar los motivos de la medida con las acusaciones de represalia formuladas por la JUFED.
El caso permanece abierto y su desarrollo será determinante para esclarecer si la suspensión responde a una falta administrativa debidamente acreditada o si existen elementos que sustenten las denuncias de presión política. Más allá de la controversia, el episodio vuelve a situar la independencia judicial y la transparencia de los procedimientos disciplinarios en el centro del debate nacional.

