Más delitos, menor sensación de inseguridad: la paradoja que revela la ENVIPE en CDMX
La ENVIPE 2026 muestra un aumento estadísticamente significativo de los delitos y las víctimas durante 2025, mientras disminuyó la percepción de inseguridad en la capital.

CIUDAD DE MÉXICO.— La nueva radiografía de seguridad pública de la Ciudad de México presenta dos indicadores que, a primera vista, parecen avanzar en direcciones opuestas. Mientras la incidencia delictiva aumentó 25.1% durante 2025, la percepción de inseguridad disminuyó en los espacios más cercanos a la población.
Los datos forman parte de la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE) 2026, presentada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) el 10 de septiembre. El levantamiento distingue dos momentos: la victimización y los delitos corresponden a todo 2025, mientras que la percepción sobre seguridad y el desempeño de las autoridades fue captada entre febrero y abril de 2026.
La diferencia temporal es importante porque permite entender que los indicadores no están describiendo exactamente el mismo momento. La encuesta registra lo que ocurrió durante 2025 y, posteriormente, cómo percibía la población su seguridad durante los primeros meses de 2026.
CDMX tuvo la mayor incidencia delictiva del país
En 2025, la tasa de delitos en la Ciudad de México alcanzó 68 mil 154 por cada 100 mil habitantes, frente a los 54 mil 473 registrados en 2024.
El incremento de 25.1% fue identificado por el INEGI como estadísticamente significativo, lo que coloca a la capital como la entidad con la tasa de incidencia delictiva más alta del país. Después aparecen Puebla, con 41 mil 876 delitos por cada 100 mil habitantes, y el Estado de México, con 40 mil 915.
La dimensión del indicador merece una precisión: una tasa de delitos no equivale al número de personas víctimas. Una misma persona puede sufrir más de un delito durante el periodo, por lo que incidencia y victimización son medidas diferentes.
Esa distinción también aparece en los resultados de la encuesta. La Ciudad de México registró 34 mil 930 víctimas por cada 100 mil habitantes, la tasa de prevalencia delictiva más alta entre las entidades federativas. En 2024 había sido de 30 mil 804.
Más hogares afectados por la delincuencia
La información de la ENVIPE reportada para la capital señala que la proporción de viviendas en las que al menos uno de sus integrantes fue víctima de un delito pasó de 36.4% a 40.6%.
Ese cambio significa que una mayor cantidad de familias tuvo contacto directo con algún hecho delictivo durante el año de referencia. La medición resulta particularmente relevante porque permite dimensionar la delincuencia más allá de una tasa por población y llevarla al espacio cotidiano de los hogares.
La encuesta nacional, además, estimó que durante 2025 ocurrieron 33.8 millones de delitos en México, con una tasa nacional de 34 mil 442 por cada 100 mil habitantes. La Ciudad de México se ubicó ampliamente por encima de ese promedio.
La percepción no siguió el mismo camino
Aunque los indicadores de incidencia y victimización aumentaron en la capital, la percepción de inseguridad mostró una trayectoria diferente.
La población que consideró inseguro vivir en su entidad pasó de 75.6% en 2025 a 74.1% en 2026, según los datos reportados para la Ciudad de México. La reducción fue todavía más visible cuando la pregunta se trasladó al entorno inmediato: la proporción de personas que consideró insegura su colonia o localidad disminuyó de 49.4% a 45%.
También cayó el peso de la inseguridad como principal problema de la ciudad: pasó de 72.2% a 66.6% entre las mediciones comparables.
La diferencia entre ambos indicadores es uno de los aspectos centrales que plantea la encuesta: una mayor incidencia delictiva no necesariamente produce una variación equivalente y automática en la percepción ciudadana.
El propio INEGI advierte que la ENVIPE mide fenómenos distintos. La victimización registra experiencias concretas de delito, mientras que la percepción recoge la valoración que las personas hacen sobre el riesgo y las condiciones de seguridad de su entorno.
La inseguridad sigue siendo el principal problema
A nivel nacional, 60.7% de la población de 18 años y más señaló la inseguridad como uno de los principales problemas, por encima de salud, con 36.7%, y aumento de precios, con 33.8%.
El dato es importante porque muestra que la percepción puede disminuir y, al mismo tiempo, mantenerse como una preocupación central.
