Sheinbaum defiende a las escuelas públicas tras PISA 2025 y destaca sus mejores resultados
La afirmación sobre seis planteles públicos requiere contexto: PISA no establece un ranking nacional de escuelas y los resultados reflejan desafíos amplios del sistema educativo mexicano.

CIUDAD DE MÉXICO.— Los resultados de PISA 2025 abrieron una nueva discusión sobre la educación pública y privada en México. Dos días después de que la presidenta Claudia Sheinbaum defendiera la respuesta de su gobierno ante los resultados internacionales, la mandataria volvió al tema para reivindicar el desempeño de las escuelas públicas y responder a las críticas dirigidas al sistema educativo nacional.
Durante un acto realizado este 12 de septiembre en Mérida, Yucatán, Sheinbaum sostuvo que, pese a los cuestionamientos que ha generado PISA, los resultados mostraron que las escuelas públicas mexicanas tuvieron un desempeño destacado frente a las particulares.
"Las escuelas que tuvieron mejor calificación fueron las escuelas públicas, no las escuelas particulares. Seis escuelas públicas tuvieron las mejores calificaciones", afirmó la Presidenta durante su intervención.
La declaración se produjo en medio de un debate que comenzó con la publicación de los resultados de PISA 2025, en los que México mostró un panorama mixto: descendió en matemáticas y lectura, mientras permaneció estable en ciencias respecto de la edición anterior. La discusión se ha concentrado no solo en las cifras, sino también en lo que esos resultados significan para la Nueva Escuela Mexicana, la formación docente y las políticas educativas aplicadas en los últimos años.
Una afirmación que requiere contexto
El señalamiento de Sheinbaum sobre las seis escuelas públicas requiere una precisión metodológica.
PISA no está diseñada para determinar cuál es la mejor escuela de México ni para publicar un ranking de planteles individuales. La evaluación de la OCDE busca medir el desempeño de estudiantes de 15 años y generar información comparable sobre los sistemas educativos participantes. En México, la edición 2025 incluyó a 7 mil 843 estudiantes de 297 escuelas públicas y privadas de las 32 entidades federativas.
Por ello, la afirmación presidencial sobre las seis escuelas públicas corresponde a una lectura de los resultados de la muestra y a la información presentada a la Presidenta, pero no equivale a un listado oficial de las seis mejores escuelas del país publicado por la OCDE.
Un análisis posterior basado en los datos de la evaluación señaló que varios de los planteles con los resultados más altos fueron públicos, aunque también subrayó que PISA no fue concebida para identificar qué escuela específica tiene mejor o peor desempeño.
Esta diferencia resulta relevante porque evita convertir un resultado de muestra en una clasificación nacional de planteles.
México retrocedió en matemáticas
La defensa presidencial de la educación pública ocurre mientras los resultados nacionales muestran un desafío importante.
México obtuvo 387.6 puntos en matemáticas, frente a 395 puntos en 2022. La disminución fue estadísticamente significativa. En lectura alcanzó 407.7 puntos, frente a 415.4 en 2022, mientras que en ciencias obtuvo 413.6 puntos, frente a 409.9 en la edición anterior.
La principal preocupación está en matemáticas.
Solo 30% de los estudiantes mexicanos alcanzó al menos el nivel 2, considerado por la OCDE como el umbral básico de desempeño. El promedio de los países de la organización fue de aproximadamente 65%.
En lectura, la mitad de los estudiantes mexicanos alcanzó al menos ese nivel básico, frente a 69% del promedio de la OCDE. En ciencias ocurrió algo similar: alrededor de 50% alcanzó el nivel 2, mientras el promedio de la organización fue de 74%.
La diferencia muestra que el debate sobre la educación mexicana no puede reducirse a una comparación entre escuelas públicas y privadas. El problema central que revela PISA es el nivel de competencias que alcanza el conjunto de estudiantes de 15 años y la distancia que persiste respecto de los resultados promedio de la OCDE.
Sheinbaum también cuestionó la prueba
La postura de la Presidenta no se limita a defender a las escuelas públicas.
Desde que se conocieron los resultados, Sheinbaum ha señalado que PISA tiene limitaciones porque utiliza una misma evaluación para países con condiciones sociales, económicas y educativas diferentes.
En la conferencia del 8 de septiembre, sostuvo que México mejoró en ciencias y que el descenso en lectura se produjo en buena parte de los países de la OCDE. Sobre matemáticas reconoció la disminución, aunque señaló que otros sistemas educativos también registraron retrocesos.
La mandataria también vinculó el comportamiento de las competencias científicas con la Nueva Escuela Mexicana, modelo educativo implementado durante el sexenio anterior y que ahora forma parte de la política educativa del actual gobierno.
La discusión adquiere relevancia porque PISA 2025 representa uno de los primeros grandes ejercicios internacionales utilizados para evaluar a estudiantes que han transitado por una etapa de implementación de ese modelo.
