Restaurantes de Cancún enfrentan crisis: al menos 20 establecimientos han cerrado en 2026
La inflación y el aumento de costos amenazan la viabilidad de los restaurantes en Cancún.

La industria restaurantera de Cancún atraviesa uno de sus años más complicados, marcado por una combinación de menores ventas, aumento en el costo de los insumos y dificultades para trasladar la inflación a los precios de los menús. En lo que va de 2026, al menos 20 restaurantes han cerrado sus puertas de manera definitiva y otros seis establecimientos tienen previsto dejar de operar durante septiembre.
La situación fue expuesta por Perla Flores Navarro, presidenta de la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (Canirac) en Cancún, quien advirtió que el impacto no se limita a los propietarios de los negocios. Cada establecimiento que cierra representa la pérdida de entre 15 y 20 empleos directos , principalmente en áreas como cocina, servicio de salón, atención al cliente y administración.
De acuerdo con el representante empresarial, la mayoría de los cierres registrados este año son definitivos y no corresponden a pausas temporales relacionadas con la estacionalidad turística. Los establecimientos enfrentan una presión creciente sobre sus márgenes de operación debido al encarecimiento de proteínas, alimentos y otros productos necesarios para mantener sus actividades, mientras que incrementar los precios de los platillos representa un riesgo ante la menor disposición de los consumidores a gastar.
"Quisiéramos poder hacer ajustes porque nos ha pegado la inflación, pero no podemos. Estamos manteniendo los costos del año anterior para incentivar a que los comensales salgan", explicó Flores Navarro. Esta estrategia, sin embargo, implica que los negocios absorban buena parte del incremento en sus costos, reduciendo su margen de ganancia y complicando la posibilidad de mantener operaciones en establecimientos con gastos elevados de renta, personal y servicios.
Uno de los momentos que generó mayor preocupación para el sector fue la pasada Semana Santa, periodo que tradicionalmente representa un repunte importante para los restaurantes debido al incremento en la llegada de turistas y al consumo de servicios. Sin embargo, el nivel máximo de actividad alcanzó apenas 65%, por debajo de las expectativas que tenía la industria para esta temporada.
La disminución en el flujo de clientes se suma a los costos que deben enfrentar los establecimientos incluso cuando deciden cerrar. Flores Navarro estimó que desmontar un restaurante y entregar el inmueble puede representar un gasto de al menos 30,000 pesos por establecimiento, una cantidad que no contempla las liquidaciones del personal. Ante la falta de liquidez, algunos propietarios han tenido que utilizar el equipo y los activos del propio negocio para cubrir parte de estos compromisos.
"Muchas veces incluso se paga con el equipo que tenemos, porque ya no hay viabilidad económica", señaló la presidenta de Canirac Cancún, al describir la situación financiera que atraviesan algunos empresarios del sector.
Los cierres se han presentado en diferentes zonas de la ciudad y no se concentran exclusivamente en un determinado tipo de establecimiento. Restaurantes ubicados tanto en la zona hotelera como en el centro de Cancún han resultado afectados, al igual que negocios de menor tamaño con capacidad para atender hasta 50 comensales.
Aunque durante el año también se han registrado nuevas aperturas, estas no han sido suficientes para compensar las bajas. Entre 10 y 12 nuevos negocios restauranteros han comenzado operaciones durante 2026, pero el balance entre aperturas y cierres continúa siendo desfavorable para la industria.
Ante este escenario, la Canirac mantiene mesas de trabajo con autoridades para buscar alternativas que permitan reducir la presión sobre los establecimientos. Entre sus principales propuestas se encuentran la implementación de estímulos fiscales y medidas que contribuyan a disminuir los costos de operación, así como evitar incrementos significativos en las regulaciones y cargas municipales y estatales contempladas para el próximo año.
El sector también mantiene la expectativa de que las condiciones mejoren hacia el cierre de 2026, particularmente durante noviembre y diciembre, meses en los que tradicionalmente aumenta el consumo por la temporada turística y las celebraciones de fin de año. Sin embargo, los empresarios consideran necesario contar con mejores condiciones para llegar a ese período y evitar que continúen los cierres.
"Estamos en un punto crítico. Hemos tenido ya mesas con autoridades y estamos esperando acercamiento con la Secretaría de Turismo. Vemos si podemos tener un mejor panorama a partir de noviembre y diciembre", afirmó Flores Navarro.
La situación refleja los desafíos que enfrenta una de las actividades estrechamente vinculadas con el turismo en Cancún. Para los empresarios restauranteros, la recuperación dependerá no sólo de un mayor flujo de visitantes y consumidores, sino también de la capacidad del sector para contener costos, mantener precios competitivos y obtener condiciones regulatorias y fiscales que permitan sostener los negocios y las millas de empleos que generan.





















