Sheinbaum propone a Lydia Antonio de la Garza como embajadora
Claudia Sheinbaum designó a Lydia Antonio de la Garza como próxima embajadora de México en Perú. Su nombramiento, pendiente de ratificación, busca consolidar la reconciliación diplomática entre ambos países. Chatgtp/IBTimes México

México avanza en la normalización de sus vínculos con Perú mediante la designación de una diplomática de carrera con más de 25 años de experiencia. Su nombramiento deberá ser ratificado por el Senado mexicano.

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, designó a Lydia Antonio de la Garza como embajadora extraordinaria y plenipotenciaria ante la República del Perú, en una decisión que representa un nuevo paso hacia la recuperación de las relaciones diplomáticas entre ambos países, después de una prolongada crisis política que mantuvo suspendidos sus vínculos oficiales.

La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) informó el 12 de octubre de 2026 que, por instrucciones de la mandataria mexicana, el nombramiento fue enviado al Senado de la República para su correspondiente ratificación. La propuesta se produce después de que México y Perú anunciaran, el pasado 7 de agosto, el restablecimiento de sus relaciones diplomáticas.

La designación busca avanzar en la reactivación de la representación mexicana en Lima, aunque todavía deberá cumplir los procedimientos institucionales correspondientes antes de que Antonio de la Garza pueda asumir formalmente sus funciones.

La diplomática pertenece al Servicio Exterior Mexicano y cuenta con más de 25 años de trayectoria en el servicio público, durante los cuales ha desempeñado responsabilidades vinculadas con las relaciones internacionales, la política comercial y la protección de los derechos de los ciudadanos mexicanos residentes en el extranjero.

Actualmente se desempeña como directora ejecutiva "B" del Instituto de Mexicanas y Mexicanos en el Exterior, organismo adscrito a la Cancillería que desarrolla acciones de atención y vinculación con las comunidades mexicanas fuera del territorio nacional.

En cuanto a su formación académica, es licenciada en Relaciones Internacionales por la Universidad Iberoamericana y cuenta con una maestría en Estudios Diplomáticos por el Instituto Matías Romero, institución especializada en la preparación de funcionarios del servicio exterior.

Su experiencia profesional también incluye diversos cargos de responsabilidad en la Secretaría de Economía, donde supervisó la operación de acuerdos comerciales suscritos con más de 50 países y participó en las negociaciones institucionales relacionadas con la entrada en vigor del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).

Este perfil combina conocimientos diplomáticos y comerciales, dos áreas relevantes para una nueva etapa de cooperación entre México y Perú, países que mantienen intereses compartidos en materia de inversión, intercambio económico e integración regional.

El nombramiento ocurre después de una etapa de tensiones que comenzó en diciembre de 2022, cuando el entonces presidente peruano Pedro Castillo fue destituido y detenido. Las diferencias políticas se profundizaron debido a las posiciones expresadas por las autoridades mexicanas respecto de los acontecimientos internos de Perú.

La crisis bilateral alcanzó uno de sus momentos más delicados en noviembre de 2025, cuando Perú rompió relaciones diplomáticas con México tras la decisión del Gobierno mexicano de conceder asilo político a la ex primera ministra peruana Betssy Chávez.

El episodio provocó un distanciamiento entre ambos gobiernos y dificultó el desarrollo de los mecanismos habituales de comunicación diplomática.

Posteriormente, el 7 de agosto de 2026, México y Perú anunciaron el restablecimiento de sus relaciones, abriendo una nueva etapa orientada a recuperar la interlocución institucional y fortalecer los espacios de cooperación.

En este contexto, la propuesta de Lydia Antonio de la Garza representa una medida concreta para avanzar hacia la normalización de la presencia diplomática mexicana en territorio peruano.

La Cancillería mexicana reiteró su disposición para fortalecer los vínculos bilaterales y promover una relación basada en el beneficio mutuo, la prosperidad compartida y la integración de América Latina.

Entre los asuntos que podrían adquirir relevancia durante esta nueva etapa se encuentran el intercambio comercial, la cooperación económica, la atención consular y la reconstrucción de los canales de diálogo político. No obstante, las autoridades todavía no han anunciado una agenda específica de trabajo para la diplomática propuesta.

El siguiente paso será la revisión y eventual ratificación de su nombramiento por parte del Senado mexicano, además del cumplimiento de los procedimientos diplomáticos correspondientes con el Gobierno peruano.

La eventual llegada de Antonio de la Garza a Lima marcaría un avance en el proceso de normalización bilateral, después de varios años de diferencias políticas y una ruptura formal que afectó las relaciones entre ambas naciones.