Tener empleo no basta: millones de mexicanos trabajan sin seguridad
En México, tener empleo no siempre significa tener estabilidad: 55% de los trabajadores está en la informalidad y casi seis de cada 10 carecen de acceso a salud como prestación laboral. Chatgtp/IBTimes México

Conseguir un empleo en México no necesariamente significa alcanzar estabilidad. Más de la mitad de las personas ocupadas trabaja en la informalidad, millones carecen de acceso a servicios de salud por su empleo y una parte importante de los trabajadores subordinados continúa sin contrato escrito, una combinación que convierte al trabajo decente en uno de los grandes pendientes del mercado laboral mexicano.

Este 7 de octubre, en el marco del Día Mundial por el Trabajo Decente, las cifras permiten observar una realidad que va más allá del desempleo. México mantiene niveles relativamente bajos de desocupación, pero el desafío está también en la calidad de los puestos disponibles: cuánto pagan, qué jornadas exigen y qué protección ofrecen a quienes dependen de ellos.

La Organización Internacional del Trabajo establece cuatro grandes pilares para hablar de trabajo decente: creación de empleo, derechos laborales, protección social y diálogo social. Además, considera esenciales un ingreso justo, seguridad en el lugar de trabajo, oportunidades de desarrollo e igualdad de trato.

Bajo esa mirada, una de las señales más preocupantes en México aparece en las condiciones críticas de ocupación. Los datos laborales citados para 2026 colocan a 37.5% de la población ocupada en esta situación, equivalente a aproximadamente 22.7 millones de personas. Este indicador relaciona principalmente ingresos y horas trabajadas, por lo que no representa por sí mismo todas las dimensiones necesarias para determinar si un empleo es digno.

La informalidad amplía todavía más el problema. Alrededor de 55% de las personas ocupadas, aproximadamente 33.4 millones de trabajadores, se encuentra en alguna modalidad de empleo informal. Esto significa que el fenómeno no se limita a vendedores ambulantes, trabajadores independientes o pequeños negocios.

Dentro de empresas e instituciones que operan formalmente también existen trabajadores cuya relación laboral permanece en la informalidad. Las cifras citadas sitúan a alrededor de 15 millones de personas en esa condición, una muestra de que estar dentro de una empresa formal no garantiza automáticamente protección laboral.

Otro de los puntos críticos es la salud. Cerca de 59.8% de la población ocupada no cuenta con acceso a instituciones de salud como prestación derivada de su trabajo, lo que representa aproximadamente 36.3 millones de personas. La protección social es precisamente uno de los elementos que la OIT considera fundamentales para que un empleo pueda calificarse como decente.

Las carencias también alcanzan a quienes trabajan para un patrón. Entre la población subordinada, aproximadamente 40.3% labora sin contrato escrito, alrededor de 16.8 millones de personas. A ello se suma que 30.5%, unos 12.7 millones, no dispone de prestaciones laborales.

El ingreso completa una fotografía compleja. Las cifras citadas sobre pobreza laboral colocan el ingreso laboral promedio mensual en 8,029 pesos, cantidad que evidencia que contar con una ocupación tampoco garantiza automáticamente alcanzar un nivel suficiente de bienestar.

Estas estadísticas no deben sumarse entre sí para calcular un total de trabajadores precarios. Una misma persona puede aparecer simultáneamente en varias categorías: trabajar informalmente, carecer de seguridad social, no disponer de contrato y recibir bajos ingresos. Sin embargo, vistas en conjunto revelan la magnitud de las carencias existentes.

La situación también obliga a cambiar la manera de medir el éxito del mercado laboral. Crear puestos de trabajo sigue siendo fundamental, pero no basta con observar cuántas personas tienen una ocupación. También importa conocer qué salario reciben, cuántas horas trabajan, si tienen seguridad social, prestaciones, estabilidad contractual y posibilidades de defender sus derechos.

El principio está incluso incorporado a la agenda internacional. El Objetivo de Desarrollo Sostenible 8 de Naciones Unidas plantea promover el crecimiento económico sostenible junto con el empleo pleno, productivo y el trabajo decente para todos.

México enfrenta así una paradoja laboral: millones de personas trabajan todos los días, pero eso no significa necesariamente que tengan las condiciones que internacionalmente definen un empleo digno.

El verdadero desafío no consiste únicamente en generar más ocupaciones. El reto es conseguir que tener trabajo deje de ser sinónimo de sobrevivir sin protección y se convierta en una vía real hacia estabilidad, seguridad social e ingresos suficientes.