Las autoridades previeron precipitaciones de hasta 29 milímetros y rachas
Las autoridades previeron precipitaciones de hasta 29 milímetros y rachas de viento de hasta 59 kilómetros por hora en varias zonas. cuarto oscuro

La Ciudad de México enfrentó durante la tarde y noche del jueves 10 de septiembre un episodio de lluvias fuertes que llevó a la Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil a activar la Alerta Amarilla en las 16 alcaldías, ante la posibilidad de precipitaciones de entre 15 y 29 milímetros, caída de granizo y condiciones de viento que podían complicar la movilidad y generar incidentes en distintos puntos de la capital.

La actualización fue emitida alrededor de las 16:52 horas, cuando el sistema de alertamiento contempló a toda la capital. El pronóstico correspondió a un periodo de mayor actividad meteorológica durante la tarde y noche, por lo que la atención se concentró especialmente en las horas de mayor desplazamiento de personas y vehículos.

Las alcaldías incluidas fueron Álvaro Obregón, Azcapotzalco, Benito Juárez, Coyoacán, Cuauhtémoc, Cuajimalpa, Gustavo A. Madero, Iztacalco, Iztapalapa, La Magdalena Contreras, Miguel Hidalgo, Milpa Alta, Tláhuac, Tlalpan, Venustiano Carranza y Xochimilco. De esta manera, la advertencia meteorológica cubrió prácticamente todos los sectores de la ciudad, desde las zonas del poniente y sur hasta las áreas norte, centro y oriente.

El rango previsto de 15 a 29 milímetros no significa únicamente que pudiera caer una cantidad determinada de agua durante toda la jornada, sino que se trata de un volumen capaz de generar afectaciones urbanas cuando la precipitación se concentra en un periodo corto. En una ciudad con una extensa superficie pavimentada, el agua puede acumularse rápidamente en calles, avenidas, pasos a desnivel y puntos donde el drenaje tiene una capacidad limitada durante los momentos de mayor intensidad.

A la lluvia se sumó la posibilidad de granizo y actividad eléctrica, condiciones que incrementan el riesgo para quienes se encuentran en espacios abiertos. El granizo también puede reducir la visibilidad de los conductores y volver resbaladizas las superficies, mientras que una tormenta acompañada de viento puede provocar la caída de ramas, árboles, lonas u objetos colocados en azoteas y exteriores.

Ocho alcaldías también bajo alerta por viento

La SGIRPC emitió además una advertencia específica por intensificación de viento para ocho demarcaciones: Azcapotzalco, Benito Juárez, Cuauhtémoc, Gustavo A. Madero, Iztacalco, Iztapalapa, Miguel Hidalgo y Venustiano Carranza.

En estos puntos se pronosticaron rachas de entre 50 y 59 kilómetros por hora, una condición que puede aumentar el riesgo de caída de ramas, árboles, anuncios, lonas y otros objetos susceptibles de ser desplazados por el viento.

La combinación de lluvia y viento representa un reto adicional para la movilidad. Cuando las precipitaciones son intensas, la acumulación de agua puede disminuir la velocidad de circulación, afectar la visibilidad y generar corrientes sobre calles y avenidas. Si además se presentan rachas fuertes, los conductores y peatones enfrentan riesgos adicionales por objetos que puedan desprenderse.

Por esa razón, Protección Civil recomendó evitar transitar por vialidades donde se formen corrientes de agua y no intentar cruzarlas a pie ni en vehículo. También pidió mantener libres las coladeras y retirar basura de los puntos de desagüe dentro y fuera de los domicilios, debido a que los residuos pueden impedir el flujo normal del agua.

La dependencia también llamó a cerrar puertas y ventanas durante los periodos de lluvia y viento y, si era necesario salir, utilizar impermeable o paraguas. En exteriores, la recomendación fue mantenerse alejado de árboles, estructuras metálicas, anuncios y elementos que pudieran desprenderse.

Una alerta que requiere seguimiento

La activación de una Alerta Amarilla funciona como una medida preventiva ante fenómenos meteorológicos que pueden provocar afectaciones temporales en las actividades cotidianas. En el caso de la Ciudad de México, la intensidad y distribución de las lluvias pueden cambiar rápidamente entre alcaldías, por lo que la evolución del pronóstico resulta determinante para establecer si una demarcación requiere posteriormente una actualización del nivel de alerta.

El episodio del 10 de septiembre también se produjo dentro de una temporada en la que las lluvias siguen representando uno de los principales factores de riesgo para la infraestructura urbana. En este contexto, el comportamiento de las precipitaciones, los niveles de agua en vialidades y la aparición de árboles o estructuras dañadas son elementos que deben vigilarse después de cada tormenta.

Para la población, el principal riesgo inmediato no está únicamente en la cantidad total de lluvia, sino en la velocidad con la que puede concentrarse el agua en determinados puntos. Una precipitación intensa en pocos minutos puede generar encharcamientos y corrientes antes de que el sistema de drenaje logre desalojarla.

La recomendación central de las autoridades fue mantenerse atentos a las actualizaciones oficiales y evitar desplazamientos innecesarios durante los momentos de mayor intensidad. Ante una emergencia, la población puede recurrir al 911 y a los canales oficiales de Protección Civil para solicitar asistencia.