Washington autorizó temporalmente operaciones de compraventa e importación de combustible
Washington autorizó temporalmente operaciones de compraventa e importación de combustible ruso después de que Donald Trump anunciara un acuerdo con Vladímir Putin. El cambio ocurre en medio del encarecimiento de los combustibles y de nuevas exigencias estadounidenses sobre la cooperación energética con México. Reuters/IA

El gobierno de Donald Trump abrió una excepción temporal a las sanciones contra Rusia para permitir operaciones comerciales con diésel de origen ruso hasta abril de 2027. La decisión, publicada el viernes 9 de octubre por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, se produjo después de que el presidente anunciara un acuerdo con Vladímir Putin para aumentar el suministro de ese combustible a los mercados estadounidense e internacional.

La autorización tiene una vigencia definida: permite las operaciones contempladas en la licencia hasta las 00:01 horas del 7 de abril de 2027, tiempo del este de Estados Unidos. El documento incluye la venta, entrega, descarga e importación del diésel ruso, incluso su entrada al mercado estadounidense, pero mantiene restricciones relacionadas con cargos a cuentas de tres instituciones financieras estatales rusas.

La medida representa un cambio relevante en la política de presión económica contra Moscú, adoptada tras la invasión rusa de Ucrania en 2022. No supone la eliminación general de las sanciones contra Rusia, sino una autorización específica para las operaciones relacionadas con ese combustible.

Los volúmenes anunciados por Trump

Trump informó que Rusia suministraría de inmediato más de 300 mil toneladas de diésel a los mercados de Estados Unidos y otros países. Añadió que se entregarían otras 500 mil toneladas durante noviembre y un millón de toneladas posteriormente. También mencionó un suministro adicional de tres millones de toneladas en un plazo que dependerá de las condiciones de las refinerías rusas.

El presidente ruso confirmó la disposición de su país a abastecer los mercados estadounidense e internacional con petróleo y productos derivados. Por su parte, el viceprimer ministro ruso, Alexandr Novak, anunció que Moscú comenzaría a retirar restricciones a sus exportaciones de diésel antes de la fecha prevista.

El precio del combustible, detrás de la decisión

El anuncio llega después de un fuerte encarecimiento del diésel en Estados Unidos. La Asociación Estadounidense del Automóvil reportó un precio promedio nacional de 6.28 dólares por galón el jueves 8 de octubre, cerca de los máximos registrados durante la crisis energética.

El combustible es esencial para el transporte de mercancías, la agricultura y diversas actividades industriales. Su encarecimiento incrementa los costos de operación y puede trasladarse a los precios de los productos que dependen de camiones, maquinaria y otros equipos que utilizan diésel.

Analistas consultados por medios financieros consideran que el suministro anunciado puede contribuir a aliviar un mercado ajustado, aunque no necesariamente resolverá la presión sobre los precios. El efecto final dependerá del volumen que realmente llegue, de la demanda y de la evolución de los conflictos que afectan la producción y el transporte de combustibles.

Ucrania cuestiona el giro de Washington

La decisión provocó críticas del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, quien sostuvo que permitir mayores ingresos energéticos a Rusia puede fortalecer su capacidad para continuar la guerra. Su reacción se produjo mientras representantes de Ucrania y enviados estadounidenses mantenían conversaciones en Florida sobre posibles vías para poner fin al conflicto.

La flexibilización también genera interrogantes sobre la aplicación de las sanciones aprobadas recientemente por Estados Unidos contra los ingresos energéticos rusos. La nueva licencia fue emitida después de que Trump firmara una ley destinada a incrementar la presión económica sobre Moscú.

La Casa Blanca busca contener los costos energéticos, pero la medida abre una tensión entre ese objetivo y la estrategia de limitar los recursos que Rusia obtiene de sus exportaciones. La evolución de las importaciones autorizadas y el alcance de las excepciones serán claves para conocer sus consecuencias económicas y diplomáticas.

México aparece en el frente energético

Para México, el acuerdo con Rusia debe leerse junto con otro movimiento de Washington: las presiones para ampliar los convenios energéticos entre empresas mexicanas y estadounidenses.

Una información publicada por los medios, señaló que Trump planteó a la presidenta Claudia Sheinbaum aumentar la cooperación entre compañías de ambos países y explorar mayores compras mexicanas de gas natural estadounidense. De acuerdo con esas publicaciones, también se habló de un esquema similar al acuerdo energético que Estados Unidos alcanzó con Corea del Sur.

México ya depende de las importaciones de gas natural estadounidense para cubrir cerca de tres cuartas partes de su demanda, según las fuentes citadas en esos reportes. Esa dependencia convierte el suministro energético en un asunto central para las conversaciones comerciales bilaterales, aunque no se ha anunciado un acuerdo definitivo derivado de la llamada entre ambos mandatarios.

Para el mercado mexicano, la cuestión inmediata será observar si los nuevos suministros internacionales modifican los precios de referencia y las condiciones de compra.

La autorización estadounidense estará vigente hasta el 7 de abril de 2027. Durante ese periodo, el volumen efectivamente exportado, la respuesta de los mercados y el rumbo de las negociaciones comerciales determinarán si la medida produce un alivio perceptible en los costos energéticos o si su efecto queda limitado a una reacción temporal de los precios financieros.