Trámites, impuestos y costos laborales dificultan que los negocios se formalicen
La burocracia, los impuestos, la seguridad social y el desconocimiento financiero dificultan que más negocios se incorporen a la economía formal.

Formalizar un negocio en México implica asumir una serie de obligaciones fiscales, laborales y administrativas que pueden representar una carga importante para los pequeños empresarios. Aunque incorporarse a la economía formal permite acceder a mayores oportunidades de financiamiento y crecimiento, los costos y trámites asociados continúan siendo un obstáculo para muchos emprendedores.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), 64.3% de los negocios opera en la informalidad, una proporción que refleja la magnitud del reto que enfrenta el país. Sin embargo, permanecer fuera de la formalidad no responde únicamente al interés de evitar el pago de impuestos. Factores como la burocracia, el costo de contratar trabajadores, el desconocimiento de las obligaciones fiscales y la falta de educación financiera también influyen en la decisión de los empresarios.
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha señalado que la complejidad y el costo de las regulaciones empresariales pueden dificultar tanto la formalización de empresas como la creación de empleos formales. Para un negocio pequeño, cumplir con las disposiciones fiscales, laborales y de seguridad social puede representar una inversión adicional de tiempo y recursos.
A esta situación se suma la percepción de los propios empresarios. La Encuesta Nacional de Financiamiento de las Empresas (ENAFIN) 2024 encontró que 33.7% de las empresas identificó los trámites burocráticos como un factor que afecta su crecimiento. Este resultado no significa que la burocracia sea la causa directa de la informalidad, pero sí muestra que las cargas administrativas forman parte de las dificultades que enfrentan las compañías para expandirse.
El reto de entender las obligaciones fiscales
Para muchos emprendedores, el problema comienza incluso antes de registrarse ante el Servicio de Administración Tributaria (SAT). Uno de los principales desafíos consiste en conocer qué impuestos deben pagar, cómo deben calcularlos y cuáles son las declaraciones que tienen que presentar.
Santiago Vélez Suberbie, vocero de la Comisión Técnica de Investigación Fiscal del Colegio de Contadores Públicos de México, ha señalado que el desconocimiento sobre el funcionamiento de los impuestos puede convertirse en una barrera para los negocios que buscan formalizarse.
Una situación común ocurre cuando un emprendedor establece el precio de sus productos sin considerar todos los costos relacionados con la operación. Además del precio de compra o producción, debe contemplar gastos como electricidad, agua, renta, contabilidad, impuestos y, en caso de contar con empleados, las obligaciones laborales y de seguridad social.
El problema aparece cuando el negocio comienza a formalizarse y descubre que su margen de ganancia era menor al esperado debido a estos gastos.
RESICO busca facilitar la formalidad
Ante este panorama, uno de los mecanismos que pueden utilizar las pequeñas empresas es el Régimen Simplificado de Confianza (RESICO), diseñado para facilitar el cumplimiento fiscal de determinados contribuyentes.
En el Paquete Económico 2027 se planteó ampliar los límites de ingresos para permanecer en este régimen. La propuesta contempla elevar de 3.5 a 5 millones de pesos el límite para personas físicas y de 35 a 50 millones de pesos para personas morales.
La medida podría permitir que un mayor número de negocios permanezca dentro de un esquema fiscal simplificado, aunque la decisión de formalizarse también depende de otros factores relacionados con los costos de operación.
Tener trabajadores eleva los costos
La contratación de personal representa otro desafío. El salario no constituye el único gasto que debe asumir un patrón, pues también existen cuotas de seguridad social, prestaciones y otras obligaciones establecidas por la legislación laboral.
El contexto del mercado laboral también muestra la dimensión del problema. Durante el segundo trimestre de 2026, la tasa de informalidad laboral fue de 55%, mientras que 18.16 millones de personas se encontraban ocupadas en el sector informal.
Es importante diferenciar ambos conceptos. La informalidad laboral puede presentarse incluso cuando una persona trabaja para una empresa formal, pero no cuenta con determinadas condiciones laborales. En cambio, un negocio informal es aquel que opera sin estar registrado oficialmente bajo las obligaciones correspondientes.
Marcela Calderón, socia de la Práctica Legal Laboral de KPMG México, ha advertido que las obligaciones administrativas y laborales pueden convertirse en una carga para empresas que cuentan con recursos limitados.
Antes de formalizar, hay que hacer cuentas
Para un emprendedor, conocer el costo real de operar formalmente es fundamental. Antes de contratar trabajadores o constituir una empresa, conviene calcular gastos como impuestos, servicios, renta, contabilidad, seguridad social, salarios y prestaciones.
También es necesario definir si resulta conveniente operar como persona física o constituir una persona moral. Esta decisión dependerá de factores como el número de socios, el nivel de riesgo de la actividad y las perspectivas de crecimiento.
La formalización puede abrir oportunidades para acceder a créditos, emitir facturas, trabajar con empresas más grandes y ampliar los mercados disponibles. Sin embargo, para que el proceso sea sostenible, el empresario necesita conocer desde el inicio cuánto le costará cumplir con sus obligaciones.
Por ello, reducir la informalidad en México requiere algo más que incentivar el pago de impuestos. También implica simplificar trámites, mejorar la información disponible para los emprendedores y facilitar el cumplimiento de las obligaciones fiscales y laborales, especialmente para las micro y pequeñas empresas.
El desafío está en construir un entorno en el que formalizarse no sea percibido únicamente como un costo, sino como una herramienta que permita a los negocios crecer, acceder a financiamiento y competir en mejores condiciones.





















