Tráfico ilegal mutila ajolotes y convierte su regeneración en estrategia de venta
Investigadores de la UNAM reportan que comerciantes ofrecen cortar extremidades de estos anfibios como atractivo para su venta clandestina en México.

La extraordinaria capacidad del ajolote para regenerar partes de su cuerpo, una característica que durante décadas ha fascinado a científicos de todo el mundo, está siendo utilizada de una manera alarmante dentro del comercio clandestino de animales en México. Investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) han recibido reportes de vendedores que ofrecen mutilar deliberadamente a estos anfibios para convencer a posibles compradores de adquirirlos.
De acuerdo con especialistas del Instituto de Biología de la UNAM, algunos comerciantes llegan a proponer cortar una extremidad del ajolote para que la persona pueda llevarlo a casa y observar cómo vuelve a desarrollarse. La práctica transforma una de las capacidades biológicas más sorprendentes de la especie en un recurso comercial y somete al animal a estrés, heridas y posibles complicaciones.
Los reportes recibidos por investigadores señalan que situaciones de este tipo se habrían presentado en mercados públicos de Ciudad de México y Tlaxcala. Además de utilizar la regeneración como atractivo, algunos vendedores ofrecen ejemplares con diferentes tonalidades o características físicas particulares y elevan su precio para captar el interés de aficionados al acuarismo.
El problema quedó reflejado en el rescate de un ejemplar que posteriormente fue llamado "Ajolotín". El animal fue localizado dentro del comercio ilegal en un mercado de la capital mexicana y trasladado al Laboratorio de Restauración Ecológica del Instituto de Biología de la UNAM, donde comenzó un complejo proceso de recuperación.
Su estado evidenciaba las consecuencias que puede provocar mantener a estos anfibios bajo condiciones inadecuadas. Durante las primeras semanas presentó estrés severo, pérdida de filamentos branquiales y ulceraciones en diferentes zonas del cuerpo. Los especialistas explicaron que el debilitamiento del sistema inmunológico puede facilitar la aparición de este tipo de lesiones y comprometer seriamente la supervivencia del animal.
La recuperación requirió cuidados constantes, alimentación adecuada y condiciones ambientales controladas. El caso sirve también para desmontar la idea de que el ajolote puede mantenerse fácilmente como una mascota convencional. Se trata de un anfibio con necesidades particulares de temperatura, calidad del agua, alimentación y manejo.
El Ambystoma mexicanum, nombre científico del ajolote de Xochimilco, se encuentra clasificado en peligro crítico de extinción en la naturaleza. Su situación está relacionada principalmente con la transformación y contaminación de su hábitat, la urbanización y la presencia de especies invasoras en los canales donde históricamente ha vivido.
Su famosa capacidad regenerativa tampoco significa que pueda ser mutilado sin consecuencias. Los ajolotes pueden regenerar extremidades y determinados tejidos, una cualidad que los ha convertido en importantes organismos de estudio para la ciencia. Sin embargo, cualquier lesión representa un proceso traumático que puede generar estrés, infecciones y otras complicaciones, particularmente cuando el ejemplar se encuentra debilitado o mantenido en condiciones deficientes.
El comercio clandestino agrega una presión adicional. Los especialistas advierten que comprar un ajolote de procedencia ilegal no significa rescatarlo, porque el dinero entregado alimenta la demanda y permite que vendedores continúen reproduciendo, transportando y comercializando nuevos ejemplares sin los controles correspondientes.
Otro problema aparece después de la compra. Algunos ejemplares jóvenes son adquiridos por personas que desconocen sus necesidades y mueren pocas semanas o meses después. Cuando finalmente son llevados con especialistas, el deterioro puede encontrarse tan avanzado que resulta difícil revertirlo.
La situación obliga también a diferenciar entre ejemplares criados legalmente bajo manejo autorizado y animales extraídos, reproducidos o comercializados clandestinamente. La conservación del ajolote no depende únicamente de mantener individuos en cautiverio, sino de proteger sus poblaciones y recuperar los ecosistemas donde puede desarrollarse de manera natural.
Investigadores y proyectos de conservación trabajan desde hace años en la recuperación de espacios de Xochimilco, incluyendo refugios dentro de sistemas chinamperos que buscan mejorar la calidad del agua y reducir amenazas para la especie. Ese esfuerzo contrasta con un mercado ilegal que convierte al animal en mercancía y explota precisamente las características que lo hacen único.
La paradoja es contundente: una capacidad biológica que podría ayudar a la ciencia a comprender mejor la regeneración de tejidos está siendo utilizada para justificar mutilaciones y aumentar el atractivo comercial de una especie amenazada. Frenar estas prácticas dependerá tanto de la vigilancia de las autoridades como de reducir la demanda de ejemplares cuya procedencia legal no pueda demostrarse.

