Peso mexicano se mantiene arriba de las 17 unidades ante posible alza de tasas de la Fed
La moneda nacional opera prácticamente estable después de depreciarse 1.05% el lunes, mientras los mercados evalúan una posible alza de tasas en Estados Unidos y los riesgos para el petróleo.

El peso mexicano se mantenía este martes alrededor de las 17 unidades por dólar, después de haber registrado el lunes una de sus mayores caídas recientes. La moneda nacional enfrenta un entorno de mayor fortaleza del dólar, mientras los mercados se preparan para la decisión de política monetaria de la Reserva Federal (Fed) y siguen de cerca la evolución de las tensiones en Medio Oriente.
En las primeras operaciones de la jornada, el tipo de cambio se ubicaba cerca de 17.1270 pesos por dólar, prácticamente estable frente al nivel de referencia de la sesión anterior. El Banco de México reportó un tipo de cambio FIX de 17.1277 pesos por dólar para el 15 de septiembre, luego de que la moneda mexicana cerrara el lunes en 17.1482 unidades.
La atención de los inversionistas está puesta principalmente en la reunión de la Fed, cuya decisión se conocerá este miércoles. El mercado contempla ampliamente la posibilidad de un incremento de 25 puntos base en la tasa de referencia estadounidense, movimiento que llevaría el rango objetivo a entre 3.50 y 4.00 por ciento, de acuerdo con estimaciones citadas por analistas.
Una eventual subida de tasas en Estados Unidos podría favorecer al dólar al elevar el rendimiento de los activos denominados en esa moneda. Para el peso mexicano, esto representa un reto porque reduce parte de la ventaja que tradicionalmente ha ofrecido el diferencial de tasas entre México y Estados Unidos.
El escenario también ha cambiado respecto a semanas anteriores. El peso había conseguido mantenerse por debajo de las 17 unidades durante varias sesiones consecutivas, pero la combinación de expectativas monetarias más restrictivas en Estados Unidos y una mayor demanda de dólares llevó nuevamente al tipo de cambio por encima de ese nivel. El lunes, la moneda mexicana perdió 1.05%, equivalente a 17.7 centavos, y registró su mayor depreciación desde junio.
A este panorama se suma la situación en Medio Oriente. Los nuevos ataques contra infraestructura energética de Arabia Saudita y los riesgos relacionados con el tránsito de embarcaciones por el estrecho de Ormuz han elevado la preocupación sobre el suministro mundial de petróleo. Un aumento prolongado en los precios energéticos podría generar nuevas presiones inflacionarias y complicar las decisiones de los principales bancos centrales.
El mercado mexicano también observa la postura del Banco de México. Actualmente, la tasa objetivo se encuentra en 6.50%, mientras que la tasa TIIE de fondeo a un día se ubicó en 6.49% al cierre del 14 de septiembre. Esto mantiene una diferencia importante frente a las tasas estadounidenses, aunque una Fed más restrictiva podría reducir gradualmente ese margen.
Para los inversionistas, el comportamiento del peso durante los próximos días dependerá en buena medida del mensaje que acompañe la decisión de la Fed. Más allá del aumento que ya se encuentra parcialmente descontado por los mercados, será relevante conocer si el banco central estadounidense anticipa nuevos movimientos en los próximos meses.
Analistas citados por El Economista consideran que una Fed restrictiva podría dar un impulso temporal al dólar, aunque el peso todavía cuenta con factores que podrían limitar una depreciación prolongada. Banorte, por ejemplo, estima que la moneda mexicana podría moverse en un rango de entre 16.50 y 17.50 pesos por dólar durante los próximos meses y proyecta un cierre de 2026 alrededor de 17.30 unidades.
Por ahora, el mercado cambiario permanece atento a tres factores: la decisión de la Fed, el comportamiento de los precios del petróleo y la respuesta de los inversionistas ante el diferencial de tasas entre México y Estados Unidos. Cualquier señal de un endurecimiento mayor de la política monetaria estadounidense podría mantener al peso bajo presión, mientras que un mensaje menos restrictivo tendría el potencial de reducir parte de las recientes ganancias del dólar.





