La seguridad, por tanto, no se mide únicamente a través de la sensación de riesgo. La ENVIPE incorpora también delitos experimentados, víctimas, costos económicos, denuncia, cifra oculta y evaluación de las autoridades. Esa combinación permite observar un fenómeno más amplio que el que ofrecería una sola encuesta de percepción.
El costo de la delincuencia también pesa
A nivel nacional, el INEGI calculó que el costo de la inseguridad y el delito para los hogares durante 2025 ascendió a 267.3 mil millones de pesos, equivalente a 1.06% del PIB. De esa cantidad, 165.9 mil millones correspondieron a pérdidas económicas derivadas de la victimización y 91.6 mil millones a medidas preventivas adoptadas por los hogares.
Entre las principales medidas de prevención estuvieron cambiar o colocar cerraduras y candados, modificar puertas o ventanas y colocar rejas o bardas.
Para la Ciudad de México, el costo promedio del delito por persona afectada también se ubicó por encima del promedio nacional: la presentación estadística de la ENVIPE registra 7 mil 694 pesos por persona afectada en la capital, frente a 6 mil 130 pesos a nivel nacional.
Esto significa que el impacto de la delincuencia no termina en el momento en que ocurre un delito. También puede traducirse en gastos para proteger viviendas, recuperar bienes, atender daños y modificar rutinas.
La otra cara del problema: la cifra oculta
Uno de los datos más relevantes de la ENVIPE no está únicamente en los delitos registrados, sino en los que quedan fuera de las estadísticas judiciales.
A nivel nacional, 93.4% de los delitos ocurridos en 2025 no se denunció o no derivó en una carpeta de investigación. El INEGI denomina a esta proporción "cifra oculta".
Solo 9% de los delitos fue denunciado y en 6.6% del total se inició una carpeta de investigación. Entre las razones relacionadas con la autoridad para no denunciar aparecen la pérdida de tiempo, con 35.8%, y la desconfianza en las autoridades, con 13%.
El problema no termina con la presentación de una denuncia. De las investigaciones iniciadas durante 2025 a nivel nacional, 39.5% permanecía en trámite y 38.1% tuvo como respuesta que no pasó nada o que el caso no fue resuelto. En conjunto, 77.6% de las denuncias no llegó a una conclusión para las víctimas.
¿Cómo leer la aparente contradicción?
Los resultados de la ENVIPE no permiten concluir que la disminución de la percepción signifique automáticamente que la delincuencia haya bajado en la capital. Los datos muestran justamente lo contrario en materia de incidencia: la tasa de delitos aumentó de manera estadísticamente significativa durante 2025.
Pero tampoco puede afirmarse que una mayor tasa delictiva tenga que traducirse necesariamente en un aumento idéntico de la percepción de inseguridad.
Son indicadores distintos y se obtienen mediante mediciones diferentes. La incidencia intenta aproximarse al volumen de delitos ocurridos; la percepción recoge cómo interpreta la población el nivel de riesgo en su entidad, demarcación, colonia y distintos espacios cotidianos.
Por eso, la lectura más completa de los resultados no consiste en escoger entre "la delincuencia aumentó" o "la seguridad mejoró", sino observar ambos fenómenos simultáneamente.
En la Ciudad de México, 2025 terminó con un aumento estadísticamente significativo de la incidencia delictiva y con la mayor tasa de delitos del país, mientras que los primeros meses de 2026 mostraron una reducción estadísticamente significativa de la percepción de inseguridad en distintos ámbitos.
La diferencia plantea un desafío para las autoridades capitalinas: no solo contener los delitos que llegan a registrarse, sino también mejorar la capacidad para que las víctimas denuncien, fortalecer la respuesta de las instituciones y conseguir que la percepción ciudadana evolucione de manera consistente con las condiciones reales de seguridad.
La ENVIPE 2026 deja así una fotografía más compleja de la capital: más delitos y más victimización en 2025, pero menor percepción de inseguridad durante el periodo de medición de 2026. El seguimiento de las siguientes mediciones será el que permita determinar si esa brecha se mantiene o si ambos indicadores vuelven a moverse en la misma dirección.





















