La avenida Recursos Hidráulicos, en Tultitlán, quedó cubierta de agua
La avenida Recursos Hidráulicos, en Tultitlán, quedó cubierta de agua y lodo tras las fuertes lluvias. En este sector, cerca de la estación Cueyamil, una combi de la Ruta 30 quedó atrapada y seis personas murieron. Arturo Contreras

La tragedia que dejó seis personas muertas en una combi de Tultitlán abrió una nueva discusión entre los habitantes de la zona: las condiciones de la calle Recursos Hidráulicos y las advertencias que, aseguran, habían hecho durante meses sobre el riesgo que representaba transitar por ese lugar.

Un día después del accidente, vecinos acudieron al sitio donde quedó atrapada la unidad de la Ruta 30 y colocaron una veladora en memoria de las víctimas. Pero junto con el homenaje volvieron a señalar las condiciones de la vialidad, ubicada en las inmediaciones de la estación Cueyamil del Tren Suburbano.

Los habitantes describen un tramo marcado por lodo, baches, desniveles, zonas sin pavimentar y obstáculos que se vuelven prácticamente invisibles cuando la lluvia cubre la superficie.

Uno de los señalamientos que más preocupa a los vecinos es la existencia de una coladera abierta. Cuando el agua alcanza varios centímetros de altura, explicaron, el desnivel queda oculto y los conductores pueden ingresar al tramo sin advertir el peligro.

La situación, según los habitantes, no comenzó con la tormenta del domingo.

Vecinos de Bosques de Tultitlán y de colonias cercanas aseguran que desde hace meses han solicitado la conclusión de los trabajos de pavimentación y mejoras para el desalojo del agua. La zona permanece intervenida por obras relacionadas con infraestructura cercana a la estación Cueyamil, mientras algunos sectores continúan sin las condiciones necesarias para soportar lluvias intensas.

El problema se vuelve especialmente delicado durante la temporada de lluvias. El agua cubre los baches y desniveles, convierte algunos puntos en zonas de lodo y dificulta el paso tanto de vehículos como de peatones.

De acuerdo con testimonios recogidos después de la tragedia, ya se habían presentado otros incidentes con vehículos atrapados por las inundaciones en ese mismo sector. Incluso, habitantes de la zona recordaron que meses antes una combi había quedado prácticamente flotando entre el agua frente a la estación Cueyamil.

La noche del domingo 6 de septiembre, las lluvias volvieron a elevar el nivel del agua. La inundación superó los 60 centímetros en algunos puntos y dejó inmovilizada la unidad número 97 de la Ruta 30, en la que viajaban seis personas.

La investigación de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México se concentra en las circunstancias que llevaron al fallecimiento de los pasajeros. Una de las principales líneas apunta a una fuga de gas dentro de la unidad después de que esta quedó atrapada en el agua.

Pero la tragedia también puso bajo revisión las condiciones del propio vehículo.

La Secretaría de Movilidad del Estado de México informó que la camioneta no contaba con autorización para la conversión de combustible a gas natural y que tampoco tenía los permisos necesarios para operar bajo esas condiciones. La dependencia señaló además que la unidad realizaba un viaje particular fuera de su zona autorizada cuando ocurrió el incidente.

Ese dato abre otra línea de investigación sobre las condiciones en las que circulaba la unidad y sobre las medidas de seguridad que debían cumplirse para transportar pasajeros.

Mientras tanto, la calle permanece bajo atención de las autoridades. El tramo donde ocurrió el accidente fue cerrado y se instalaron barreras para impedir el paso de vehículos, mientras se realizan labores para retirar el agua y avanzar con los trabajos de la zona.

Para los vecinos, sin embargo, el problema va más allá de la tragedia ocurrida el domingo. Reclaman que las condiciones de la vialidad representan un riesgo cotidiano para quienes viven en los alrededores y para las personas que utilizan la estación Cueyamil.

Adultos mayores, niños y trabajadores que deben caminar por el sector enfrentan diariamente zonas de lodo, charcos y desniveles. Cuando llueve, el riesgo aumenta porque el agua oculta los obstáculos y dificulta distinguir por dónde es seguro caminar o circular.

La Comisión del Agua del Estado de México mantiene presencia en Tultitlán mediante el Grupo Tláloc, cuya función incluye atender contingencias provocadas por lluvias, realizar labores de desazolve y apoyar en emergencias relacionadas con inundaciones.

La tragedia de la Ruta 30 deja ahora una exigencia de fondo para las autoridades: resolver las condiciones de una vialidad que los habitantes aseguran haber señalado durante meses antes de que seis personas murieran en medio de una inundación.

La investigación determinará las circunstancias exactas que provocaron el fallecimiento de las víctimas y establecerá las responsabilidades que correspondan. Al mismo tiempo, los vecinos esperan que la atención a la zona no se limite al cierre temporal de la calle, sino que incluya la conclusión de las obras, la solución al problema de drenaje y la eliminación de los puntos de riesgo que durante meses han formado parte de su vida cotidiana.