Hacienda apuesta por cerrar fugas fiscales para llevar la recaudación a un nuevo máximo
La estrategia contempla cerrar espacios de evasión y elusión, revisar deducciones y fortalecer los sistemas de información fiscal.

México buscará elevar sus ingresos públicos en 2027 sin impulsar una reforma fiscal general ni crear nuevos impuestos, apoyándose principalmente en la simplificación de trámites, una fiscalización más efectiva y el cierre de espacios utilizados para la evasión y la elusión. La estrategia pretende recaudar más con las reglas existentes, pero aumentando el cumplimiento entre contribuyentes y empresas.
El secretario de Hacienda, Édgar Amador Zamora, explicó ante el Senado que el gobierno continuará con una política que combina herramientas digitales, mayor información fiscal y vigilancia sobre operaciones que pueden utilizarse para reducir artificialmente el pago de impuestos. La administración sostiene que esta estrategia ya ha permitido incrementar la recaudación sin modificar de manera general las principales tasas tributarias.
Para el cierre de 2026, Hacienda estima que los ingresos tributarios representarán 15.4% del Producto Interno Bruto, un nivel superior al registrado al comienzo de la actual administración. Según Amador, el incremento acumulado equivale a aproximadamente 776 mil millones de pesos nominales en dos años, resultado que atribuyó al fortalecimiento de la administración tributaria.
La meta para 2027 es todavía mayor. Hacienda proyecta que los ingresos totales alcancen alrededor de 9.2 billones de pesos, con un crecimiento real de 5.9% respecto de 2026. Dentro de esa estrategia, los ingresos tributarios volverán a desempeñar un papel decisivo para financiar el presupuesto y mantener el proceso de reducción gradual del déficit público.
Uno de los puntos que Hacienda pretende vigilar con mayor atención es el aprovechamiento de deducciones y pérdidas fiscales. El objetivo oficial es evitar que mecanismos legales destinados a reconocer gastos o pérdidas empresariales terminen convirtiéndose en esquemas de planeación fiscal agresiva utilizados para reducir excesivamente el ISR.
Amador presentó un dato que explica la atención sobre este frente: durante 2025, incluso entre empresas que reportaron ingresos positivos, cerca de 60% no pagó ISR, mientras que para aproximadamente 90% de las compañías analizadas la tasa efectiva se ubicó por debajo de 2.5%. Hacienda considera que existe margen para aumentar la recaudación concentrándose en estos espacios sin elevar de manera general las tasas impositivas.
Las modificaciones incluidas en la estrategia tributaria podrían aportar aproximadamente 140 mil millones de pesos adicionales durante 2027, de acuerdo con estimaciones previamente presentadas por Hacienda. El argumento gubernamental es que quienes poseen una mayor capacidad económica deben realizar una contribución acorde con ella, sin trasladar el esfuerzo recaudatorio únicamente hacia quienes ya cumplen regularmente.
El desafío, sin embargo, continúa siendo considerable. México permanece entre las economías de la OCDE con menor recaudación respecto al tamaño de su economía. Los datos comparables más recientes del organismo muestran que la relación entre impuestos y PIB mexicano alcanzó 18.3% en 2024, incluyendo contribuciones a la seguridad social, frente a un promedio de 34.1% entre los países de la organización. Esto corrige la referencia de 17.7%, que corresponde a 2023 y no al dato más reciente disponible.
La diferencia entre las cifras de la OCDE y las utilizadas por Hacienda se explica porque no miden exactamente lo mismo. La comparación internacional incorpora conceptos como las contribuciones obligatorias a la seguridad social, mientras que la cifra de Hacienda sobre ingresos tributarios federales utiliza una metodología distinta. Por ello, ambos porcentajes no deben compararse como si representaran el mismo indicador.
Otro frente será la modernización de los sistemas de información fiscal. Hacienda considera que contar con bases de datos más completas y conectadas permitirá identificar inconsistencias, mejorar la fiscalización y reducir espacios de incumplimiento sin necesariamente multiplicar los trámites para los contribuyentes.
En esa ruta se encuentran propuestas relacionadas con la economía digital y la armonización de información catastral. Esta última adquiere relevancia para estados y municipios, debido a que México también enfrenta una baja capacidad recaudatoria local y una fuerte dependencia de las transferencias federales.
La estrategia fiscal de 2027 plantea así una apuesta concreta: recaudar más antes de cobrar nuevos impuestos. El resultado dependerá de cuánto dinero adicional pueda obtener el gobierno cerrando espacios de incumplimiento sin generar cargas excesivas para contribuyentes que ya operan dentro de la formalidad.
Con un presupuesto que demanda recursos crecientes para programas sociales, inversión, pensiones, participaciones y servicio de la deuda, el desempeño de la recaudación será uno de los indicadores centrales de las finanzas públicas durante el próximo año. Si Hacienda alcanza sus objetivos, el gobierno podrá sostener una mayor captación sin una reforma fiscal amplia; si los ingresos quedan por debajo de las previsiones, la discusión sobre cómo ampliar de manera permanente la base tributaria volverá a cobrar fuerza.

