Mientras existen recursos públicos destinados a mejorar la infraestructura educativa,
Mientras existen recursos públicos destinados a mejorar la infraestructura educativa, diversas escuelas del país continúan enfrentando problemas de mantenimiento y deterioro en sus instalaciones. Ruben juarez/ El Sol de Hidalgo

El Fondo de Aportaciones Múltiples (FAM), uno de los principales mecanismos federales para financiar infraestructura educativa y asistencia social, registra diferencias entre los recursos presupuestados y los ejercidos, mientras el Gobierno federal prepara un aumento de los recursos destinados al fondo para 2027.

Las cifras preliminares correspondientes a 2026 muestran una diferencia de 43.5 millones de pesos entre el presupuesto autorizado y el gasto ejercido, de acuerdo con información de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público citada en los reportes más recientes. En 2025, la diferencia registrada fue de 39.8 millones de pesos.

El dato cobra relevancia por el destino del fondo. El FAM forma parte del Ramo 33 y sus recursos tienen un uso específico. Una parte se dirige a asistencia social y otra a infraestructura educativa, componente que financia obras de construcción, rehabilitación y equipamiento de planteles públicos.

Para 2026, el presupuesto federal asignó al FAM un total de 43 mil 464.6 millones de pesos. De ese monto, 23 mil 470.9 millones corresponden a infraestructura educativa y el resto se distribuye principalmente al componente de asistencia social.

La distribución está establecida en documentos oficiales de la Secretaría de Hacienda y de la Secretaría de Educación Pública. El esquema contempla recursos para educación básica, media superior y superior, con criterios que consideran variables como matrícula, inasistencia escolar y condiciones de infraestructura.

En el componente educativo, la Secretaría de Educación Pública estableció para 2026 una asignación de 23 mil 447.4 millones de pesos para infraestructura educativa básica, media superior y superior dentro de los recursos cuya distribución corresponde a las entidades federativas, además de los mecanismos previstos en la normatividad del fondo.

El comportamiento del gasto adquiere importancia frente a las necesidades acumuladas de los planteles públicos. El Gobierno federal informó en julio que durante 2026 se canalizarían cerca de 59 mil millones de pesos a infraestructura educativa mediante distintos mecanismos, entre ellos el FAM y La Escuela es Nuestra.

La cifra permite dimensionar que el FAM es solamente uno de los componentes del gasto destinado a mejorar los planteles. El reto presupuestario no se encuentra únicamente en disponer de recursos, sino también en que las entidades responsables los conviertan en obras y acciones dentro de los plazos establecidos.

En 2025, el FAM tuvo un presupuesto de 39 mil 822.3 millones de pesos, de los cuales 21 mil 504.1 millones correspondieron a infraestructura educativa. Para 2026, el fondo aumentó a 43 mil 464.6 millones de pesos y el componente de infraestructura pasó a 23 mil 470.9 millones.

El incremento presupuestario también aparece en la propuesta para 2027. El Proyecto de Presupuesto de Egresos contempla 46 mil 583 millones de pesos para el FAM, de los cuales aproximadamente 25 mil 155 millones estarían destinados a infraestructura educativa.

Esto significa que, de aprobarse el proyecto en los términos planteados, el fondo tendría un presupuesto superior al de 2026 y dispondría de una bolsa mayor para atender obras en escuelas públicas.

Sin embargo, las cifras de ejecución introducen otro elemento en el seguimiento del gasto. La diferencia entre el presupuesto aprobado y los recursos efectivamente ejercidos muestra que la asignación presupuestaria no necesariamente se traduce de manera inmediata en gasto realizado.

El proceso de aplicación también depende de la transferencia de recursos a las entidades federativas y, posteriormente, de su canalización hacia las instituciones responsables de ejecutar las obras. La Secretaría de Educación Pública señala que los recursos del FAM destinados a infraestructura se transfieren a las entidades y posteriormente a los organismos encargados de la infraestructura física educativa y a las instituciones de educación superior correspondientes.

Por ello, el seguimiento del fondo requiere distinguir entre recursos aprobados, ministrados, comprometidos, devengados y pagados.

En el caso de 2026, además, las cifras todavía son preliminares porque el ejercicio fiscal no ha concluido.

El contraste entre los recursos asignados y su aplicación coloca el FAM ante un doble desafío para 2027: atender el rezago físico de los planteles y mejorar la velocidad con la que los recursos llegan a las obras para las que fueron presupuestados.

La infraestructura educativa concentra una parte importante de las necesidades de inversión pública. Aulas, sanitarios, instalaciones eléctricas, espacios deportivos, laboratorios y otras áreas requieren mantenimiento o rehabilitación en distintos puntos del país, mientras las autoridades federales y estatales administran fondos sujetos a reglas y calendarios específicos.

Con un presupuesto previsto de 46 mil 583 millones de pesos para 2027, el FAM tendrá una bolsa mayor que la de los dos ejercicios anteriores. El seguimiento de su ejecución será el indicador que permitirá determinar cuánto de ese incremento termina convertido en infraestructura para las escuelas.

La siguiente etapa estará marcada por la capacidad de ejercer los recursos asignados, comprobar su aplicación y traducirlos en obras que respondan a las necesidades de los planteles públicos.