Casi 2.7 millones de mexicanos tienen discapacidad visual; cataratas y falta de atención agravan el desafío
Las cataratas, la diabetes, el envejecimiento y las barreras económicas complican el acceso a diagnósticos y tratamientos para recuperar o preservar la visión.

En México, cerca de 2.7 millones de personas viven con discapacidad para ver, incluso cuando utilizan lentes. La cifra, estimada a partir de la Encuesta Intercensal 2025 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), pone de relieve uno de los principales desafíos de salud pública del país: garantizar que las personas puedan recibir diagnósticos oportunos, tratamientos especializados y cirugías que permitan prevenir la pérdida irreversible de la visión.
En el marco del Día Mundial de la Visión, conmemorado este 8 de octubre de 2026, los datos oficiales muestran que las dificultades visuales afectan especialmente a una población que envejece y que también enfrenta enfermedades crónicas como la diabetes. A este panorama se suman las barreras económicas que impiden a miles de pacientes acceder a procedimientos capaces de recuperar su capacidad visual.
La Encuesta Intercensal 2025 identificó aproximadamente 6.4 millones de personas con discapacidad en México, equivalentes al 4.9% de la población nacional. De ellas, el 41.8% presentó dificultades para ver, aun utilizando lentes, lo que permite estimar alrededor de 2.7 millones de personas afectadas. Se trata de un cálculo basado en cifras redondeadas, no de un conteo absoluto publicado directamente por el INEGI.
La discapacidad visual se ubicó como la segunda dificultad más frecuente entre las personas con discapacidad, únicamente por debajo de las limitaciones para caminar, subir o bajar, que representaron el 49.1%. Las dificultades auditivas alcanzaron el 20.2%, mientras que los problemas para recordar o concentrarse llegaron al 16.5%.
El envejecimiento constituye un factor importante. Más de la mitad de las personas con discapacidad son mujeres y, de acuerdo con la encuesta, las enfermedades y la edad avanzada figuran entre las principales causas de discapacidad en general. Sin embargo, estos porcentajes no corresponden exclusivamente a problemas visuales.
Uno de los mayores retos es la atención de las cataratas, enfermedad que puede provocar una disminución progresiva de la visión y que, en numerosos casos, puede tratarse mediante cirugía. Según cifras difundidas por la Secretaría de Salud, aproximadamente 760 mil personas presentan cataratas en México, donde esta enfermedad representa alrededor del 34% de los casos de ceguera.
Las autoridades sanitarias también estiman que cada año se presentan 47 mil 600 casos nuevos y que uno de cada tres pacientes enfrenta dificultades para acceder a una intervención quirúrgica, principalmente por limitaciones económicas y obstáculos para recibir atención especializada.
Para responder a esta necesidad, el Gobierno federal impulsa la estrategia Ver por México, orientada a proporcionar cirugías gratuitas de cataratas a personas mayores de 60 años en las 32 entidades federativas. El programa contempla valoración médica, intervención y seguimiento posterior.
Los resultados institucionales reflejan avances. El Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) informó que 8 mil 69 derechohabientes fueron beneficiados mediante 57 jornadas quirúrgicas, realizadas entre octubre de 2024 y septiembre de 2026. Estas acciones buscan reducir los procedimientos pendientes y mejorar la calidad de vida de los adultos mayores.
No obstante, las cirugías reportadas por el ISSSTE representan únicamente una parte de la atención oftalmológica nacional y no permiten establecer cuántas personas continúan esperando tratamiento en el conjunto del sistema de salud.
La diabetes también incrementa la necesidad de vigilancia ocular. Según la Encuesta Nacional sobre Salud y Envejecimiento en México, el país cuenta con aproximadamente 32 millones de habitantes de 50 años o más, de los cuales el 25.5% reportó un diagnóstico de diabetes. Esta enfermedad puede provocar retinopatía diabética, una complicación que compromete la visión cuando no se detecta y controla oportunamente.
El desafío también tiene una dimensión económica. Un modelo internacional elaborado por la Agencia Internacional para la Prevención de la Ceguera, Seva Foundation y The Fred Hollows Foundation estima que una inversión adicional de 268 millones de dólares en salud visual podría generar beneficios económicos acumulados de 9 mil 290 millones de dólares entre 2026 y 2030.
La proyección contempla ampliar los exámenes visuales, facilitar la entrega de lentes, fortalecer los equipos quirúrgicos y eliminar obstáculos de acceso. Se trata de beneficios estimados bajo un escenario de inversión, no de resultados económicos ya obtenidos.
A escala mundial, la Organización Mundial de la Salud calcula que alrededor de 2 mil 200 millones de personas viven con alguna deficiencia visual y que una parte importante de estos problemas podría prevenirse o tratarse mediante atención adecuada.
Para México, el siguiente desafío será convertir los avances quirúrgicos en una cobertura más amplia, especialmente para quienes viven lejos de centros especializados o carecen de recursos económicos. Además de aumentar el número de intervenciones, será fundamental evaluar la recuperación visual de los pacientes, detectar enfermedades a tiempo y garantizar seguimiento médico.
En este Día Mundial de la Visión, las cifras recuerdan que cuidar la salud ocular no consiste únicamente en evitar la ceguera, sino también en proteger la autonomía, la educación, el empleo y la calidad de vida de millones de personas.

