México pierde competitividad y se aleja de sus metas Globales
México quedó por debajo de las metas de competitividad fijadas por la Secretaría de Economía. El país obtuvo una calificación de 48.84 puntos frente al objetivo de 50.1, mientras que para 2026 registró 42.85 unidades, lejos de la meta establecida en 50.4. Gemini/IBTimes México

México enfrenta un nuevo retroceso en materia de competitividad internacional. El país no logró alcanzar las metas establecidas por la Secretaría de Economía para 2025 y 2026 en el Índice de Competitividad Mundial (ICM), elaborado por el Instituto para el Desarrollo Gerencial (IMD), y en la última edición descendió siete posiciones hasta ubicarse en el lugar 62 entre 70 economías evaluadas.

El resultado representa un desafío para la estrategia del gobierno federal, particularmente en un momento en el que México busca aprovechar la relocalización de cadenas productivas, atraer nuevas inversiones y fortalecer su posición como plataforma manufacturera y exportadora.

En 2025, el país había logrado avanzar un puesto en el ranking, al pasar del lugar 56 al 55. Sin embargo, aunque registró una mejora en su posición, su puntuación quedó por debajo del objetivo fijado por la Secretaría de Economía. México obtuvo 48.84 puntos, frente a una meta de 50.1 puntos.

Para 2026, el resultado fue todavía más desfavorable. La economía mexicana consiguió una calificación de 42.85 puntos, mientras que el objetivo oficial era de 50.4 unidades. La diferencia se reflejó también en la clasificación internacional, con una caída del puesto 55 al 62.

Eficiencia gubernamental, uno de los principales retos

El ranking del IMD evalúa la competitividad a partir de cuatro grandes factores: desempeño económico, eficiencia gubernamental, eficiencia empresarial e infraestructura. En la edición 2026, México mostró resultados muy desiguales entre estos componentes.

El desempeño económico fue uno de sus mejores resultados, al colocarse en el lugar 39. En contraste, la eficiencia empresarial ocupó la posición 54, infraestructura el puesto 61 y eficiencia gubernamental cayó hasta el lugar 62, convirtiéndose en uno de los principales lastres para el desempeño general del país.

El IMD advierte que la competitividad de una economía no depende únicamente de su crecimiento o de la capacidad de generar empleos. También intervienen factores institucionales, sociales, políticos y empresariales que determinan qué tan favorable es el entorno para invertir, producir e innovar.

México, sin embargo, conserva algunas ventajas importantes. Su integración comercial, capacidad manufacturera y orientación exportadora continúan siendo activos relevantes para competir internacionalmente. En 2025, las exportaciones mexicanas alcanzaron un máximo histórico cercano a 665,000 millones de dólares, con un crecimiento anual de 7.6%, de acuerdo con la Secretaría de Economía.

Productividad y Estado de derecho, entre los pendientes

El retroceso en competitividad ocurre mientras persisten desafíos relacionados con productividad, certidumbre institucional, infraestructura y condiciones para hacer negocios.

El propio Programa Especial para la Productividad y la Competitividad 2025-2030 identifica como obstáculos para mejorar el desempeño del país la falta de innovación propia, una asignación poco eficiente de la fuerza laboral y el bajo contenido nacional en la producción. El documento también señala que, durante buena parte de las últimas décadas, la productividad tuvo una contribución limitada al crecimiento económico.

Frente a estos retos, la Secretaría de Economía ha planteado distintas acciones para fortalecer las capacidades productivas, impulsar la proveeduría nacional y aprovechar las oportunidades que ofrece la reconfiguración de las cadenas globales.

Uno de estos esfuerzos es la estrategia Hecho en México, que busca fortalecer la proveeduría local y elevar el contenido nacional dentro de las cadenas productivas. La dependencia también ha trabajado con el sector privado para identificar obstáculos que afectan la competitividad y generar propuestas en sectores estratégicos.

El retroceso en el ICM coloca así a México ante un escenario contradictorio: mientras mantiene ventajas por su cercanía con Estados Unidos, su base manufacturera y su integración comercial, todavía enfrenta problemas estructurales que limitan su capacidad para transformar esas fortalezas en mayor productividad, inversión y crecimiento.

Con el país en el lugar 62 de 70 economías, el reto para los próximos años será cerrar la brecha entre sus ventajas productivas y las condiciones institucionales que requiere para mejorar su posición internacional. El objetivo ya no será únicamente atraer inversiones, sino generar un entorno que permita mantenerlas, elevar la productividad y hacer más competitiva a la economía mexicana.