Universidad Panamericana propone transformar las ciudades para enfrentar la crisis del agua
La Universidad Panamericana impulsa un modelo basado en gobernanza, tecnología, reúso y restauración del ciclo hidrológico para responder a la escasez, la contaminación y las inundaciones.

La crisis hídrica que enfrenta México ha dejado de ser un escenario lejano y se ha convertido en uno de los principales desafíos para las ciudades del país. El crecimiento urbano, la escasez, la contaminación de las fuentes de abastecimiento y el riesgo de inundaciones han puesto bajo presión a los sistemas de agua, por lo que especialistas consideran necesario modificar la manera en que se administra este recurso.
Ante este panorama, el Centro de Ciudades Hidroadaptativas de la Universidad Panamericana (UP) trabaja en una propuesta que busca cambiar la relación entre las ciudades y el agua. El planteamiento parte de una idea central: en lugar de considerar al agua únicamente como un problema que debe ser desalojado, las ciudades deben aprender a gestionarla, aprovecharla y adaptarse a sus diferentes riesgos.
Hugo Briseño Ramírez, director del Centro de Ciudades Hidroadaptativas, explica que durante décadas el desarrollo urbano ha privilegiado soluciones basadas en el concreto para conducir rápidamente el agua fuera de las zonas habitadas. Sin embargo, este enfoque puede incrementar problemas como inundaciones, socavones e incluso pérdidas humanas, mientras que durante los periodos de sequía las mismas ciudades enfrentan dificultades para garantizar el suministro.
El concepto de ciudades hidroadaptativas busca responder de manera integral a tres grandes desafíos: escasez, contaminación e inundaciones. Para ello, propone que el agua permanezca el mayor tiempo posible dentro de los sistemas urbanos, mediante infraestructura, tecnología y estrategias que permitan aprovecharla de manera más eficiente.
El modelo desarrollado por el Centro se apoya en cinco ejes: conciencia hídrica, gobernanza, restauración del ciclo hidrológico, tecnología y eficiencia. La intención es que tanto la ciudadanía como las autoridades participen en la construcción de soluciones de largo plazo y que las decisiones relacionadas con el agua tengan una base técnica que trascienda los cambios políticos.
Otro de los retos identificados por los especialistas es la necesidad de fortalecer la continuidad y profesionalización de los organismos encargados de administrar el agua. En este sentido, el Centro considera fundamental que las decisiones no respondan únicamente a ciclos de gobierno, sino a estrategias sostenidas que permitan anticiparse a los problemas.
Carlos Ornelas Orozco, especialista en ingeniería civil y ambiental, señala que México también debe ampliar la discusión sobre las fuentes alternativas de abastecimiento. Entre ellas destaca el reúso del agua, especialmente para actividades que no requieren calidad potable. Experiencias desarrolladas en países como Namibia y Singapur, así como proyectos implementados en Monterrey, muestran que este recurso puede convertirse en una alternativa para reducir la presión sobre las fuentes convencionales.
Como parte de esta agenda, el Centro organizó recientemente el Congreso Ciudadano por la Calidad del Agua, que reunió a académicos, especialistas, autoridades, organizaciones civiles, estudiantes y ciudadanos de instituciones como la Universidad Panamericana, la Universidad de Guadalajara, el Tecnológico de Monterrey, el ITESO y la Universidad Autónoma de Guadalajara.
Durante este encuentro se presentó el Índice de Calidad en el Servicio del Agua (ICSA), una herramienta diseñada para conocer la percepción de los usuarios sobre distintos aspectos del servicio, entre ellos la continuidad del suministro, la cantidad de agua disponible, la calidad que llega a los hogares y la capacidad de respuesta de los organismos operadores.
El índice fue aplicado en Guadalajara, Monterrey y Mérida. Los resultados mostraron diferencias entre las ciudades y ubicaron al organismo operador de Guadalajara con la valoración más baja entre las tres localidades analizadas.
El Centro también desarrolla otras herramientas, como el Índice de Ciudades Hidroadaptativas, integrado por 25 indicadores relacionados con sus cinco pilares de trabajo. Medellín, Colombia, es utilizada como referencia internacional para evaluar el grado de adaptación de las ciudades frente a los desafíos hídricos.
A esto se suma un Atlas de Ciudades Hidroadaptativas, diseñado como una plataforma interactiva que reúne experiencias internacionales frente a problemas como escasez, contaminación e inundaciones, con el objetivo de identificar aquellas que podrían replicarse en otros territorios.
Entre sus proyectos también se encuentra el programa Campus como Laboratorio Vivo, que contempla la instalación de sensores en las redes de distribución del Campus Guadalajara para monitorear caudales y presión en tiempo real, detectar posibles fugas y medir el impacto de campañas de concientización.
La estrategia se complementa con los Diálogos Hidroadaptativos, un documental de divulgación científica y un diplomado virtual dirigido a profesionales y tomadores de decisiones.
Con este conjunto de iniciativas, la Universidad Panamericana busca impulsar una visión en la que las ciudades dejen de reaccionar únicamente ante las crisis y comiencen a prepararse para ellas. La apuesta es construir sistemas urbanos capaces de convivir con el agua, aprovecharla mejor y responder con mayor eficiencia a un escenario en el que su disponibilidad será cada vez más determinante para el desarrollo de las ciudades mexicanas.





