La OCDE también identificó aspectos positivos
Aunque las cifras mexicanas se encuentran por debajo del promedio de la OCDE, el organismo internacional no presentó el resultado únicamente como un retroceso.
Andreas Schleicher, director de Educación y Competencias de la OCDE, destacó la resiliencia mostrada por México ante una tendencia internacional de disminución de los aprendizajes.
En el mensaje difundido por la Presidencia, Schleicher señaló que el desempeño de México en ciencias se mantuvo estable desde 2022 y destacó que el país amplió las oportunidades educativas hacia jóvenes de sectores históricamente más desfavorecidos.
Este último punto es especialmente importante para interpretar los resultados.
La proporción de jóvenes de 15 años incluidos en la población elegible para PISA pasó de 63.5% en 2022 a 69% en 2025. El incremento significa que una mayor proporción de adolescentes estaba dentro del sistema educativo y podía ser incorporada a la medición. La OCDE advirtió que, cuando los sistemas educativos amplían su cobertura hacia sectores que antes quedaban fuera, los promedios pueden verse afectados por la incorporación de estudiantes con mayores desventajas.
La expansión de la cobertura, por tanto, forma parte de la historia que debe acompañar a las cifras de desempeño.
El dato que complica cualquier lectura triunfalista
Sin embargo, la ampliación de cobertura no elimina el problema de los aprendizajes.
El propio resultado de PISA muestra que 41.8% de los estudiantes mexicanos quedó por debajo del nivel básico en las tres áreas evaluadas, más del doble del promedio de la OCDE, que fue de 19.7%. Además, apenas 0.5% de los estudiantes mexicanos alcanzó niveles de excelencia en alguna de las tres materias, frente a 11.9% en el promedio de la organización.
La combinación de ambos fenómenos —más jóvenes incorporados al sistema y bajos niveles de desempeño en competencias fundamentales— obliga a mirar el problema desde dos frentes.
Por un lado, la cobertura educativa representa un avance porque más adolescentes permanecen dentro del sistema. Por otro, el reto consiste en conseguir que esa permanencia se traduzca en aprendizajes sólidos, especialmente en matemáticas y lectura.
El debate ya no es solo público contra privado
La declaración de Sheinbaum coloca nuevamente la educación pública en el centro de la discusión, pero los datos disponibles sugieren que el análisis requiere ir más allá de esa división.
La muestra de PISA incluyó tanto instituciones públicas como privadas y permitió analizar diferencias relacionadas con las condiciones socioeconómicas de los estudiantes, el entorno escolar, los recursos y otros factores.
La propia OCDE señala en su informe 2025 que las diferencias entre escuelas no pueden interpretarse únicamente por el tipo de sostenimiento. Las condiciones socioeconómicas, la distribución de recursos humanos y las características de los alumnos tienen un peso importante en el desempeño educativo.
Por eso, que algunos de los planteles con mejores resultados sean públicos no significa que todas las escuelas públicas tengan mejores resultados que las privadas, del mismo modo que los resultados nacionales de México tampoco permiten concluir que el sistema educativo completo haya fracasado.
La evidencia muestra una realidad mucho más desigual: existen estudiantes y escuelas con desempeños destacados junto a una proporción considerable de jóvenes que no alcanza las competencias básicas.
La tarea pendiente está en convertir los datos en decisiones
El debate abierto por PISA 2025 coloca ahora una pregunta más concreta sobre la política educativa: qué se hará con la información que dejó la evaluación.
El Gobierno federal ha defendido la Nueva Escuela Mexicana y ha destacado el avance en ciencias, mientras que especialistas y organizaciones educativas han pedido fortalecer las áreas de matemáticas y lectura y establecer objetivos medibles para recuperar los aprendizajes.
La SEP también ha anunciado medidas para reforzar matemáticas y lectoescritura, entre ellas nuevos materiales educativos para los siguientes ciclos escolares.
La declaración de Sheinbaum sobre las escuelas públicas añade otro elemento a la discusión: la necesidad de reconocer que el desempeño educativo no depende exclusivamente del carácter público o privado de un plantel.
PISA muestra que México tiene escuelas y estudiantes capaces de obtener resultados destacados, pero también revela que una parte amplia de los jóvenes no alcanza los niveles básicos de aprendizaje.
La cuestión que queda abierta para la política educativa no es solamente quién obtuvo las mejores calificaciones, sino qué características tienen los planteles que logran mejores resultados, cómo pueden replicarse sus prácticas y qué estrategias pueden ayudar a las escuelas con mayores rezagos.
Ahí se encuentra el valor más importante de la evaluación: utilizar los datos para identificar dónde están las brechas, qué factores están asociados con mejores aprendizajes y qué decisiones pueden modificar esa trayectoria antes de que los estudiantes abandonen la educación básica.





















